Parece que los políticos franceses se encuentran sin un aval que les permita llevar a cabo su política de inmigración y están buscando apoyos justamente en España e Italia, dos países gobernados por la izquierda. Firmar acuerdos para organizar repatriaciones comunes entre estos países no ofrece ninguna novedad sustancial para resolver el problema de la inmigración ilegal.
Las repatriaciones llevan décadas existiendo, y cada país lo hace a su manera y según sus intereses bilaterales con los países de origen de los inmigrantes. Entonces ¿Qué interés tienen estos países en firmar acuerdos de repatriaciones comunes? Sarkozy está patinando y no sabe qué hacer para cumplir sus promesas electorales en materia de inmigración; la propuesta del ADN para las reagrupaciones familiares y ahora las repatriaciones comunes demuestran la falta de un plan claro de este gobierno francés en materia de inmigración.
Para nuestro presidente, quizá lo tiene más claro, -aunque se equivoca en arrimarse a Sarkozy- las elecciones de marzo están a las puertas y es el momento de demostrar a los españoles que el gobierno español está luchando firmemente contra la inmigración ilegal. Dos intereses y una firma de un acuerdo que no va a aportar ninguna novedad al asunto de las repatriaciones. ¿Se abaratarían los vuelos? ¿Pasarían de los procedimientos judiciales para llevar acabo este acuerdo? ¿Lo harían clandestinamente como lo hizo Aznar en algunos vuelos para África? ¿Estaría dispuesta Francia para pagar junto con España las repatriaciones con destino a Sudamérica o estarían hablando únicamente de la inmigración africana con cuyos países España ya tiene firmados acuerdos que están funcionando y que lo único que puede hacer este acuerdo con Francia es estropearlo todo para empezar de nuevo?
Son preguntas que pueden plantearse a todos los profesionales que trabajamos en temas de inmigración y cuyas respuestas quedarían en el aire, algo parecido a este acuerdo que pretendían firmar. Creemos, que los mandatarios deberían trabajar para buscar políticas integradoras comunes y, por ende, llegar a acuerdos que dan lugar a directivas comunitarias que organizan los flujos y luchan contra la inmigración ilegal, más allá de los intereses electorales y de protagonismos 'sarkozianos'.
Hassan Arabi es escritor y preside la Asociación Solidaria Para la Integración sociolaboral del Inmigrante (ASISI).