La Fundación Caja Madrid adquiere el Palacio de la Música para convertirlo en un auditorio musical

Actualizado 01/07/2008 15:15:48 CET

MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Fundación Caja Madrid cerró ayer el acuerdo de compra con la empresa Filmófono S.A para adquirir los antiguos cines Palacio de la Música en la Gran Vía madrileña y así convertirlos en un auditorio que acogerá la programación musical de la Fundación.

Así lo explicó hoy tras un encuentro informal con los periodistas el director de la Fundación Caja Madrid Rafael Spottorno, quien confió en que la entidad contribuya a la "recuperación de un espacio dedicado a la cultura en una ciudad que actualmente tiene un déficit importante de plazas para eventos musicales de este tipo con respecto a otras capitales europeas", indicó.

Spottorno informó de que la razón de la compra del edificio se fundamenta en el programa de música que la Fundación Caja Madrid desarrolla en la capital. La entidad promueve 8 ciclos de música que se complementan con otros 3 conciertos extraordinarios, que se traducen en un presupuesto de más de 8 millones de euros dedicados a tal fin.

Antes de la adquisición, explicó Spottorno, "los conciertos se realizaban en varias salas de la ciudad mediante un contrato de alquiler, por lo que la necesidad de tener un local propio iba en aumento". En este sentido aseguró que "el nuevo Palacio de la Música volverá a obtener su esencia para prestar un servicio a la música, a los aficionados y a la propia ciudad de Madrid".

El presidente de la Fundación Caja Madrid declaró que lo que les hizo apostar por la compra del inmueble fue el uso cultural terciario recreativo del edificio, es decir, que no podrá ser utilizado con fines comerciales en ningún caso.

En segundo lugar, Sopottorno subrayó que la compra se hizo sopesando que "en ningún momento la nueva adquisición pusiese en entredicho el presupuesto", es decir, "que no restringiese el resto de las actividades de la Fundación por su coste".

En este sentido, no quiso informar sobre la cuantía de la compra del espacio, ya que en su opinión, "lo relevante es el objetivo que se persigue, no el precio que se ha pagado", insistió.

MODIFICACIONES

El edificio, construido por el arquitecto Secundino Zuazo en 1928 cuenta con 5.500 metros cuadrados más una vivienda en la parte superior de unos 500. La construcción está protegida con el nivel máximo tanto en su interior como la fachada, aunque el subsuelo y la vivienda están exentas de este amparo.

La idea que proyectan los nuevos propietarios es la de modificar los sótanos, que se convirtieron en los años ochenta en 2 minicines, para albergar ahora unos vestuarios y camerinos, así como también una sala de ensayo para los artistas.

En cuanto a la sala principal, se aumentarán los metros del escenario para que quepan una orquesta con 100 músicos y un coro de unas 60 personas. Esto probablemente se realizará suprimiendo 1 ó 2 filas de butacas.

En la parte superior donde actualmente está construida la vivienda se levantará una sala polivalente, aunque siempre respetando la parte de se proyecta sobre la fachada.

Los conductos del aire acondicionado y la calefacción también serán sustituidos por otros que no produzcan ningún tipo de ruido que pueda enturbiar el sonido de la música. Para ello, Spottorno reconoció que "habrá que romper paredes, aunque por supuesto se repondrán igual que estaban antes de la obra", afirmó.

Las butacas y parte de la moqueta que hay en el interior también se sustituirán, ya que las telas absorben parte del sonido que se proyecta en un auditorio de este tipo. En este sentido, el presidente de la Fundación Caja Madrid aseguró que la obra "será larga y costosa, por lo que es complicado fijar una fecha de conclusión de las obras". Sin embargo, confió en que pueda inaugurarse en el otoño de 2011.

Antes de la compra la Fundación conversó con el Ayuntamiento de Madrid para saber si les iban a poner demasiadas trabas en la modificación de estos elementos. Según, Spottorno, desde el Consistorio madrileño les garantizaron que no iban a poner ningún tipo de trabas siempre y cuando las obras se ajustasen a la ley.

La incorporación de un ascensor por razones de movilidad, la supresión del comercio integrado en el conjunto arquitectónico que ya ha sido desalojado y la modificación del emplazamiento de las taquillas son algunos de los cambios que también se producirán.

Aunque todavía se desconoce la empresa adjudicataria para la remodelación del edificio, sí será un estudio de arquitectura especialista en proyectos escénicos y musicales por la dificultad de la adaptación de todos los elementos al fin que se dedicará el nuevo Palacio de la Música.