Publicado 05/03/2021 18:27CET

Inversores institucionales y 'proxy advisors' serán más estrictos con asuntos ESG de cotizadas españolas, según expertos

   MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Los inversores institucionales y los 'proxy advisors' evaluarán de una manera más estricta el desempeño de los asuntos ESG de las compañías cotizadas españolas en la Temporada de Juntas 2021, según se desprende de la 6ª edición del Observatorio de la Inversión ESG presentado este viernes.

   Llevado a cabo por Georgeson y el Club de Excelencia en Sostenibilidad, el estudio constata que el año 2020 ha estado marcado por la pandemia del COVID 19 y la crisis económica y social que ha generado a nivel mundial, propiciando un mayor escrutinio de los temas ESG por parte de los inversores institucionales y proxy advisors.

   En este sentido, los autores del estudio han visto cómo el apoyo de los inversores a las propuestas de accionistas relacionadas con temas ESG se ha visto acrecentada durante estos últimos años, continuando a su vez la convergencia de los asuntos ESG en el activismo de los accionistas a nivel mundial.

   Por ello, vaticinan que, en la Temporada de Juntas 2021, los inversores institucionales y los 'proxy advisors' evaluarán de una manera más estricta el desempeño de los asuntos ESG de las compañías cotizadas españolas. En este sentido, se espera que el reporting de la información no financiera, hasta ahora no analizada por el mercado en profundidad, cobre mayor relevancia.

   Por otro lado, auguran que asuntos como la gestión del capital humano, la supervisión de riesgos, la coherencia entre las medidas adoptadas por la compañía en relación con la fuerza laboral versus las relativas a la compensación de sus ejecutivos, serán objeto de escrutinio.

   Además, las Comisiones de Sostenibilidad van a ir ganando protagonismo en los próximos años, sobre todo en los mercados de capitales más avanzados, donde el fortalecimiento de las competencias ESG en el seno del Consejo de Administración se ha convertido en uno de los aspectos que mayor escrutinio va a despertar por parte de los inversores institucionales.

   Otras conclusiones del estudio indican que, antes de la emergencia sanitaria, los factores ESG se estaban ya convirtiendo en un asunto mainstream. En 2020 se ha confirmado esta tendencia que se debe principalmente al reconocimiento de que el riesgo climático es también un riesgo económico y reputacional, al impulso de las obligaciones legislativas y de soft law en este ámbito y a la demanda por parte de los inversores y de los grupos de interés.

   Al mismo tiempo está creciendo el volumen de los activos gestionados en fondos ambientales, sociales y de buen gobierno y los mayores inversores institucionales del mundo como BlackRock y State Street Global Advisors se están dirigiendo hacía una completa integración de los factores ESG.

   El informe también revela que la crisis pandémica ha destacado aún más que los aspectos sociales están relacionados con los temas ambientales y que la transición hacia un modelo sostenible representa una oportunidad para recuperar las pérdidas económicas causadas por la Covid-19.

   Así, las compañías han puesto el foco en la salud y seguridad de sus empleados y en la relación con sus stakeholders; los inversores institucionales han llevado los temas sociales y ambientales en el dialogo con las empresas y en el apoyar las resoluciones propuestas por parte de grupos de accionistas en estos ámbitos.

   Por otro lado, la remuneración de los consejeros sigue siendo un tema importante y muchas han sido las declaraciones de los inversores durante la emergencia en este sentido. Lo que finalmente emerge de la crisis es el mayor desempeño de los índices ESG con respecto a los tradicionales y el interés creciente frente a los factores sociales y ambientales.

   En cuanto a la demanda de mayor transparencia y estandarización por parte todos los grupos de interés se refleja en la evolución de la normativa europea (a través el carácter obligatorio de la Directiva 2014/95) y en los marcos internacional de reporting (GRI, SASB, IIRC, TCFD, Etc.).

   En este ámbito, la materialidad se ha convertido en un concepto clave que asume relevancia en el nuevo reglamento sobre la divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros (SFDR), mientras que con referencia a los factores ambientales en España se destaca el Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

   Por lo que se refiere al control interno en materia no financiera, vista la falta de uniformidad en lo que las compañías divulgan, sería importante "poner el foco en lo relevante", identificar los riesgos del proceso y los controles apropiados e implementar procesos de evaluación.

   Además, debido a la situación mundial el teletrabajo se ha convertido en la nueva normalidad, ha crecido el riesgo de ciberataques y las empresas tuvieron que acelerar el proceso de digitalización. En este sentido, cabe destacar como también los directivos y los consejos de administración, "trabajando desde casa", nos ponen adelante a nuevos riesgos de data Security que tienen que ser solucionados a través un proceso que incluye: la toma de datos, el análisis de riesgos y un plan de mejora del riesgo.

   Por último, un tema ESG que no ha dejado de ser clave en un año tan difícil como el 2020 es la diversidad de género en las empresas del Ibex-35. Si por un lado en media se ha alcanzado el 30% de mujeres en los consejos de administración, por otro lado, existen 3 empresas del Ibex-35 en el que el porcentaje de mujeres no llega ni al 20%. La mayoría de las consejeras (76%) son independientes y por primera vez en el Código de Buen Gobierno del 2020 se habla de fomentar la presencia femenina en los Comités de Dirección, donde solo 5 compañías del Ibex-35 alcanzan un 30%.