Archivo - Las banderas de la Unión Europea ondean frente al edificio Berlaymont en Bruselas, sede de la Comisión Europea. - Alicia Windzio/dpa - Archivo
BRUSELAS, 2 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Comisión Europea ha pedido este martes a Alemania, Francia y otros siete países europeos que retiren los controles fronterizos que mantienen de manera sistemática en los cruces con otros países del espacio Schengen, ya que se trata de una medida excepcional que sólo puede imponerse de manera temporal y porque ponen en riesgo el derecho a la libre circulación dentro de la Unión Europea.
El aviso tiene la forma de un dictamen enviado a las autoridades nacionales y en él Bruselas reclama que cambien este control reforzado por otras "medidas alternativas y atenuantes" que son más efectivas contra los posibles "efectos negativos" del flujo fronterizo. De este modo, Bruselas defiende la "eliminación progresiva y el levantamiento gradual de los controles en las fronteras interiores".
Fuentes comunitarias consultadas por Europa Press, sin embargo, advierten de que se trata de una "recomendación" --no de una obligación-- y que no establece "ningún plazo ni siguientes pasos" para los países afectados (Alemania, Austria, Dinamarca, Eslovenia, Francia, Italia, Noruega, Países Bajos y Suecia).
Con todo, es la primera vez en que el Ejecutivo comunitario da un paso formal de este tipo para insistir en medidas alternativas a pesar de que alguno de estos países, como Francia, Alemania o Austria, han encadenado decisiones de reintroducción de controles de manera continuada desde 2015.
Bruselas emite ahora estos dictámenes en base a las nuevas reglas del Código de fronteras Schengen que le obliga a evaluar si los controles prolongados (más de doce meses por la misma razón) son "necesarios y proporcionados".
"Nuestros dictámenes envían un mensaje claro: cuando se restablecen los controles, deben ser temporales y excepcionales", ha subrayado la vicepresidenta de la Comisión Europea responsable de Seguridad y Democracia, Henna Virkkunen, en un comunicado para comunicar el paso dado este martes por Bruselas.
Entre las medidas alternativas que los servicios comunitarios sugieren a los nueve países señalados figura el refuerzo de la actuación policial conjunta para controles no sistemáticos, el intercambio de información y un mejor uso de la tecnología, por ejemplo con sistemas móviles de identificación biométrica o el seguimiento de vehículos.
Con este tipo de gestión, defiende la vicepresidenta comunitaria, es posible "proteger a nuestros ciudadanos, preservar la confianza y mantener Schengen seguro y verdaderamente libre de fronteras". Así, Bruselas insiste en que la reintroducción de controles prolongados debe ser una medida de último recurso porque existen alternativas "más eficientes y eficaces que los controles en las fronteras interiores".
En todo caso, los servicios comunitarios inciden en que los Estados miembro tienen derecho a reintroducir de manera "excepcional y temporal" controles reiterados en su frontera interior si consideran que enfrentan una amenaza grave para el orden público o de seguridad nacional. Sin embargo, estas medidas pueden mantenerse por un periodo máximo de dos años, prorrogable en casos excepcionales una sola vez.
El Ejecutivo comunitario considera que los Estados miembro han hecho uso de esta opción en respuesta a "preocupaciones reales y legítimas relacionadas con las amenazas a la seguridad y la situación migratoria", pero admite también que estas restricciones tienen un impacto en los países vecinos y anima al diálogo para evitar consecuencias negativas para los trabajadores y comunidades transfronterizos.
En este contexto, fuentes comunitarias sostienen que el diálogo estructurado facilitado por la Comisión Europea y las consultas establecidas por el coordinador Schengen con los gobiernos han permitido "reducir significativamente" los tiempos de espera en los cruces dentro del espacio de libre circulación y mejorado la coordinación operativa e intercambio de información.