Condenan a un colegio de Barcelona a pagar 1.000 euros a un niño agredido por sus compañeros de manera continuada

Actualizado 13/10/2010 12:00:07 CET
EP

BARCELONA, 13 Oct. (EUROPA PRESS TELEVISIÓN) -

La Audiencia de Barcelona ha condenado a un colegio de Barcelona a pagar una indemnización de 1.000 euros a un escolar a quien siete de sus compañeros pegaban "collejas" en los vestuarios, por lo que tuvo que dejar el colegio.

En declaraciones a Europa Press Televisión, Rosa María, madre de la víctima afirmó que "se tendrían que endurecer las leyes en casos como estos" y tachó la sentencia de "vergonzosa". La mujer, visiblemente decepcionada por el fallo del tribunal, relató cómo a su hijo "le pegaban patadas y le daban collejas cuando se apagaba la luz del vestuario".

La condena, que ya es firme, le parece a la familia "vergonzosa". Y más teniendo en cuenta que "los mismos acusados explicaron lo que había pasado", ha apuntado la madre, que asegura que tuvieron que marcharse de Barcelona un tiempo para que su hijo se curara.

Según explicó la madre del niño, empezaron a notar que el menor estaba "extraño" y lo llevaron al hospital. La madre llamó en varias ocasiones a la tutora, que le aseguró que "todo era normal". La tutora reunió entonces a la víctima con varios de los acusados --uno de ellos, Y.P.M, no asistió a la reunión porque estaba expulsado por mal comportamiento-- y les pidió que no volvieran a "jugar a ese juego". A la víctima le pidió que no les "provocara".

Los hechos ocurrieron en 2005 y los siete menores --ahora mayores de edad-- han sido condenados penalmente a una amonestación y uno de ellos a 40 horas de prestaciones en beneficio de la comunidad. Según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, tras la clase de gimnasia, los niños, que entonces tenían unos 15 años, aprovechaban que la luz del vestuario se apagaba automáticamente para pegar a la víctima.

El 'juego' se repitió al menos en cuatro ocasiones, y en él todos participaron por igual, a excepción de uno de ellos, que sólo lo hizo una vez. "El colegio decía que no podía ser y lo única medida fue reunir a mi hijo y a los otros chicos para hablar", explicó emocionada, la madre del menor, que en la actualidad estudia fuera de Barcelona, para evitar "encontrarlos en la calle.

La Fiscalía y la acusación particular calificaron los hechos de un delito contra la integridad moral, aunque el Juzgado de Menores número 3 de Barcelona les condenó finalmente solo a una amonestación por cuatro faltas de maltrato sin causar lesión, y a Y.M.P. también por una falta de amenazas.

La familia de la víctima interpuso un recurso porque no estaba conforme con la pena, y ahora ha sido desestimado por la Audiencia de Barcelona. Rosa María dijo que "no existe justicia, cuando es mas fácil ir contra la víctima que a contra los culpables"

Por su parte la abogada de la familia, Noelia Liduina, recordó que la sentencia demuestra que los actos no fueron "puntuales si no reiterados y que el colegio no velo por los menores".