Archivo - Varias personas junto a una pancarta de Gisèle Pelicot durante la manifestación organizada por el Movimiento Feminista de Madrid por el 8M, a 8 de marzo de 2025, en Madrid (España). La marcha organizado con motivo del Día Internacional de la Muj - Alejandro Martínez Vélez - Europa Press - Archivo
MADRID, 6 Mar. (EUROPA PRESS) -
En los últimos ocho años, el movimiento feminista en España ha pasado del éxito de movilización y visibilidad en las calles en el Día Internacional de la Mujer, como ocurrió en 2019, a ver mermado su poder de convocatoria, como se constató después de la pandemia y se volvió a repetir en 2025.
El año pasado, de nuevo las dos corrientes del feminismo imperantes en España volvieron a marchar separadas, con dos manifestaciones convocadas en Madrid. El lema para ese día desde el Ministerio de Igualdad fue 'Nuestra voz. Más alta. Más clara. Más fuerte', que recuperaba de este modo "eslóganes clásicos feministas", al tiempo que hacía un llamamiento a la "unidad" frente al negacionismo.
Desde la Comisión 8M, convocó su manifestación con el lema 'Feministas antirracistas, ¡a las calles! Nos va la vida en ello', mientras que el Movimiento Feminista de Madrid convocó la suya con el lema 'Mujeres en lucha contra el machismo global'. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, asistió a ambas marchas.
Ya en sus manifiestos, ambas organizaciones hacían alusión a sus diferencias aunque apelaban a la unidad. En el caso de la Comisión 8M, llamó a recuperar "palabras como seguridad, vida, libertad, justicia y memoria". Así, reivindicó "la lucha por vidas libres y dignas en un planeta habitable, seguridad de acceso a la vivienda y los servicios públicos y una libertad que sea autonomía, posibilidades y expresión de la diversidad". "Que se disfrute en común y se construya en colectivo, que crezca en el respeto y en la generosidad", apuntó.
También destacaban que eran "parte de la resistencia" sobre la que construyen su memoria feminista, antirracista, antifascista y LGTBIQA+ y denunciaron "los ataques que están sufriendo las personas trans, las personas racializadas o derechos como el aborto o la educación sexual, entre otros". "En un contexto de creciente cuestionamiento de derechos, es fundamental visibilizar la fuerza del movimiento feminista que lucha por unas vidas seguras, unas vidas sin miedo. Por un mundo sin guerras ni genocidios ni deportaciones. Por una vejez digna y por la protección de todas las infancias y adolescencias", defendían.
Desde el Movimiento Feminista de Madrid, exponían que salían a las calles "para seguir defendiendo los derechos de las mujeres y continuar asegurando que el feminismo es abolicionista". "Nos levantamos con la rabia y la fuerza de todas las mujeres que nos precedieron y la determinación de las que seguirán nuestra lucha en contra de quienes, bajo la máscara de un falso feminismo, no solo nos niegan los derechos por los que hemos luchado, sino que promueven políticas neoliberales que nos oprimen aún más", recogía su manifiesto.
"Ésta es una batalla constante porque lo conseguido ayer puede ser arrebatado mañana. Nos asesinan, nos violan, nos arrastran a la esclavitud sexual, nos borran y todo esto ocurre bajo el silencio del mundo, mientras seguimos siendo invisibles en los relatos oficiales y siendo consideradas ciudadanas de segunda. Nuestra lucha es colectiva. Las mujeres, por el hecho de serlo, seguimos siendo violentadas de múltiples formas en cada rincón del planeta", proseguía el manifiesto.
La jornada fue lluviosa y, en algunas ciudades como en Ávila --ante los avisos por nieve, viento y lluvia-- tuvo que suspenderse la manifestación prevista. Lo mismo ocurrió en otras ciudades como Málaga, Huelva y Cádiz, debido a las intensas precipitaciones provocadas aquel día por la borrasca 'Jana'.
En Madrid, aunque Protección Civil activó el nivel 1 del Plan de Innundaciones en la región, las feministas desafiaron a la lluvia con lemas como 'El feminismo era la lluvia necesaria', 'Que ser mujer no nos cueste la vida', 'Mujer te creemos, hombre te vemos', 'Dad gracias que pedimos igualdad y no venganza', 'Abajo el patriarcado y arriba el feminismo' o '¡Menos princesas y más guerreras!'.
Los manifestantes de la marea morada coincidieron, tanto en la capital como en otros puntos del país, en llevar pancartas en apoyo a Gisèle Pelicot, la mujer francesa víctima de las violaciones organizadas por su propio marido. Tampoco faltaron alusiones al exdiputado de Sumar, íñigo Errejón; al fundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, y al expresidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales. 'Rubiales y Errejón, acosadores son' y 'Errejón y Monedero, dais un asco que me muero', gritaron.
CAÍDA DE LA ASISTENCIA EN LAS ÚLTIMAS CONVOCATORIAS
En total, en 2025 cerca de 25.000 mujeres acudieron a la marcha de Comisión 8M, según la Delegación del Gobierno (80.000 según las convocantes), mientras que a la del Movimiento Feminista asistieron 9.500 personas, según la Delegación del Gobierno, y 20.000 según las convocantes.
El año anterior, en 2024, la marcha convocada por la Comisión 8M fue la mayoritaria, con 30.000 convocadas, mientras que en la de Movimiento Feminista de Madrid se congregaron 4.000 personas, según la Delegación del Gobierno. En ambos casos, las cifras oficiales seguían muy alejadas de los datos cuando la manifestación era unitaria, a pesar de registrar cifras superiores a 2023, cuando ambas convocatorias aunaron a 27.000 mujeres.
Así, en 2018 y 2019 se contabilizaron unas 300.000 mujeres en marchas unitarias en la capital de España. En 2020, poco antes del inicio de la pandemia de coronavirus, la cifra descendió a unos 120.000 asistentes. En 2021 no hubo convocatorias debido a la pandemia. A partir de 2022, las marchas se dividieron.
Este artículo forma parte de una serie de reportajes que reúnen los lemas por el 8M formulados desde 2018 y recogidos por Europa Press por el Día Internacional de la Mujer.