Actualizado 13/08/2007 19:50 CET

Cáritas denuncia que la situación en Burkina y Mali es "crítica", aunque "en Níger se atisba esperanza"

MADRID, 13 Ago. (EUROPA PRESS) -

Cáritas diocesana en los países sahelianos afectados por la sequía, Burkina, Malí y Níger, denunció hoy que "no se puede esperar a que la crisis alimentaria se lleve por delante la vida de miles de personas" ya que en los dos primeros lugares la situación "es crítica" por la falta de lluvias y "no se puede esperar a buscar soluciones hasta que la gente llame a nuestras puertas pidiendo alimentos y el desastre sea irreparable".

Sobre la región malinesa de Kati, el misionero Jesús Martínez, manifestó que "las lluvias se han retrasado más de un mes y durante la primera semana de agosto aún había gente sembrando, hacen falta tres meses para poder recoger la cosecha, pero la experiencia nos dice que todos los años a mediados de septiembre las lluvias se detienen malogrando los buenos resultados de las cosechas".

"La primera ayuda que hemos recibido de Cáritas Española para las seis parroquias de la diócesis de Bamako ya está repartida, pero mucha gente sigue necesitando ayuda", explicó el religioso, cuyas declaraciones fueron recogidas por Cáritas en un comunicado.

En el caso de Burkina Faso, "es preciso aclarar que hay dos situaciones diferentes, la primera es la falta crónica de agua que sufre el país y la otra, puntual, corresponde al retraso de las lluvias, su escasez o ausencia que pone en peligro las cosechas", según afirmó el misionero Eugenio Jover.

En un lugar donde las temperaturas superan los 46 grados centígrados y la estación seca dura nueve meses, "la prevención debe centrarse en la recogida y conservación del agua de lluvia, lo que resulta extremadamente difícil ya que los tradicionales pozos se contaminan y evaporan, mientras que el sistema de bombas de agua manuales requiere mantenimiento y reparaciones, que suelen costar unos 600 euros, que deben ser aportados por los usuarios de las mismas".

Una bomba nueva con la excavación del pozo artesiano -entre 60 y 80 metros de profundidad- incluida cuesta alrededor de los 12.000 euros, apuntó Jover, y "son necesarias muchas más de las que hay".

OPTIMISMO EN NÍGER.

Pese a ello, la organización es optimista en el caso de Níger, donde el director de Cáritas Maradí, AbdoulMoumouni Illo, "las precipitaciones hasta finales de julio han sido relativamente más elevadas que el año pasado y en los últimos días en la región las lluvias han sido abundantes, lo que nos permite ser moderadamente optimistas con respecto al resultado de la cosecha".

En la región de Tahoua, "las lluvias torrenciales han destruido 200 viviendas, 47 graneros y 65 campos de cultivo, lo que se esperaba como una bendición ha puesto en una difícil situación a los habitantes de la zona".

En cuanto a la situación alimentaria en Maradí, es "bastante satisfactoria", explicó el religioso, porque "los mercados están abastecidos y los precios del mijo permanecen estables" una "calma momentánea" que está directamente relacionada con las acciones emprendidas por las ONG, especialmente las referidas al programa de "comida por trabajo" y los graneros comunitarios.

Según Cáritas, "comparado con años anteriores la situación nutricional, sobre todo de los niños, ha mejorado notablemente. El porcentaje de niños con malnutrición moderada o severa ha bajado del 16 al 10%. Mientras que en el período 2004-2005 el número de niños malnutridos en el sur (Maradí) era mayor que en el norte (Agadez) la tendencia se está invirtiendo y es Agadez (Agadez, Tchiro y Arlit) la región que en estos momentos registra un mayor número de niños con malnutrición severa".