MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -
La compañía estadounidense de ropa deportiva Nike se ha convertido en la primera empresa del sector en publicar la lista con los nombres y emplazamientos de sus 700 proveedores y plantas subcontratadas en todo el mundo, con el fin de mejorar su transparencia y subrayar su compromiso con la mejora de los estándares laborales en los países en desarrollo. Esta medida coincide con la presentación de su memoria de responsabilidad social corporativa.
En un comunicado, la empresa señala que los potenciales beneficios para la marca y para sus empleados en todo el mundo superan los eventuales perjuicios de competencia que pueda suponer hacer pública su lista de subcontratas. Esta es una de las medidas que sindicatos y organizaciones de derechos laborales y comercio justo consideran cruciales en la lucha por la RSC en el textil.
La vicepresidenta de Nike para Responsabilidad Corporativa, Hannah Jones, expresó su esperanza de que esta decisión anime a otras empresas a seguir por el mismo camino, "lo que permitiría a la industria un mayor intercambio de información y recursos para la supervisión de fábricas y la resolución de problemas".
Ya en 1999, Nike comunicó su lista de contratos a la organización estadounidense Asociación por un Trabajo Justo de Washington (FLA, especializada en auditorías laborales), y al año siguiente hizo públicos los de las subcontratas que fabrican sus productos para universidades.
Esta lista se ha publicado al mismo tiempo que la segunda memoria de RSC, de 108 páginas; la última salió a la luz en octubre de 2001, y desde entonces la empresa ha mantenido el silencio a la espera de la resolución de la demanda presentada en California en 1998 por violación de los derechos laborales en proveedores y publicidad engañosa.
El caso fue cerrado en 2003, tras el acuerdo alcanzado por la empresa con el demandante, Marc Kasky, en virtud del cual Nike aceptó reforzar sus inversiones en programas de estándares laborales en proveedores, a través de una contribución de 1,5 millones de dólares (1,15 millones de euros al cambio actual) a la FLA.
"Pero nuestro silencio público no debería ser interpretado como señal de inacción", explica el presidente y fundador de la compañía, Philip Knight. "Hemos estado trabajando duro así que utilizamos este informe para ponernos al día y establecer una imagen del momento en el que nos encontramos", añadió.
En la elaboración de la memoria, Nike contó con la cooperación de expertos de sindicatos, ONG, académicos, inversores y asociaciones empresariales. Este comité asesor, dirigido por CERES, se encargó de definir qué alcance debía tener la memoria y que ámbitos debía cubrir.
Así, incluye cuestiones como las auditorías de proveedores, los programas de gestión medioambiental, en ámbitos como los componentes volátiles orgánicos utilizados en la fabricación de calzado, la reducción de emisiones de CO2, la eliminación del PVC o los residuos; las políticas de diversidad o la acción social.
PUNTOS DÉBILES IDENTIFICADOS
Según la memoria, durante las auditorías "en profundidad" a proveedores realizadas por Nike y por cincuenta inspectores de la FLA, 569 visitas en total, se detectaron cuatro principales áreas de incumplimiento de los contratos y el Código de Conducta: jornadas, libertad de asociación, salarios y acoso.
De cara al futuro, la compañía se compromete a reforzar los proyectos de "integración interna" de las buenas prácticas y a profundizar en la cooperación con grupos de interés para abordar estos proyectos. En el caso concreto de las jornadas, ha creado un grupo de trabajo que examinará el ciclo de producción (en cuestiones como los plazos de entrega y las presiones que estos suponen para los proveedores) y buscar alternativas viables.
Donde se han detectado pocos problemas es en materia de trabajo infantil, cuestión que en los años noventa supuso una grave crisis de reputación para la marca; actualmente, los estándares impuestos a los proveedores exigen una edad mínima de 18 años para la fabricación de calzado y de 16 para la ropa.
En materia medioambiental, la utilización de compuestos orgánicos volátiles en los disolventes se ha reducido de 340 gramos por par de zapatillas en 1995 a 16 gramos en la actualidad. En cuanto a las emisiones de CO2, Nike se comprometió a reducirlas en un 13% en el periodo 1998-2005, y se encuentra en vías de conseguir este objetivo.
De cara al futuro, Nike se compromete en la memoria a trabajar en tres líneas: cambios "efectivos y sistemáticos" en las condiciones laborales, el diseño de productos innovadores sostenibles, y la utilización del deporte como herramienta de cambio social.
En el terreno práctico, entre 2005 y 2006 definirá indicadores para medir los progresos en sus políticas de RSC y un calendario para todas sus actividades y filiales, reforzando de paso los sistemas de recogida de datos.