MADRID, 3 Ago. (EUROPA PRESS) -
Las amenazas de la Policía contra el abogado checheno Supian Basjanov ponen de manifiesto la necesidad de que las autoridades rusas acaben con el hostigamiento y la intimidación de los activistas activos en la república, ha considerado este miércoles Human Rights Watch. HRW insta al Gobierno ruso a demostrar su compromiso por garantizar la seguridad de los defensores de Derechos Humanos mediante la investigación de estas amenazas.
Basjanov es responsable de la sede del grupo no gubernamental Comisión contra la Tortura en Grosni, capital de Chechenia. En declaraciones a HRW, aseguró que un alto cargo de Policía del distrito de Vedeno le advirtió, el pasado 28 de julio, de que las fuerzas de seguridad pretendían acusarle de colaborar con insurgentes y de no haber renovado a tiempo su licencia de abogado.
"Las autoridades están intentando intimidar a uno de los pocos abogados chechenos lo suficientemente valientes para defender a presuntos insurgentes y a víctimas de violaciones de derechos", lamenta Tania Lokshina, de la delegación rusa de HRW. En su opinión, las amenazas contra este sujeto equivalen a "amenazas contra el Estado de Derecho" y van igualmente destinadas a interrumpir el trabajo de su organización.
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa condecoró en 2010 al Grupo Mobile, del que forma parte la Comisión contra la Tortura, por su trabajo en Chechenia.
Basjanov añade que antes de recibir el premio supo que la Policía pretendía perturbar sus actividades profesionales y, de hecho, los agentes pidieron a la Comisaría de Vedeno que recabaran pruebas comprometedoras sobre sus casos en defensa de insurgentes. Vedeno es un centro principal de actividad insurgente en la república del Cáucaso Norte.
El pasado 24 de junio, este abogado había ayudado a organizar una pequeña manifestación en Grosni, capital de Chechenia, para conmemorar el Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, pero apenas 40 activistas y víctimas asistieron. Si bien el acto contaba con el permiso oficial y se desarrolló de manera pacífica, la Policía procedió a su dispersión.
La Comisión contra la Tortura asegura a HRW que los policías se llevaron consigo a Masjanov y el también letrado Magomed Alamov. Al parecer amenazaron a ambos y a sus familias con represalias si proseguían con la campaña.
La organización denunció la actuación policial en la manifestación, pero el Gobierno local se negó a abrir un caso judicial por falta de pruebas.