Publicado 02/02/2022 11:05

"No hay futuro para los humedales en España si agotamos nuestros acuíferos". Por WWF España

Acción WWF España en Doñana en el Día de los Humedales
Acción WWF España en Doñana en el Día de los Humedales - WWF ESPAÑA

   Por el Día Mundial de los Humedales (2 de febrero)

   La salud de los lagos y humedales en España no ha mejorado en los últimos tiempos. A pesar de contar cada vez más con una legislación ambiental nacional y europea más exigente, que reconoce los valores esenciales que tienen las funciones de estos ecosistemas acuáticos para la sociedad, las cifras de su degradación son alarmantes. En las últimas cuatro décadas han desaparecido el 60% de los humedales y lagos naturales de España. La celebración del Día Mundial de los Humedales en este año 2022 nos invita a reflexionar no solo sobre qué está pasando al perder estas zonas húmedas, sino sobre qué ocurre con nuestra vida cuando desaparecen y qué tenemos que hacer para conservarlas y recuperarlas.

   Algunos de los humedales más importantes de nuestro país dependen directamente del agua que emana de las aguas subterráneas. Durante años, en WWF España hemos sido testigos del descenso incesante de los niveles de los acuíferos que alimentan espacios claves para la biodiversidad como Las Marismas de Doñana o Las Tablas de Daimiel. En ambos casos, tal ha sido la sobreexplotación de estas aguas subterráneas que nos encontramos en el 2022 con una superficie inundada ínfima, muy inferior a la que correspondería con los niveles invernales medios de estos humedales.

   Recientemente, hemos asistido horrorizados al colapso ecológico de la mayor laguna costera de Europa, el Mar Menor. Su grave degradación se ha hecho evidente con la muerte de miles de toneladas de peces, agonizando en sus orillas. La causa no es otra sino la contaminación por fertilizantes y plaguicidas de las aguas del acuífero de Cartagena, que ha sido sobrexplotado y maltratado durante décadas por la agricultura de regadío, y que descarga sus aguas en esta zona de la costa murciana. Estas son las dos caras del mismo problema.

   Al uso agresivo de los acuíferos españoles contribuyen de manera muy importante aquellos regantes que extraen de manera ilegal sus aguas subterráneas. En nuestra reciente investigación sobre el robo del agua subterránea en España hemos destapado las escandalosas cifras de este uso fraudulento del agua en acuíferos que abastecen de agua a cuatro zonas húmedas: Las Tablas de Daimiel, las Marismas de Doñana - Aljarafe, el Mar Menor y las lagunas que dependen del acuífero de Los Arenales en la cuenca del Duero. Considerados en conjunto, en ellos se ha regado ilegalmente una superficie de unas 88.645 hectáreas, lo que ha supuesto casi 220 millones de metros cúbicos en el año 2019. Esta unidad de volumen equivale al del Estadio Santiago Bernabéu.

   Frente a esta lacra, las autoridades responsables tienen que definir cuánta agua se extrae por encima de lo autorizado en cada acuífero para, a continuación, empezar a poner en práctica medidas eficaces que pongan remedio a esta situación. Esto exige más medios técnicos y humanos para ejercer esta labor de control de las aguas subterráneas, pero también tomar decisiones políticas valientes y comprometidas de cara a la recuperación de los acuíferos y de las zonas húmedas, en general, y las que están amenazadas en primer lugar.

   Igualmente evitar que, para percibir las nuevas ayudas de la nueva PAC, que se inicia el próximo año, se exija la posesión del derecho de agua y se desincentiven los cultivos que necesitan agua, especialmente en zonas de escasez. Pero desafortunadamente, algunos políticos van en sentido contrario. A principios de este año hemos visto como los grupos parlamentarios del PP, Vox y Ciudadanos de Andalucía han planteado una Proposición de Ley con la que pretenden amnistiar a más de 1.400 de hectáreas de riego ilegal en la zona de la Corona Forestal de Doñana. Esto está comprometiendo no solo la supervivencia de este humedal único en el mundo, sino también la sostenibilidad de una parte importante del sector agrícola que ejerce sus derechos de forma comprometida con el cumplimiento estricto de la normativa. Como consecuencia, se ha abierto un grave enfrentamiento entre los distintos usuarios y las diferentes Administraciones responsables, difícil de resolver y que en nada beneficia a la conservación de Doñana y su prestigio mundial, como reconoce la UNESCO.

   Ante los impactos negativos previstos en España por el cambio climático, no podemos comprometer la calidad, ni la cantidad de recursos de nuestros acuíferos. Constituyen auténticas reservas estratégicas con las que contamos para ser más resilientes ante los retos del uso del agua que tenemos por delante. Como sociedad necesitamos ser capaces de producir y ganar más en riqueza, pero reduciendo al mismo tiempo el uso del agua de nuestros acuíferos, ser más estrictos y solidarios a la hora de cumplir con las leyes que protegen nuestras reservas estratégicas y más responsables permitiendo la sostenibilidad de nuestros ecosistemas acuáticos. Solo con este compromiso nuestros humedales y la biodiversidad que albergan tendrán un futuro que celebrar, cada 2 de febrero, el Día Mundial de los Humedales.

   Por WWF España.

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