En misa y repicando

Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 28 octubre 2009 11:33

Con la nitidez que proporciona una ecografía, así va destilando el PP su doctrina respecto al aborto. Los contornos son tan difusos que el no iniciado se ve incapaz de hacerse una idea de lo que ve y de lo que oye. Quizás eso sea lo que se pretende, pero sería exigible que el principal partido de la oposición dejase clara su idea en materia tan sensible. No se puede defender a un tiempo dejar las cosas como están, avalando la actual regulación que contempla el aborto en determinados supuestos, y colocar a destacados dirigentes del partido en la cabecera de una manifestación como la del pasado sábado en Madrid que no cargaba contra la reforma, sino contra el hecho de abortar, identificándolo con un homicidio.

No se puede reclamar al Gobierno que escuche el clamor ciudadano sin dejar claro qué parte del clamor suscribe. No se puede criticar uno de los aspectos más discutibles del proyecto de reforma, el que se refiere a la posibilidad de que chicas de 16 años puedan abortar sin el conocimiento y el permiso de los padres, sin dejar claro qué hacemos, en caso de que se opte por una regulación distinta, con aquellas chicas que sin querer abortar se vean obligadas a hacerlo por decisión paterna.

Es muy legítima la postura de quienes se oponen al aborto. Son muy respetables las convicciones de quienes creen que al interrumpir un embarazo se acaba con una vida. Pero produce sonrojo la actitud de quienes en esta materia quieren estar en misa y repicando. Mención especial merecería la presencia de José María Aznar en la manifestación. El hombre bajo cuyo mandato se mantuvo la ley del aborto, no se hizo lo más mínimo para derogarla y se practicaron medio millón de interrupciones de embarazos, no puede convertirse ahora, sin más, en el portador de la pancarta. Esperamos sus explicaciones en la cátedra de Ética que estrenará el próximo mes en la Universidad Católica de Murcia.

Isaías Lafuente

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