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MADRID 5 May. (EUROPA PRESS) -
La ley de violencia vicaria, que todavía prepara el Ministerio de Igualdad, definirá el régimen de visitas para padres maltratadores, en casos de violencia de género, según ha avanzado la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego.
"En relación al régimen de visitas, claro, esto se va a trabajar paralelamente en la ley de violencia vicaria, es ahí donde va a quedar más definido", ha precisado Rego, este martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
En todo caso, ha subrayado que la reforma de la Ley de protección a la infancia frente a la violencia (LOPIVI), aprobada este martes en Consejo de Ministros, incorpora ya "una serie de indicadores que hacen que, lógicamente, se parta de un lugar concreto a la hora de estipular el régimen de visitas".
En concreto, ha destacado que en la ampliación de la ley de infancia establecen "que se tenga que acreditar el interés superior del menor y velar por que se escuche a los niños y niñas" así como que "se reconozca el estatus de víctima de violencia de género a hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia de género".
"Dice que lo prioritario es que el niño y la niña viva en un entorno libre de violencia y alejados de sus presuntos agresores. Ya de alguna manera modifica la praxis o encarrila la posibilidad del régimen de visitas y lo condiciona, porque articulamos y prevemos en cualquier caso que esto se ordene de una manera completamente diferente y ya no es subjetiva la manera de aplicar el interés superior de la infancia, sino que viene acreditado en la propia ley", ha matizado.
Así, por ejemplo, el nuevo texto señala que "se evitará en todo momento, con anterioridad, durante y con posterioridad a la escucha, el contacto de la persona menor de edad con la persona agresora o presuntamente agresora, incluso en el caso de que éste sea su progenitor".
Además, entre los criterios interpretativos y de aplicación del interés superior del menor, se añade "la consideración, como elemento central, en todas las actuaciones referidas a una persona menor de edad de su derecho a una vida libre de violencia, alejándola de quien la ejerce y garantizando su supervivencia y pleno desarrollo".
"Este criterio --añade el texto-- se deberá tener en cuenta especialmente, en situaciones en las que la persona o personas que ejercen violencia sobre la niña, niño o adolescente, son, o existen indicios suficientes de que puedan ser, convivientes".
La norma también establece que ante el riesgo de situaciones de violencia hacia menores "se habrá de dar prioridad a las actuaciones preventivas y medidas cautelares de protección" tomando conocimiento de las "vivencias, emociones y deseos" del niño o niñas, "así como del impacto de la violencia sufrida, alejándola de quien refiera que le violenta de forma grave o reiterada".
En los casos en que existan indicios de posibles violencias sexuales, la reforma de la ley señala que "deberán adoptarse, de forma inmediata, medidas de protección de carácter preventivo, garantizando la seguridad de la persona menor de edad mientras se llevan a cabo las actuaciones de investigación correspondientes".
La reforma de la LOPIVI llegó a chocar en su día con la Ley de Violencia Vicaria. Concretamente, el ministerio de Juventud se desmarcó de la norma de Igualdad tras calificar de "inaceptable" que en su día el texto permitiera al agresor mantener contacto con hijos víctimas de violencia vicaria o de género. Posteriormente, estos ministerios, junto con el de Justicia, retomaron las negociaciones para encontrar la redacción más certera posible.