Aunque Fundazona Madrid comenzó sus actividades hace unos meses, el proyecto llevaba fraguándose años. Profesionales del mundo de la empresa, el deporte y la cooperación, muy concienciados por los problemas de la sociedad, buscaban desde hace tiempo desarrollar una iniciativa a través de la cual poner en marcha numerosos planes solidarios.
Así nació esta fundación de ámbito internacional, que busca cambiar el mundo mediante el deporte. Hector Liébana, jugador profesional de balonmano y responsable de actividades, lo tiene claro. "Es la mejor herramienta para integrar a la mujer en la sociedad, para transmitir valores educativos a los niños, o para fomentar la igualdad con los colectivos más desfavorecidos", asegura.
Estos días, las oficinas centrales de Fundazona Madrid en Goya 47 son un hervidero. "Tenemos ideas, queremos desarrollarlas y hay mucha gente que quiere aportar. Somos un proyecto joven y dinámico. Hay profesionales de todos los sectores cuyo común denominador es que queremos ayudar al que lo necesita. No podemos estar de brazos cruzados mientras otros sufren". Así habla Tania Garvín, diseñadora de gran prestigio encargada de la imagen de esta entidad, que no dudó en sumarse a esta iniciativa. "Llevamos poco tiempo pero tenemos las cosas claras. Con muy poco se puede mejorar mucho la sociedad. Querer es poder".
Lo cierto es que en su breve trayectoria, Fundazona Madrid ha iniciado ya varios proyectos ilusionantes. "Hace unos días presentamos una escuela de fútbol para personas con discapacidad intelectual que comenzará a funcionar la siguiente campaña en la sede del Unión Zona Norte, uno de nuestros clubes. En julio realizaremos en Perú, Colombia, Paraguay, Ecuador y Bolivia las Primeras Jornadas Latinoamericanas de la Excelencia en la Gestión Deportiva y el Alto Rendimiento. El viaje, que tendrá continuidad con un curso online en España, se enmarca dentro de un programa de ayuda a la infancia y es uno de los 'leit motiv' de nuestra fundación", explica Héctor Liébana.
"La iniciativa, que gracias al apoyo de la Escuela Universitaria Real Madrid-Universidad Europea ha recibido un gran impulso, aportará a los maestros locales los conocimientos para la puesta en marcha de escuelas que fomenten la práctica de diversas disciplinas entre los niños. Cuenta con la colaboración de la fundación AFIM. Y tras el verano desarrollaremos en Madrid varias carreras que buscan impulsar la igualdad de los colectivos desfavorecidos", prosigue.
Para poner en marcha todo ello, sin embargo, hace falta algo más que buenas ideas, ilusión, y un equipo humano entregado. Hace falta el espaldarazo de empresas que aportan el dinero necesario. Uno de esos mecenas es Roger Torres, presidente del grupo Victori Towers, que preside también la fundación. El reconocido empresario venezolano, conocido por su carácter solidario y su calidad humana, apostó desde el primer momento por constituir y desarrollar Fundazona Madrid buscando patrocinios y aportando la ayuda de sus propias empresas.
"Lo más difícil está hecho. Ya hemos arrancado. Ahora llega lo atractivo. Yo he visto como mucha gente ha salvado su vida gracias al deporte. Ha dejado las drogas, ha mejorado su salud, ha escapado de la dura realidad que vivía". Las palabras de Luis Montoro, profesor de Educación Física, desbordan ilusión. La misma que tienen todos los integrantes de Fundazona Madrid. Ojalá consigan lograr pronto con éxito su objetivo.
Héctor Liébana es responsable de actividades de Fundazona Madrid.