MADRID, 20 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) condenó este viernes los ataques xenófobos que han obligado a 3.000 extranjeros, incluidos refugiados y solicitantes de asilo procedentes de Zimbabue, a abandonar sus chabolas situadas en la ciudad sudafricana de De Doorns, al noreste de Ciudad del Cabo.
"Nos hemos movido rápidamente para ayudar a los desplazados, que están esperando que terminen las negociaciones con los agricultores locales que atacaron sus hogares el pasado martes acusándolos de robar sus trabajos por aceptar salarios más bajos en la recolección de la uva", afirmó el portavoz de ACNUR, Andrej Mahecic. "Los refugiados acreditados como tales y los solicitantes de asilo tienen el derecho de trabajar en Sudáfrica", añadió.
Los extranjeros ahora permanecen en un campo de deportes y en un centro comunitario de la ciudad, y duermen en tres tiendas --cada una acoge a 1.000 personas-- suministradas por el gobierno. "Aunque la mayoría son hombres solos, hay familias enteras. Para asegurar la privacidad de éstas, hemos donado unas cuantas tiendas familiares", explicó Mahecic.
Esta agencia de la ONU también ha agradecido la rápida respuesta humanitaria de las autoridades locales y el hecho de que el agua, los lavabos y las clínicas sanitarias fueron distribuidas en unas pocas horas. Además, la Cruz Roja de Sudáfrica ha estado dando dos comidas calientes a este grupo en horas.
Es el primer ataque xenófobo a gran escala que afecta a los refugiados y a los solicitantes de asilo en Sudáfrica desde la violencia que vivió este país en el mes de mayo de 2008. "A petición de las autoridades sudafricanas hemos enviado dos miembros de nuestro personal para contribuir a normalizar la situación en De Doorns y para hacer un retorno efectivo de los desplazados", detalló Mahecic.