El 9 de agosto se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas y, un año más, desde Survival sentimos la necesidad de denunciar la dramática situación que viven muchos de ellos, en la que debería ser una jornada festiva y de celebración de la diversidad cultural.
La pérdida de sus tierras sigue siendo el mayor de sus males, y con ella llegan también el desarraigo, la violencia, el alcoholismo, la marginalidad, la enfermedad e incluso la muerte, que supone la desaparición de la faz de la tierra de unos pueblos y culturas únicos.
En pleno siglo XXI, gobiernos y empresas se siguen escudando en estereotipos propios de la época colonial que muestran a los pueblos indígenas como reliquias del pasado, seres de la "Edad de Piedra", "salvajes" o "primitivos". Términos usados para justificar la usurpación de sus tierras en nombre del "desarrollo" desde hace cientos de años.
Esta imposición de "progreso" ha llevado a los bosquimanos de Botsuana a languidecer en lo que ellos denominan "campos de la muerte" (campos de reasentamiento establecidos por el Gobierno), lejos de su tierra ancestral, tras descubrir que ésta es rica en diamantes. En la India, los dongria kondh luchan desesperadamente por evitar que una empresa británica destruya su montaña sagrada y su modo de vida para abrir una enorme mina de aluminio, y en Perú los indígenas mantienen un tenso pulso con el Gobierno por la decisión del presidente Alan García de abrir sus tierras en la Amazonia a multinacionales de hidrocarburos, sin tan siquiera consultarles.
Más dramática aún es la situación de los indígenas aislados, los más vulnerables del planeta, que con la pérdida de sus tierras ven amenazada su propia existencia. Apenas disponen de mecanismos de defensa ante una sociedad a la que se han visto obligados a dar la espalda por el incalculable daño que han sufrido.
No obstante, durante los 40 años de vida de Survival la situación ha mejorado considerablemente. Quienes vaticinaban la desaparición de los pueblos indígenas para el año 2000 nunca habrían imaginado que hoy existirían instrumentos jurídicos que reconocen y protegen sus derechos territoriales. Uno de ellos es el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que precisamente celebra su 20º aniversario. Es, asimismo, un instrumento clave en la lucha para salvar la diversidad biológica mundial, puesto que deja su control en manos de quienes han sabido cuidar de ella durante generaciones.
Sin embargo, sólo 20 países han ratificado el Convenio hasta la fecha. España entre ellos. Mientras, naciones que se erigen como grandes defensoras de los derechos humanos, como el Reino Unido, EE.UU. o Canadá, no lo han hecho.
Por ello desde Survival pedimos a los líderes mundiales que ratifiquen esta legislación y demuestren que su discurso a favor de los derechos humanos es real. A quienes ya lo han ratificado, como Perú, les pedimos que cumplan con el compromiso adquirido. La vida de millones de personas y la riqueza cultural del planeta están en juego. Apoya el movimiento internacional por los pueblos indígenas en 'www.survival.es'.
Laura de Luis es responsable de Comunicación de Survival International en España.