Actualizado 24/07/2007 13:34 CET

Injurias a la Corona

Un juez, el traído y llevado Del Olmo, ha ordenado retirar la portada de una revista satírica que ofendía gravemente, a mi entender, la intimidad del heredero de la Corona y de su esposa. Mal gusto, en suma. No todo se puede amparar en el sentido del humor, porque hay valores que, aunque correspondan al que será el jefe del Estado -o incluso especialmente por eso, al menos según mi criterio-, deben salvaguardarse por encima de todo. La Corona es garante de muchas cosas y de una situación que, en estos momentos, es mejor que ninguna otra en el pasado; para otros, puede que sea una institución impuesta. En ningún caso puede injuriarse a quien la encarna más que a cualquier otro ciudadano español. ¿O sí?

Una importante cadena de televisión anunciaba este viernes, en su programación, una "entrevista exclusiva" con un abogado delincuente, que tanto ha contribuido a empeorar la vida de tanta gente que ha tenido la desgracia de cruzarse en su camino. Un individuo que ha rozado los peores caminos del 'mundo rosa', conectados con la prostitución, y que hoy paga en la cárcel algunos de sus muchos desmanes. Me pregunto qué tendrá de noticioso este personaje para que una de las principales televisiones de este país incluya sus opiniones entre sus programas 'estrella'.

Cada mañana, un locutor radiofónico -ahora, entiendo que afortunadamente de vacaciones_ ordena el mundo a su arbitrio. Decide por dónde ha de salir el sol cada día. Reparte golpes a voluntad a todo aquel que ose pensar diferente. Cuenta medias verdades, mentiras completas. Y lo bendicen las indulgencias episcopales.

Los titulares que abren los diarios son editoriales más bien. Hay que comparar (comprar al menos dos, en Madrid), separar el trigo de la paja. Cada cual arrima el ascua a su sardina.

Y ¿cree usted que es normal la campaña de injurias que le ha caído encima al pobre Piqué, por haberse decidido a volar. Pues eso: que a mí me gustaría ser periodista de otra forma. Definitivamente.

Fernando Jáuregui.