Los ganaderos extremeños, 'facilitadores' de la recuperación del buitre negro en la Península Ibérica

Los ganaderos extremeños, 'facilitadores' de la recuperación del buitre negro en la Península Ibérica
AMUS
Publicado 10/06/2019 11:22:53CET

   Sesenta ganaderos de dos pueblos del sur de Badajoz ayudarán con sus reses muertas a la recuperación del buitre negro

   VILLAFRANCA DE LOS BARROS (BADAJOZ), 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

   La recuperación del buitre negro, una especie de ave necrófaga en peligro y cuyas mayores colonias a nivel mundial se encuentran en Extremadura, contará con la ayuda de 60 ganaderos extremeños que, a través de un acuerdo de custodia podrán abandonar sus reses muertas en el campo para la alimentación de estas aves en las dehesas boyales de Oliva de la Frontera y Valencia de Mombuey (Badajoz).

   La iniciativa, que forma parte de la estrategia de recuperación de aves carroñeras amenazadas que desarrolla la Asociación por el Mundo Salvaje (AMUS), cuyo cofundador Álvaro Guerrero ha destacado que el éxito del programa se debe a que cuenta con la aceptación de los ganaderos de la zona a quienes han logrado "seducir e implicar" así como con el apoyo de las administraciones locales y autonómicas y la Fundación Banco Santander.

   El buitre negro cuenta en Extremadura con unas 900 parejas, lo que representa el 40 por ciento de la población europea, sin embargo la reproducción de la especie en Badajoz es "prácticamente anecdótica" por lo que uno de los objetivos del proyecto es, precisamente, conseguir el establecimiento de nuevas colonias en la provincia que sirvan de puente entre Andalucía y Portugal.

   Desde 2017, Fundación Banco Santander y AMUS desarrollan este proyecto para mejorar las condiciones del hábitat del buitre negro con medidas como la mejora de la disponibilidad trófica y de nidificación, así como aumentar el conocimiento de las poblaciones y sus amenazas, sensibilizar a la sociedad y promover su participación.

   Durante la presentación de los resultados del proyecto en Villafranca de los Barros, AMUS y los alcaldes de Oliva de la Frontera y de Valencia de Mombuey firmaron un acuerdo por el que sumarán las 5.700 hectáreas y algo más de 10.000 respectivamente, de dehesas boyales, de titularidad pública, a este proyecto.

   Así, los ganaderos podrán abandonar sus reses muertas --excepto cerdos y cabras-- en estos terrenos, de modo que los buitres se alimenten de forma natural, como había sido hasta épocas recientes, tras las cuales la normativa de sanidad animal impedía dejar animales muertos en el campo, a raíz de la irrupción de enfermedades como la conocida como 'vacas locas'.

   Además, el técnico del proyecto, Alfonso Godino, ha explicado que también se han instalado cuatro plataformas para alimentación artificial en las que asimismo se capturan aves para realizar tareas de seguimiento biomédico y otros controles.

   "La idea es que según se recupere la especie no sea necesario llevar comida a estas plataformas sino volver a los muladares, en los que los ganaderos puedan dejar sus animales muertos para que las aves se alimenten de forma natural, sin acostumbrase a comer siempre en un mismo sitio", comenta.

   Godino ha precisado que la colonia de buitre leonado está consolidada, con unas 23.000 parejas, ya que hay entre 10 y 15 leonados por cada buitre negro. Por ello, la necesidad pasa por que esta alimentación suplementaria se organice para alimentar no al leonado, sino al buitre negro, y a otras especies "satélites" como el alimoche, el águila imperial o el milano real, que está en peligro de extinción.

   Por ejemplo, ha indicado que el buitre leonado requiere un sitio llano, más abierto y con mucha comida y entera, mientras que el buitre leonado prefiere trozos más pequeños y en medio de la vegetación.

   "Ahora estamos haciendo experimentos para encontrar la técnica para que estos muladares sirvan de alimento al milano real y que no acudan ni milano negro ni otros buitres", añade.

BENEFICIOS CUANTIFICABLES

   El beneficio del proyecto es bidireccional, ya que los ganaderos pueden abandonar a sus ovejas y otras reses que mueren en el campo sin necesidad de "todo el papeleo" que supone y con un ahorro de unos 400 euros anuales en seguros. "Los ganaderos son aliados para la conservación y ellos también deben obtener un beneficio y no considerar la conservación de la biodiversidad como un problema", añade Godino.

   Asimismo, ha añadido que los buitres generan un beneficio ecosistémico valorado en 1,5 millones de euros anuales y reducen 70 toneladas de CO2 al año en España.

   Guerrero expone que otra de las medidas para recuperar al buitre negro en España es lograr crear nuevos nidos, un objetivo difícil dado el carácter filopático de la especie, es decir, que vuelve a criar al lugar donde nacieron y, "lamentablemente" las colonias de buitre negro perdió gran parte de su población y sus lugares de cría en los años 60 y 70 del siglo pasado.

   En la actualidad, solo se han creado dos nidos nuevos desde entonces, uno de Sevilla y otro en la zona del Duero, en Portugal. Para ello, se han instalado dos nidos en árboles en Cáceres, en el Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres) y San Pedro de la Sierra.

UN CUARTO DE SIGLO LUCHANDO POR LA BIODIVERSIDAD

   En la sede de AMUS, en Villafranca de los Barros Álvaro Guerrero ha recordado que las principales amenazas del buitre negro son el uso ilegal del veneno, el impacto por parques eólicos, la electrocución (líneas eléctricas) y el uso de fármacos como el diclofenaco.

   "En todos los análisis que hacemos a las aves que llegan al hospital de AMUS encontramos antibióticos y plomo, incluso en los que proceden de zonas protegidas o del Parque Nacional de Monfragüe, lo que indica la extensa distribución de medicamentos", ha subrayado.

   Álvaro Guerrero y Antonio Pinilla pusieron en marcha el hospital de fauna salvaje de AMUS hace 25 años en Villafranca de los Barros (Badajoz) y en la actualidad es uno de los centros de referencia de recuperación de especies. Tanto es así, que ambos explican con orgullo que ahora, desde AMUS se están exportando ejemplares de buitres a otros países europeos, donde se extinguieron. De hecho, en estos días una decena de buitres negros viajan a Bulgaria para fundar una nueva colonia.

   Asimismo, entre otros proyectos para salvar fauna salvaje, Pinilla inició hace dos décadas y media un proyecto para salvar al aguilucho cenizo, una especie ligada a los cultivos de cereal que está en peligro de extinción. En AMUS salvan los huevos de los nidos antes de que pasen las cosechadoras y crían en incubadoras a los pollos, los alimentan y, posteriormente liberan a estas aves.

   Los dos extremeños han dado también el salto a otros proyectos internacionales y recientemente han logrado capturar en Mongolia a un leopardo de las nieves, un felino en peligro inminente de extinción, del que apenas queda una decena de ejemplares, para conocer su genética y hacer un diagnóstico sobre las posibilidades de supervivencia de la especie.

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