"Roble español para uso enológico, ¿una realidad o una utopía?". Por Enrique Echepare, presidente de Tonelería Quercus

Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 22 octubre 2008 13:11

Hagamos un poco de historia. En los siglos XIV y XV los bosques franceses y españoles se cultivaban y cuidaban para abastecer la necesidad de madera de roble para la fabricación de barcos y un poco más adelante para la construcción de edificios, pilares y vigas. Pasado este tiempo, Francia supo dar otros usos como el enológico a la madera de sus bosques, pero en España los dejamos abandonados y actualmente se usan para minas, traviesas de ferrocarril o arquitectura de montaña. Francia es el único país europeo que puede garantizar procedencia y abastecimiento de roble, y que lleva a rajatabla una política sostenible. Es importante hacer una reflexión general sobre esto.

En España tenemos grandes zonas vinícolas y cerca de 60 denominaciones de origen diferentes en las que prácticamente la totalidad de ellas, crían sus vinos en barricas de roble francés, americano o incluso rumano y búlgaro, en muchos casos ya. Y ¿por qué no utilizar el roble español para este uso?

Contamos con robledales magníficos que ofrecen diferentes especies de robles: Quercus Petraea o roble blanco, muy bueno para el vino pero bastante escaso, Quercus Robur, en las zonas más húmedas y aunque crece rápido, su madera aporta poco aroma y Quercus Pyrenaica que crece en La Rioja, Álava y Castilla y León y es óptimo para uso enológico.

Estamos convencidos de que los resultados enológicos serían buenos, el inconveniente es que los bosques no están preparados. Al no hacer silvicultura los troncos son irregulares y con nudos, por lo general con poco grosor y además tienen demasiada albura que es la capa viva del tronco y la que no se puede aprovechar. Si se ponen soluciones como limitar las masas foliares y se concentran las plantaciones, los árboles nacerían más rectos, sin nudos y con menos albura. En este sentido, Castilla y León está interesada e involucrada en preparar sus bosques, y al mismo tiempo ofrecemos nuestro apoyo y buscamos la complicidad con comunidades como La Rioja, Navarra, o Álava para apoyar políticas medioambientales y sostenibles que favorezcan el mantenimiento y crecimiento de estos bosques a largo plazo.

En este contexto, en 2006 talamos los primeros robles de origen riojano procedentes del bosque de Manzanares en Rioja Alta, tras un acuerdo con la Consejería de Medio Ambiente y el Ayuntamiento de Manzanares. Estas maderas riojanas están ya cortadas y se han secado durante dos años en las instalaciones de Quercus, próximamente se dará forma a las duelas y se fabricarán las barricas que criarán el vino de la cosecha 2009. Desde el Centro de Investigación y Desarrollo Agrario (CIDA), se hará un seguimiento de la evolución y crianza de estos vinos.

Para concluir, tengo que confesar que la idea de utilizar roble español y en este caso concreto, riojano, para la elaboración de barricas tiene cierto toque romántico apoyado por un interés nato por la investigación. Somos conscientes de que los bosques no van a existir si no se les da un valor económico y sostenible y, esperar 100 años a que un robledal esté preparado para su uso enológico, no le gusta a nadie, pero si no se toma la decisión de hacerlo, estos bosques terminarán quemándose y ya será tarde para pensar en lo que se podía haber hecho.

Enrique Echepare es presidente de Tonelería Quercus, del Grupo Rivercap.

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