Antonio Burgueño.- Maltrato institucional a personas mayores

Europa Press Sociedad
Actualizado: jueves, 5 julio 2007 20:30

La reciente denuncia de una residencia de ancianos de Madrid arroja un poco de luz sobre un fenómeno oculto, que se está dando mucho mas frecuentemente de lo que se cree. Tendemos a pensar que los malos tratos institucionales a personas mayores son cosa del pasado, pero nada mas lejos de la verdad.

Los malos tratos o abusos institucionales a personas mayores son muy actuales y frecuentes en España, y también en algunos países de nuestro entorno. Se puede inferir que en más de 55 % de las residencias se da algún tipo de abuso. Uno de los abusos mas frecuentes en nuestro país, sobre el que llevamos ya más de 4 años investigando, es el de la aplicación de sujeciones, cuando hay alternativas, sin suficientes garantías legales. Hablamos de Personas Mayores atadas, si nos dejamos de eufemismos. España ocupa el número 1 del ranking internacional, en uso de sujeciones.

El maltrato institucional ha de ser analizado de forma peculiar, ya que podemos caer en "hacerle el juego" a quienes están al frente de esas instituciones maltratadoras, y acabar criminalizando a personas que no son las últimas culpables. Si nos hacemos la siguiente pregunta: En el caso de la residencia denunciada, de la que todos hemos visto los videos, ¿quién maltrataba a esas Personas Mayores? Yo digo que es la institución pero, si nos fijamos en lo evidente, diremos que era una trabajadora del turno de tarde, inmigrante sin papeles, etc., cometiendo un grave error. En este caso es la institución la que establece e impone una dinámica que tiene como efecto el maltrato, abandono, y abuso. Es la institución la que impone que una persona sin formación, insolvente para manejar adecuadamente los problemas de las Personas Mayores, sea quien tiene que enfrentarse a ellos, sola, y tratar de garantizar que se les presta la asistencia básica, pero no puede ser, es imposible. Es posible encontrar personas que necesitan trabajar a toda costa, y aguantan esa situación bajo una presión insoportable, que les altera el ánimo y la percepción de lo que hacen, hasta el extremo de ser artífices de abusos, sin tener una clara conciencia de que son inaceptables. En cierto modo, son víctimas también de esa institución, que también abusa de esos trabajadores.

Los responsables de ese centro tienen a varias personas haciéndoles el juego. Les hacemos, todos, el juego, ya que establecemos entre todos, un sistema que permite a esos responsables terminar diciendo, que ellos no han cometido ninguna ilegalidad, visto lo visto, y que si alguien ha cometido ilegalidades puede haber sido algún trabajador concreto, y punto. Este puede ser el resultado final de ese escándalo, y puede serlo porque existe un vacío legal. Las aberraciones que hemos visto no están tipificadas como delitos en España, y no existen normas detalladas de cómo han de ser los cuidados a Personas Mayores en las residencias.

Uno de los defectos que tiene el "periodismo de investigación" es que no contrasta a fin de obtener una idea más real de la situación. Hemos visto lo que pasaba en ese centro, pero no se ha dicho que existe una residencia en España que ha recibido recientemente la acreditación como "Centro Libre de Sujeciones" por parte del Programa que dirijo, lo que viene a demostrar que es posible cuidar a Personas Mayores sin usar sujeciones, y se puede hacer sin mayores costes.

Se ha preguntado en alto, en algún medio, ¿dónde están las familias de esos residentes? Si bien las familias son importante para la protección de las personas mayores, no podemos olvidar que mas de un 10% de los malos tratos se dan en el seno familiar.

Es necesario proteger a las personas mayores vulnerables de una forma específica y preventiva, con leyes que permitan un control estrecho de esas instituciones, y estructuras que lo ejecuten, como buenos servicios de inspección, e incluso con la existencia de figuras como los "defensores de los mayores", que ya existen en algunos países de nuestro entorno sociocultural. Normas que permitan diferenciar los malos tratos institucionales de los que ejercen individualmente algunas personas de forma libre y consciente.

Por último decir que existen asociaciones de personas mayores y de familiares de enfermos de Alzheimer que cuentan con profesionales y programas para defender sus intereses y que necesitan de respaldo de los poderes públicos para ser más efectivos. Sirva el ejemplo del Programa Desatar al Anciano y al Enfermo de Alzheimer que promueve la Confederación Española de Organizaciones de Mayores - CEOMA.

Antonio Burgueño, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, es director del Programa Desatar al Anciano y el Enfermo de Alzheimer de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA).

Contenido patrocinado