Actualizado 03/02/2009 20:03 CET

Begoña de Burgos, presidenta de Manos Unidas: "Nuestro estilo de vida del norte es insostenible; tenemos que cambiar"

Manos Unidas celebra en 2009 sus 50 años de actividad, el tiempo transcurrido desde que un grupo de mujeres de Acción Católica iniciara la primera campaña contra el hambre al grito de 'Declaramos la guerra al hambre'. Desde entonces, la ONG ha puesto en marcha cerca de 24.500 proyectos. Este año, bajo el lema 'Combatir el hambre, proyecto de todos', continúan con el mismo objetivo, la lucha contra la pobreza. La presidenta de Manos Unidas, Begoña de Burgos, repasa el pasado, presente y futuro de la histórica organización.

.- ¿Cuál es el balance de estos 50 años de actividad de Manos Unidas?

De las 500.000 pesetas de la primera campaña, con una situación económica muy mala en España, hemos pasado a los 53,6 millones de euros recaudados en 2008. Ésa es una forma de cuantificar la sensibilización de la población española. Cuando Manos Unidas empezó, en España, no éramos conscientes de que la gente se moría de hambre en el mundo y ese nivel de sensibilización es un valor indestructible que está en el corazón de la inmensa mayoría de la sociedad española. Ése es el mejor balance y con eso me quedo, con el testimonio de generaciones enteras que han creído en que esto es posible y han hecho vocación de la lucha por mejorar las condiciones de vida de mucha gente. Eso es una semilla que ya ha germinado, pero que lo seguirá haciendo a lo largo de los años.

.- Existe la suficiente conciencia en los países desarrollados de la situación del tercer mundo?

Es muy difícil verlo. Creo que hay que hacer una labor de interiorización y de comprender que nuestro estilo de vida del norte es insostenible y los hechos nos lo están demostrando. Eso es lo que tenemos que intentar cambiar, es muy complicado, pero vamos a estar obligados a ello.

.- ¿Detectan en España una mayor implicación en la cooperación que hace 50 años?

Sólo hay que mirar alrededor. Cuando empieza Manos Unidas con su primera campaña, en 1960, prácticamente era la única ONG. Ahora hay muchísimas organizaciones y asociaciones que se dedican a ello y está en la sensibilidad de la sociedad española, en la calle. Otra cosa es que entre todos sepamos dar una verdadera solución. Ésa es una labor muy dura, muy difícil y necesita de la tenacidad de generaciones enteras y de mujeres que desde Manos Unidas que lo han hecho posible.

.- Porque aún queda mucho por hacer...

Estoy segura de que muchas de las personas a las que Manos Unidas ha cambiado su vida en esos países son verdaderos testimonios de que eso es posible y ellos van a ser los agentes de su propio desarrollo, los líderes en sus propios países y un ejemplo a seguir, haciendo palpable que ellos, con la ayuda de los que estamos detrás, pueden solucionarse sus problemas.

.- El planteamiento de Manos Unidas es el de apoyar proyectos impulsados desde los países en desarrollo ¿por qué?

Es la única fórmula y es la mejor, demostrada por la experiencia de los años. Estamos viendo que en otros ámbitos se han seguido otros parámetros, como el de diseñar proyectos desde aquí y acciones puntuales en el tiempo que no son asumidas como suyas por las personas de allá.

Por ejemplo, en la educación, les hacemos ver que ellos mismos son los que tienen que tener interés. No se puede imponer, sino acercarla y hacer que sea posible, algo que no siempre pasa. Si un padre necesita del trabajo de sus hijos menores para que subsista la familia, aunque tengan una escuela, no pueden ir, es inviable.

Hay que proporcionarle a ese padre una generación de ingresos que "liberen a sus hijos" para que puedan ir a la escuela. Es una interdependencia de unas razones con otras y en cada caso tiene que ser la propia comunidad la que se analice, la que vea cuáles son sus propias debilidades y fortalezas, y por dónde puede salir. Luego, nosotros no sólo les apoyamos financieramente, sino también en la labor de acompañamiento.