BBVA redujo un 27% su consumo de agua, que disminuye un 36% por empleado desde 2019

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Europa Press Sociedad
Publicado: miércoles, 25 marzo 2026 14:31

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

BBVA logró reducir un 27% el consumo de agua total asociado a su impacto directo entre 2019 y 2025. Además, en el mismo periodo, la entidad ha reducido un 36% el consumo por empleado, superando el objetivo del 11% establecido en su Plan de Ecoeficiencia 2021-2025.

De este modo, mientras que en 2019 un empleado consumía 18,99 m3 al año, en 2025 el consumo fue de 12,15 m3, datos que reflejan las mejoras en la eficiencia y en las prácticas de consumo de agua a través de la adopción de medidas en edificios, el reciclaje o la digitalización.

Estas cifras se han dado a conocer por la entidad, que acaba de publicar por primera vez su huella integral de agua y que concluye que, con datos de 2024, la huella de agua total del grupo fue de 8,6 millones de metros cúbicos equivalentes.

En concreto, aproximadamente una cuarta parte procede de la huella de agua directa (más de 2 millones de m3 equivalentes) mientras que la indirecta supera los 6,5 millones de m3 equivalentes, según los datos publicados en el Informe Anual 2025 dentro del Estado de Información No Financiera (EINF) del Grupo.

Para hacer este cálculo, el banco se ha basado en la metodología ISO 14046. Esta norma es una referencia internacional que evalúa, además del volumen de agua consumido, los impactos que haya podido generar en el medioambiente dicho consumo. Para ello, aplica factores de disponibilidad y calidad del agua.

En este sentido, BBVA cuantifica su huella directa derivada del consumo de las distintas instalaciones de la organización (como los edificios, las oficinas o los centros de datos y que se conoce como huella consuntiva) y del agua residual generada en ellas y vertida a la red de saneamiento (huella degradativa), más la huella indirecta asociada al agua necesaria para producir los diferentes productos de la cadena de suministro utilizados para la actividad del banco (como la producción de electricidad, de combustibles y de consumibles, así como el uso y tratamiento de residuos), y la degradación del agua asociada a la producción de estos procesos y el tratamiento de los residuos.

Para la gestión y cálculo de la huella de agua, BBVA ha contado con el acompañamiento de un experto técnico de referencia en la materia, Veolia, que ha permitido reforzar la solidez metodológica y la rigurosidad del análisis. La conformidad con dicha metodología y el proceso de cálculo ha sido también verificado por un tercero independiente (DNV).

"La gestión de la huella de agua ya forma parte también de nuestra estrategia de impacto directo, junto con la huella de carbono. Esta visión holística es esencial y no solo nos da datos del uso del agua tanto propio como del que pueda realizarse derivado de nuestras operaciones, sino que además nos ayuda a priorizar medidas de reducción y regeneración en las cuencas en las que actuamos", explica la responsable de Inmuebles y Servicios en BBVA, Desirée Granda.

MODELO DE GESTIÓN DE LA HUELLA DE AGUA

Según datos del World Economic Forum (WEF), la mitad de la población a nivel mundial sufrirá estrés hídrico en 2050, mientras que el PIB podría caer hasta un 10% si no se protege el suministro de agua. En este contexto, BBVA detalla que ha adoptado un modelo de gestión de la huella de agua que va más allá de una visión meramente de consumo de este recurso natural, alineado con la estrategia de huella de carbono, con la que comparte determinadas sinergias y palancas de reducción incorporadas en el Plan Global de Ecoeficiencia.

Con el cálculo de la huella de agua, BBVA amplía su estrategia de impacto directo y aborda el desafío del agua con un enfoque integral que va desde la gestión propia hasta el apoyo a sus clientes. El coste de no actuar en materia hídrica es cinco veces superior al de invertir en soluciones de eficiencia, según CDP.

La estrategia de BBVA respecto al agua pivota en torno a cuatro ejes: calcular la huella de agua, reducir el consumo y otros impactos, regenerar el recurso mediante proyectos específicos y también comunicar los avances de forma transparente.

Cuando no se logra ir más allá en la reducción de la huella de agua propia, se abre la posibilidad de invertir en proyectos que permitan devolver a la naturaleza el equivalente (total o parcial) de dicha huella. Para esta fase de restauración hídrica, y según el acuerdo suscrito con Veolia, BBVA actuará para regenerar el agua consumida a través de la adquisición de Créditos de Agua Positiva (CAPs) en base a los criterios de Act4Water.

Esta iniciativa, y su estándar de certificación, asegura la ejecución -y el cumplimiento de criterios homogéneos y basados en metodologías científicas reconocidas- de proyectos para restaurar el agua consumida. Cada crédito representa 1.000 m3 de huella de agua ahorrada, regenerada o mejorada.

En concreto, en 2025, BBVA ha llevado a cabo la adquisición de Créditos de Agua Positiva orientados a la restauración hídrica conforme al resultado de la huella de agua directa en España. Para ello, invertirá en proyectos de rendimiento técnico hidráulico (RTH) para mejorar la eficiencia de una red de distribución municipal en una zona de escasez y reducir pérdidas en dicha red, mediante soluciones basadas en datos y mejorar la disponibilidad de agua en la cuenca.

Además, BBVA está trabajando en realizar una propuesta de valor para sus clientes, especialmente en sectores más intensivos en consumo de agua, para acompañarlos en su transición hacia modelos de producción sostenibles y resilientes.

Esta gestión interna del agua ha llevado a que, en 2025, BBVA se convierta en la primera empresa certificada como 'Water Committed' conforme al estándar de Act4Water, cuyo marco de certificación reconoce a las organizaciones que miden su huella hídrica, fijan objetivos de reducción e impulsan acciones para generar un impacto positivo en las cuencas donde operan.

Las certificaciones de Act4Water permiten a las empresas comprometidas con el uso sostenible del agua reportar sus avances en huella hídrica organizacional o corporativa, es decir, el impacto de la organización y sus actividades sobre los recursos hídricos, calculado de forma directa e indirecta.

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