NUEVA DELHI, 24 Ago. (Reuters/EP) -
El activista indio Anna Hazare ha afirmado este miércoles que no hará ninguna concesión al Gobierno en lo relativo a sus demandas para que se refuerce la lucha contra la corrupción y que mientras no sean satisfechas mantendrá la huelga de hambre que inició hace nueve días, aunque le cueste la vida.
Dado que la salud de Hazare se ha deteriorado y hay miles de simpatizantes congregados en la zona embarrada de Nueva Delhi donde está haciendo su huelga de hambre de forma pública, al Gobierno se le está agotando el tiempo para solucionar la crisis.
Hazare, que se ha puesto en huelga de hambre en decenas de ocasiones durante las últimas décadas para presionar a los distintos gobiernos, ha sido visitado por gurúes hindúes, antiguos jueces y actores de Bollywood, pero se ha negado a que se acerquen políticos.
El primer ministro, Manmohan Singh, ha pedido al activista, de 74 años, que al menos acepte recibir suero por vía intravenosa, pero él se ha negado. También ha convocado una reunión de todos los partidos políticos en el Parlamento para resolver la situación.
Hazare ha perdido seis kilos desde que comenzó un ayuno voluntario para pedir un proyecto de ley que cree un organismo de lucha contra la corrupción autónomo y con poder. Esta campaña ha recibido el apoyo de la clase media india, y decenas de miles de personas han protestado contra el Gobierno.
"He perdido solo seis kilos y una pequeña parte de un riñón ha resultado afectada, pero no hay de qué preocuparse", ha declarado el activista ante sus partidarios. "Mientras el Gobierno no acepte todas las condiciones, no me echaré atrás. Aunque tenga que morir", ha anunciado.
El activista, que se niega a ir a un hospital, dijo este martes: "Si alguien del Gobierno viene para sacarme de aquí por la fuerza, que cierren las puertas. No me iré". Hazare permanece sentado o tumbado a la intemperie durante la mayor parte del día, y por la noche duerme solo unas horas en un área acordonada.
EL PRIMER MINISTRO, PREOCUPADO
El Gobierno ha hecho algunas concesiones para endurecer las leyes contra la corrupción, pero aún no hay acuerdo. Singh ha escrito una carta a Hazare en la que le expresa su "creciente preocupación" por su estado de salud. "Nuestros caminos y métodos pueden diferir, pero creo que incluso esas diferencias se han exagerado", añade.
Pese al gran apoyo con el que cuenta Hazare, cada vez hay más voces críticas, tanto de destacados activistas sociales e intelectuales como de políticos, que le piden que llegue a un acuerdo con el Ejecutivo.
Hazare consiguió que el Gobierno presentase este mes de agosto en el Parlamento un proyecto de ley que crea la figura de un defensor del pueblo con capacidad para luchar contra la corrupción. Sin embargo, el proyecto ha sido criticado por su debilidad, ya que establece que el primer ministro y los miembros del poder judicial no pueden ser investigados.
El activista quiere que se retire ese texto y que su propia versión del proyecto de ley --que crearía un organismo anticorrupción autónomo-- se apruebe en el Parlamento a finales de este mes, una exigencia que el Gobierno considera poco realista.
La clase media india ha unido fuerzas con Hazare para quejarse de un sistema en el que hay que pagar sobornos para todo, desde conseguir el carné de conducir hasta obtener un certificado de nacimiento. En los últimos meses han surgido grandes escándalos de corrupción en los que se han visto implicados políticos y empresarios muy importantes.