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MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -
Manos Unidas ha denunciado el impacto de los conflictos y la guerra en el aumento del hambre que hay en el mundo en guerra, que se aleja del objetivo 'Hambre Cero'. "Mientras la comunidad internacional no entienda que la paz es condición necesaria para la seguridad alimentaria, el 'Hambre Cero' seguirá siendo un espejismo en un mundo que elige la indiferencia ante el sufrimiento", ha alertado la presidenta de la ONG, Cecilia Pilar Gracia.
Como ha añadido, "erradicar el hambre es una cuestión de justicia, pero también de paz". "Declarar la guerra al hambre es, por tanto, un imperativo moral", ha argumentado.
La entidad se ha pronunciado de este modo tras la publicación del Informe Global sobre las Crisis Alimentarias 2026 que revela que el número de personas que padecen hambre aguda se ha duplicado en la última década mientras que la financiación internacional ha retrocedido.
En concreto, 266 millones de personas en 47 países y territorios sufrieron niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda en 2025, lo que representa casi el 23% de la población analizada, el doble de la registrada en 2016.
"Nos enfrentamos a una tormenta perfecta: más personas necesitan ayuda, pero los recursos disponibles son cada vez menores. Esto pone en riesgo millones de vidas", advierte Manos Unidas, que insta a "no permitir que el hambre se normalice como un efecto colateral y muchas veces origen también de los conflictos". "Recuperar el camino hacia la erradicación del hambre exige una respuesta internacional real, audaz y coordinada", argumenta la ONG.
Al respecto, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha afirmado que "los conflictos siguen siendo la principal causa de inseguridad alimentaria aguda y malnutrición para millones de personas en todo el mundo, y en el mismo año (2025) estallaron hambrunas totales en dos zonas afectadas por conflictos (Gaza y Sudán del Sur), una situación sin precedentes".
Por ello, Manos Unidas alerta de la estrecha relación entre hambre y conflicto y recuerda que la organización trabaja para romper el círculo entre hambre, pobreza y conflicto. "Allí donde hay conflicto, el acceso a los alimentos se limita: se destruyen cultivos, se bloquean mercados, se interrumpen cadenas de suministro y millones de personas se ven obligadas a huir", explica el coordinador del Departamento de Incidencia y Alianzas de Manos Unidas, Marco Gordillo.
Además, según el Índice Global de Paz 2025, el mundo atraviesa un pico histórico de violencia, con 59 conflictos armados activos registrados, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Se estima que 78 países están involucrados en enfrentamientos, ya sea directa o indirectamente.
"Y estos son datos de 2025. Se prevé que 2026 continúe con la tendencia de deterioro de la paz registrada en los últimos 17 años. La guerra en Oriente Medio ha elevado significativamente el número de conflictos activos al inicio del año", añade Gordillo.
En este contexto, la ONG subraya la necesidad de invertir en desarrollo, reforzar los esfuerzos de construcción de paz, protección de la población civil y apoyo a sistemas alimentarios locales resilientes. Mientras, lamenta que la inversión global en construcción y mantenimiento de paz fue mínima en 2024: apenas 47.200 millones de dólares, solo el 0,52% del gasto militar, que alcanzó un récord de 2,7 billones.
IMPULSAR LA CULTURA DE LA PAZ
Precisamente, los resultados de un estudio realizado por Manos Unidas, 'Paz en un mundo en conflicto. Radiografía de la opinión pública española sobre paz y desarrollo', presentado en febrero de este año, pone el foco en la urgencia de fortalecer la cultura de paz como base del desarrollo humano para poder lograr un mundo donde se alcance una paz verdadera.
"Según los datos de este estudio, el 86% de la sociedad española cree que, para construir la paz, los gobiernos del norte deben invertir más en desarrollo y menos en carreras armamentísticas", afirma el coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, Fidele Podga.
Desde hace casi 70 años, Manos Unidas trabaja para combatir el hambre y sus causas estructurales, acompañando a comunidades vulnerables en África, Asia y América Latina. Su labor se centra en fortalecer la seguridad alimentaria, apoyar la agricultura sostenible, promover los derechos de las comunidades y prevenir conflictos vinculados al acceso a los recursos.
"El Objetivo Hambre Cero nos exige acabar desde ya con las dinámicas de conflicto y desigualdad que hoy deciden quién come y quién muere. No estamos ante una falta de alimentos o recursos, sino ante una falta de voluntad política para priorizar la vida sobre los intereses que alimentan la guerra", añade la ONG.