El biólogo Carlos Sanz aboga por un "pacto de convivencia con el lobo ibérico" para asegurar su supervivencia

Actualizado 01/10/2009 16:59:18 CET

SEGOVIA, 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

El biólogo y fotógrafo naturalista Carlos Sanz, quien fuera colaborador de Félix Rodríguez de la Fuente, abogó hoy por un "pacto de convivencia con el lobo ibérico", dado que aunque la especie ya no se puede considerar en peligro de extinción en España el lobo ibérico "continúa amenazado".

Sanz, uno de los mayores expertos en la conservación del lobo ibérico, participó hoy en IE University en una jornada dedicada a analizar la relación histórica de esta especie con el hombre, una actividad que sirve de complemento a la exposición que acoge el centro universitario bajo el título 'Amigo Lobo. Leyenda y realidad del lobo Ibérico', dirigida por el propio biólogo.

El naturalista indicó que "afortunadamente, en el siglo XXI casi nadie se plantea ya la extinción del lobo, y aunque sigue siendo un animal polémico y conflictivo que a veces amenaza los intereses económicos del hombre, la coexistencia entre ambas especies no sólo es posible sino que resulta a todas luces necesaria".

Carlos Sanz, que colaboró con Félix Rodríguez de la Fuente en los rodajes de la mítica serie 'El Hombre y la Tierra', abogó en IE School of Biology por un "pacto de convivencia" con los lobos "que armonice en la medida de lo posible los intereses de los distintos colectivos implicados de una u otra forma en el tema: administraciones, guardas y agentes medioambientales, cazadores, ganaderos, investigadores, ecologistas, medios de comunicación y sociedad en general".

JOYA DE LA BIODIVERSIDAD

En su opinión, el lobo ibérico es una subespecie endémica y exclusiva de nuestra Península "que constituye una parte fundamental e irrenunciable de nuestro privilegiado patrimonio natural". Añadió que es una "auténtica joya de nuestra biodiversidad" que hay que conocer, respetar y conservar "y no sólo por el trascendental papel que desempeña en el mantenimiento del equilibrio biológico de los ecosistemas en los que habita, sino también por el inmenso legado histórico, mitológico, simbólico, literario, artístico y etnográfico que ha generado a lo largo de los siglos".

El biólogo y fotógrafo naturalista aseguró que es imprescindible una "gestión inteligente" del lobo que permita compatibilizar su conservación con las actividades humanas tradicionales, especialmente con la ganadería. Para ello, dijo, se tienen que tener en cuenta tres aspectos fundamentales: la prevención y minimización de los daños producidos al ganado, la compensación rápida y generosa de los perjuicios achacables a los lobos y el control de los ejemplares allí donde puedan resultar especialmente abundantes o donde los ataques al ganado se repitan con frecuencia.

Asimismo, recordó que la Estrategia Nacional de Conservación y Gestión del Lobo en España, así como los Planes específicos que ya se han aprobado en algunas Comunidades, como en Asturias, Castilla y León y Galicia, o que están a punto de aprobarse, como en la Diputación Foral de Álava, "contienen una amplia gama de medidas que pueden adoptarse para conseguir dichos objetivos, tales como el fomento del buen manejo ganadero, el acompañamiento y vigilancia del ganado por pastores y perros mastines, las ayudas para la construcción y mejora de apriscos y rediles y la utilización de mecanismos de disuasión, como pastores eléctricos, barbacanas y repelentes lumínicos y sonoros.

En este sentido, abogó por un "Pacto de convivencia con los lobos", que sepa aunar los intereses de los distintos colectivos implicados en la conservación del lobo ibérico. De acuerdo con Sanz, los trabajos de investigación y las campañas de divulgación, sensibilización y educación ambiental "resultan también muy necesarias, especialmente para enseñar a todo el mundo, incluidos los ganaderos, que el lobo tiene derecho a existir en su medio natural, como cualquier otro animal salvaje, e independientemente de su "utilidad" para el hombre".

CERCA DE 2.500 EJEMPLARES

Junto a la jornada desarrollada hoy, IE University acoge hasta el 15 de octubre la exposición 'Amigo Lobo. Leyenda y realidad del lobo Ibérico', dirigida por el propio Sanz. La muestra, que llega a Segovia gracias al patrocinio de Iberpistas abertis y Caja de Burgos, recoge distintos aspectos relacionados con la vida de esta especie, cuya población en la Península Ibérica se estima en torno a los 1.500-2.500 ejemplares.

La exposición incluye diversas fotografías sobre la biología, ecología y problemática actual del lobo ibérico, y se complementa con algunos cráneos de lobos y de otros cánidos.

La exposición está dedicada a la memoria del Félix Rodríguez de la Fuente, "el mejor amigo que ha tenido el lobo en nuestro país", señaló, y con quien Sanz colaboró durante más de cinco años en los rodajes de la serie televisiva 'El Hombre y la Tierra'.

Sanz insistió en que gracias a las campañas de divulgación, sensibilización y defensa del lobo iniciadas por Félix Rodríguez de la Fuente a finales de los años 60 y principios de los 70 del siglo pasado, la especie se salvó del exterminio en nuestro país y aseguró que "de los 400-500 lobos ibéricos que quedaban en aquella época se ha pasado a una población estimada actualmente en unos 250-300 grupos reproductores, con unos dos mil ejemplares".

El director de la muestra señaló que "aunque la especie ya no se puede considerar en peligro de extinción en España, salvo la población andaluza más meridional, con apenas 40-50 individuos, el lobo ibérico continúa amenazado por múltiples factores, como el furtivismo, la destrucción y deterioro de sus hábitat naturales a causa de los incendios, las talas de bosques, la especulación urbanística, la fragmentación de sus territorios provocada por la proliferación de carreteras y las líneas de ferrocarril y otras vías de comunicación.

Otros peligros son la eliminación del importante recurso alimenticio que suponían las carroñas de ganado en el campo, "y que se prohibieron a raíz de la enfermedad de las vacas locas"; la competencia e interacción de los perros asilvestrados, así como las "campañas anti-lobo" orquestadas por "algunos sindicatos ganaderos y ciertos medios de comunicación sensacionalistas".