Actualizado 26/04/2007 18:10 CET

Nines Lima,técnico de Malaria de MSF España, señala que existe cierta "resistencia" a erradicar la malaria en el mundo

El 25 de Abril se celebro el Día Mundial de la Malaria, una enfermedad que causa la muerte de un millón de personas cada año en países en vías de desarrollo, especialmente en África donde cada día mueren unos 3.000 niños en África. Cada año, la ONG Médicos Sin Fronteras trata a más de dos millones de pacientes en todo el mundo. Nines Lima, técnico de Malaria de MSF España comenta cuál es la situación a la que se enfrentan diariamente en estos países.

- Los casos de malaria en el mundo, ¿tienden a aumentar? ¿de qué incidencia en cifras se habla hoy día?

En efecto, los casos de malaria tienden a aumentar. Hablamos de 300 a 500 millones de casos nuevos de malaria al año en el mundo y 1,1 millones de muertes debidas a esta enfermedad cada año. El 90 % de los casos se registran en África Subsahariana y la población más vulnerable son los niños menores de 5 años y las mujeres embarazadas.

- La inversión en I+D para desarrollar nuevas clases de medicamentos contra la malaria parece un paso ineludible para erradicar la enfermedad. ¿Cuál es su opinión sobre el programa de compra anticipada de vacunas? ¿Es una herramienta eficaz en este sentido?

Desde luego, es necesaria una mayor inversión en I+D para luchar contra la malaria, que se derive de un nuevo enfoque en el que se tengan realmente en cuenta las necesidades de los pacientes en países pobres. Por eso resultan esperanzadores los resultados obtenidos por DNDi (la Iniciativa sin ánimo de lucro sobre Medicamentos para Enfermedades Olvidadas, en la que participa MSF) que, en colaboración con Sanofi-Aventis, ha desarrollado una nueva combinación contra la malaria que consiste en la combinación de dos fármacos (artesunato y amodiaquina) en una sola tableta, lo que facilita notablemente el tratamiento.

En cuanto a la iniciativa de compra anticipada de vacunas, MSF no participa de manera directa en este tipo de iniciativas. La eficacia de este programa no se ha demostrado hoy por hoy. Sin embargo, los objetivos son positivos en cuanto a que se pretende garantizar que se produzcan nuevas vacunas por parte de las farmacéuticas o institutos de investigación.

- Las terapias combinadas a base de artemisina (ACTs) se introdujeron en 2001. Sin embargo, a fecha de hoy más de un 70% de los países africanos todavía no han llevado a buen puerto los necesarios programas de implantación para estos medicamentos. ¿Se debe a una cuestión económica o es cosa de políticas nacionales?

En octubre de 2006, 67 países de todo el mudo habían ya adoptado como "política" la ACT, pero de éstos solamente 39 países la implementan actualmente. En el caso de África, 42 países han adoptado la política ACT. Las causas son diversas, tanto económicas como políticas. La cuestión económica es una de las principales, pero también existen problemas de logística de distribución de los medicamentos (zonas rurales o remotas con menor o cero disponibilidad del tratamiento); o de acceso a los servicios de salud por parte de la población más excluida (en muchos países se cobra por los servios de salud y por los medicamentos).

- ¿Existe, en su opinión, una resistencia real a erradicar la malaria? ¿Qué intereses están en juego, además de los de la industria farmacéutica?

Nadie admite que exista resistencia a erradicar la malaria. O en todo caso no creemos que nadie lo pretenda. Sí existen, por otra parte, intereses distintos entre las organizaciones e instituciones de salud y por otra parte las empresas farmacéuticas. Estas últimas tienen por naturaleza un fin lucrativo.

- Estos nuevos fármacos son un 50% más baratos que sus predecesores, pero para los países de mayor incidencia de la malaria. ¿Son realmente asequibles las ACT? ¿Es el precio de estos fármacos justificación para su deficiente distribución?

Aunque los precios de la ACT (terapia combinada) han bajado bastante gracias a la mayor utilización y a las campañas para que se abarate el coste, es cierto que la ACT sigue siendo más cara que los tratamientos contra la malaria que ya existían. Pero la cuestión no es solamente el precio. Los medicamentos antimaláricos que ya existían y que son más baratos (por ejemplo, la cloroquina), eran ya ineficaces en la mayoría de países de todo el mundo debido a la alta resistencia a los mismos.

- ¿Qué riesgo existe con estos tratamientos de que los pacientes que consuman los fármacos sin tener malaria desarrollen resistencias?

Existe un alto riesgo de desarrollo de resistencias en toda medicación que se utiliza sin control (sin diagnósticos correctos) y la malaria no es diferente en este sentido.

- La posibilidad de una vacuna contra la malaria, ¿qué nuevos desafíos plantea? ¿Tendrá los mismos problemas de implantación que las ACTs?

La nueva vacuna está todavía en fases iniciales de investigación. Cuando esté disponible, el desafío será que tenga una alta eficacia de protección frente a la enfermedad. Problemas de implementación, no necesariamente. Las vacunas idealmente son más fáciles de administrar y protegen durante años.

- ¿Cuáles son hoy las iniciativas internacionales más eficaces, en su opinión, en esta lucha? ¿Qué papel juega la ONU en la lucha contra la malaria?

Una de las más importantes y que ha dado resultados es "Roll Back Malaria" ('Hagamos retroceder la malaria'), una asociación global para combatir la enfermedad creada en 1998 por la Organización Mundial de la Salud, UNICEF, el Banco Mundial y otros. En 2000 se marcaron el objetivo de haber reducido a la mitad las muertes por malaria hacia el año 2010. En realidad, las cosas están empeorando. Nueve años después de la creación de la RBM, no se ha conseguido frenar el avance de esta enfermedad mortal. Aunque no es fácil dibujar el panorama actual tras la llegada de las ACT, las resistencias galopantes a tratamientos existentes indican que la propagación de la enfermedad continúa al mismo ritmo.

- Hace poco se hablaba de una intención real en el seno de Naciones Unidas de unificar políticas públicas y acciones no gubernamentales bajo la misma bandera para coordinar acciones en el Sur desde un sólo mando, que articularía toda la actuación a través de las distintas agencias de la ONU. Si finalmente se pone en marcha, ¿cómo afectaría esta coordinación a la lucha contra la enfermedad? ¿Sería un paso positivo o todo lo contrario?

Esta iniciativa de coordinación de Naciones Unidas es compleja y abarca la cooperación en general, no es posible comentar ahora las implicaciones que esto tiene para algo tan específico como la malaria. En todo caso, siempre decimos que la coordinación no puede ser un objetivo en sí misma. Últimamente se insiste desde el sistema de Naciones Unidas en la acción integrada, procesos de los que MSF se mantiene a distancia con el fin de preservar su independencia e imparcialidad en los procesos de evaluación de las necesidades de las poblaciones con las que trabajamos.

- ¿Cuáles son para MSF los grandes retos hoy para combatir la enfermedad?

Para empezar, continuar diagnosticando y tratando el máximo numero de pacientes en los países donde trabajamos (incluyendo el buen manejo de la malaria complicada), mejorar las actividades de prevención (por ejemplo mediante la distribución de mosquiteras, rociado de estructuras...), mejorar el acceso al diagnóstico y tratamiento en países donde la enfermedad está presente y seguir influyendo en la reducción de precios de los medicamentos eficaces y otros insumos contra la malaria.