Publicado 25/10/2021 09:01CET

"Sanas y Salvas". Por Entreculturas

Archivo - Arafa, refugee girl in Djabal refugee camp, joined Entreculturas event Sanas y Salvas on Tuesday 19th October 2021, within La Luz de las Niñas campaign of girls' rights. Niña en campo de personas refugiadas de Djabal en Chad.
Archivo - Arafa, refugee girl in Djabal refugee camp, joined Entreculturas event Sanas y Salvas on Tuesday 19th October 2021, within La Luz de las Niñas campaign of girls' rights. Niña en campo de personas refugiadas de Djabal en Chad. - IRENE GALERA/ SERVICIO JESUITA A REFUGIADOS

   En Febrero de este año decenas de niñas guatemaltecas tocaron sus timbres para recordar a Sharon, una niña de 8 años que murió asesinada cuando jugaba con su bici. Los timbres de las niñas sonaron frente a las sedes del Ministerio de Gobernación, exigiendo justicia y el fin de la violencia para niñas y mujeres. Al grito de "el Estado no nos cuida", "solo queremos jugar" o "las niñas no se tocan", reclamaban entre bicis y peluches, su derecho a vivir en paz, libres de violencia, a ser lo que son, niñas.

   En Guatemala, nueve de cada diez víctimas de violencia en el contexto familiar son niñas y mujeres, mayores y menores de edad. Respecto a la violencia sexual, en los 41.540 reconocimientos oficiales de los últimos cinco años, el 90% fueron realizados a mujeres y de ellas el 68% a niñas y adolescentes (según el 'Informe factores que limitan el acceso y continuidad educativa en Niñas adolescentes y mujeres en Guatemala', de Marzo 2021. Fe Y Alegría Guatemala).

   A escala mundial, Naciones Unidas reporta datos de violación y abuso sexual que afectan a cerca de mil millones de mujeres y niñas a lo largo de su vida. Las niñas también suponen más de tres cuartas partes de las víctimas infantiles de trata.

   En contextos de emergencia, violencia, exclusión y pobreza, las niñas son siempre las más vulnerables a lo que se suele sumar la negación para ellas del acceso a un derecho fundamental, el derecho a la educación.

   Su acceso a la escuela, promovida desde un enfoque de Derechos Humanos, se convierte en un lugar determinante para su vida y motor de acceso a otros derechos como una salud digna, alimentación, formación para el trabajo, participación y representación política.... Un lugar donde comprender que no es natural vivir bajo el abuso o la vulneración. El derecho a la educación en igualdad puede ser una puerta por la que visualizar un mundo de autonomía y autoestima para las niñas. Donde estar a salvo de la violencia.

   Sin embargo, 131 millones de niñas ya estaban fuera de la escuela antes de la pandemia y ahora se estima que 11 millones de niñas están en riesgo de no volver a clase (según el 'Informe No podemos pasar página' de Entreculturas. Septiembre 2021). La crisis global y el confinamiento amenaza con un nuevo retroceso para su vida. Las niñas vuelven a ser consideradas necesarias en el trabajo doméstico obligado, una posibilidad económica a través del matrimonio forzado y su escolarización vuelve a ser un gasto prescindible en momentos difíciles. Las crisis camina de la mano del incremento de numerosos conflictos y muchas familias temen que sus hijas puedan ser secuestradas o violadas en su camino al cole.

   Ya en Afganistán, meses antes de la llegada de los talibanes al poder, el sistema de NNUU denunciaba una educación bajo fuego. Los ataques contra las escuelas se habían triplicado respecto a 2015 y un atentado contra una escuela de niñas en mayo, dejaba 85 muertos.

   También este mismo febrero en Nigeria, se produjo un nuevo ataque con el secuestro de 279 estudiantes. De nuevo las cifras de la desigualdad, las niñas tienen 2,5 probabilidades más que los niños de estar fuera de la educación en las zonas en conflicto y muchas veces la violencia contra ellas se convierte en arma de guerra.

   En este mes de octubre en el que reivindicamos los derechos de las Niñas (el 11 de octubre fue declarado día internacional de la niña por NNUU) las organizaciones de la sociedad civil debemos recordar y perseguir el necesario cumplimiento de los acuerdos firmados por nuestros gobiernos. El objetivo 5 de los ODS ampara todos ellos y su definición resume el marco en el que trabajamos numerosas organizaciones de todo el mundo y en diferentes frentes de la política local, nacional e internacional:

ODS 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas

   En todas partes del mundo, las mujeres y las niñas deben tener los mismos derechos y las mismas oportunidades, y deben poder llevar una vida libre de violencia y discriminación. La igualdad y el empoderamiento de las mujeres es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y también es un elemento esencial de todas las dimensiones del desarrollo inclusivo y sostenible. En resumen, todos los ODS dependen de que se logre el Objetivo 5. para las niñas, el objetivo 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ampara todos ellos.

   Junto a este trabajo político, debemos escuchar y abrir paso a las voces de las propias niñas y ayudar a amplificar sus demandas. Contribuir a una movilización global y a la difusión de sus iniciativas.

   Frente a la violencia estructural, niñas de todo el mundo comienzan a manifestarse cada día con más fuerza para reclamar un momento de actuar presente y políticas de cambio ahora. Niñas y jóvenes como Malala Yousafzai, activistas como Greta Thumberg o liderazgos como el de Yusra Mardini están promoviendo perfiles referentes para niñas de numerosos países y también para el conjunto de la sociedad civil.

   'Sanas y Salvas' (Acción 'Sanas y Salvas' de la campaña 'La Luz de las Niñas' de Entreculturas. Octubre 2021) es una de estas iniciativas. Desde Guatemala, Chad, Salvador, Honduras, Nicaragua, Perú, República Democrática del Congo, Haití, España, Camerún, Uganda... Las niñas nos invitan a gritar con ellas QUEREMOS VIVIR SANAS Y SALVAS. A través de cuatro gestos (Escuchadnos/, nos violan, nos hieren, nos matan/ dejadnos ser niñas/Niñas libres de violencia) cientos de niñas están realizando una acción viral a la que podemos sumarnos y que están llevando frente a los gobiernos locales, ámbitos públicos y educativos de cada uno de sus países.

   Ya no tenemos excusas, las propias niñas arriesgan sus vidas para salir a la calle y expresar sus deseos, para lograr su derecho a una vida plena, a estar sanas en un mundo que solo si logra su felicidad, estará a salvo. Es el momento de hacer sonar todos los timbres.

   Raquel Martín Sacristán es directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Entreculturas.

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