Actualizado 27/06/2007 21:33 CET

Algo estamos haciendo mal

Algo estamos haciendo mal y algo tenemos que cambiar cuando no hemos sido capaces de disminuir el número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, cuando sigue habiendo víctimas que retiran sus denuncias y son asesinadas, cuando las medidas de protección son insuficientes en muchos casos -un teléfono al que llamar- o cuando no podemos garantizar vigilancia a las amenazadas. La situación es igual o peor que antes de que se aprobara la Ley Integral contra la violencia de género, aunque ésta haya dado frutos.

¿Qué falla, qué hay que revisar? Muchos ciudadanos querríamos que los responsables políticos ofrecieran soluciones efectivas sin esperar a que los periódicos sigan recogiendo un goteo incesante de casos. Habría que plantearse el papel más activo del ministerio fiscal en la indagación de la denuncia; poner a disposición de las víctimas un abogado antes de la denuncia, como ha pedido la activa asociación Themis, para que tengan el adecuado asesoramiento jurídico y puedan ser alertadas de lo que van a pedir y de que el agresor puede tratar de convencerles para que vuelvan con él. Montserrat Comas ha señalado que ante una retirada voluntaria del alejamiento, "el juez pida un informe de valoración del riesgo". Se podría plantear, incluso, si el tratamiento que estamos dando los medios de comunicación es el adecuado o si se podría hacer de otra manera. Habría que conocer mejor las causas que hacen que una mujer maltratada prefiera volver al entorno agresor antes que confirmar su denuncia contra el maltratador. Habría que analizar qué futuro se ofrece a una mujer agredida. Habría que trabajar activamente en la escuela porque ahí es donde se pueden poner las bases sólidas para el cambio. Queda mucho por hacer.

Otro tanto puede decirse de la droga, a la que prestamos cada vez menos atención pese a que el problema sea cada día más grave. Las campañas de concienciación han demostrado una ineficacia absoluta. Los datos de que un 45 por ciento de los jóvenes consume hachís antes que tabaco y que la cifra de consumidores en esas edades se ha duplicado en ocho años son realmente preocupantes. Pero hay otro dato, éste no referido a los adolescentes, aún más importante: uno de cada cinco consumidores europeos está en España y la tasa de consumo de cocaína en nuestro país entre los ciudadanos de 15 a 64 años supera, por primera vez en la historia, la de Estados Unidos y cuadruplica la media europea, según el Informe Mundial sobre Drogas 2007 de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUD), que ha presentado Thomas Pietschmann. Son dos problemas profundamente sociales de los que nos estamos ocupando mal.

Francisco Muro de Iscar.

francisco.muro@planalfa.es

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