Las tensiones entre budistas y musulmanes en Birmania constituyen una amenaza para los trabajadores humanitarios

Europa Press Sociedad
Actualizado: martes, 16 abril 2013 13:40

MADRID, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las continuas tensiones entre las comunidades budistas y musulmanas en el estado de Rajine, en el oeste de Birmania, han creado un ambiente amenazador para los trabajadores humanitarios lo que dificulta la asistencia a más de 127.000 personas desplazadas, según ha informado este martes la agencia de noticias de Naciones Unidas IRIN.

"El acceso a los desplazados internos se ve dificultado por la continua intimidación a los trabajadores humanitarios por parte de algunos miembros de la comunidad local", ha revelado la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA, por sus siglas en inglés).

Varias organizaciones humanitarias, entre las que se incluye la ONG Médicos Sin Fronteras, han señalado que varios miembros de su personal han sido acusados por la comunidad budista de favorecer a la minoría rohingya musulmana a la hora de suministrar asistencia. La mayoría de los desplazados internos en Birmania son rohingya, aunque entre ellos también hay cientos de budistas, según estimaciones del Gobierno.

"En el actual clima de tensión, las amenazas y la intimidación por parte de algunos miembros de la población de Rajine han provocado que nuestros socios tengan que enfrentarse a mayores dificultades a la hora de reclutar personal autóctono", ha declarado el portavoz para el sureste Asiático del departamento de Ayuda Humanitaria y de Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), Matthias Eick.

Eick ha explicado que los discursos esporádicos y en público contra las organizaciones de ayuda internacional pone en peligro la prestación de un servicio continuo. Los trabajadores humanitarios del país, tanto musulmanes como budistas, son víctimas de acoso verbal.

Otra de las barreras para el suministro de ayuda humanitaria son las estrictas reglas del Gobierno sobre los movimientos de los trabajadores humanitarios y la obtención de permisos necesarios para llegar a las comunidades vulnerables.

Según el subdirector para Asia de la ONG Human Rights Watch, Phil Robertson, ha manifestado que aunque el Gobierno birmano haya asegurado a las organizaciones de ayuda internacional y a los donantes que tendrán un acceso sin restricciones a los desplazados internos, "las amenazas de las comunidades budistas contra el personal de las agencias de la ONU y de las ONG internacionales" han continuado.

En 2012, en junio y octubre, se produjeron dos brotes de violencia sectaria entre budistas y musulmanes que se cobraron la vida de casi 200 personas y que provocaron el desplazamiento de otras 127.000 y la destrucción de alrededor de 10.000 casas.

Según el Gobierno de Birmania, a pesar de la inseguridad que reina en la zona todavía hay diez agencias internacionales trabajando en unos 90 campamentos de refugiados en el estado de Rajine.

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