BILBAO, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -
El presidente de Cebek, Guillermo Buces, ha lamentado que algunas organizaciones, especialmente ELA, "encuentren en el conflicto un objetivo en sí mismo" en materia de relaciones laborales cuando, ha subrayado, "la conflictividad laboral es el mejor ahuyentador de inversiones".
El máximo dirigente de la patronal vizcaína ha aludido, en estos términos, al diálogo social, en una conferencia en el Forum Europa Tribuna Euskadi en Bilbao bajo el título "Euskadi ante el espejo: el bienestar no se hereda, se construye", en la que ha repasado las principales preocupaciones empresariales y el contexto económico vasco actual.
Buces se ha detenido en especial en el ámbito de las relaciones laborales y ha manifestado su preocupación por lo que considera un "sinsentido" en las estrategias de confrontación permanente, asegurando que "negociar no es vivir en conflicto", ya que supone "no entender la empresa como algo de todos, como ese patrimonio que sostiene nuestro bienestar".
El presidente de la patronal vasca ha insistido en que "estar en modo guerra permanentemente es no entender el valor de la empresa porque, sin actividad económica no hay recaudación y, en consecuencia, no hay bienestar social", y ha recordado que en su elección ya manifestó que "las relaciones sociales actuales estaban obsoletas y que quería cambiarlas" pero, ha añadido, "no desde las trincheras".
Asimismo, ha señalado que "el problema no es discrepar, es no querer hacer posible el acuerdo porque la conflictividad laboral es el mejor ahuyentador de inversiones", ha proseguido, para advertir de que "una inversión que no llega a Bizkaia no sale en las noticias: sencillamente se hace en otro sitio y sus empleos perdidos ni siquiera llegan a contabilizarse", ha lamentado.
"Reconozco el derecho, que no obligación, de huelga y también a quienes negocian con firmeza pero llegan a acuerdos, pero discrepo de las estrategias que convierten la confrontación permanente en una seña de identidad porque negociar no es vivir en conflicto", ha zanjado.
HUELGA Y SALARIOS
Respecto a la huelga general convocada para el 11 de noviembre, Buces ha cuestionado su naturaleza al afirmar que "si esto no es una huelga política, le podremos poner las etiquetas que queramos, pero es claramente una huelga política que no tiene una motivación laboral ", y ha lamentado que "los que vamos a pagar la fiesta, para variar, vamos a ser las empresas".
Seguidamente, el presidente de Cebek ha abogado por vincular mejoras salariales a competitividad e innovación porque "los sueldos no crecen indefinidamente porque se reclamen" sino que "necesitan productividad, inversión, innovación y empresas rentables", planteando la cuestión fundamental de "cómo sostener estos salarios" en el tiempo.
En este sentido, ha alertado de que "si una empresa absorbe todos los aumentos reduciendo márgenes y renunciando a invertir, tarde o temprano pierde competitividad; y después pierde actividad y empleo".
"A todas nos gustaría poder pagar mejores salarios, ya que eso significaría que la empresa es competitiva, aumenta su rentabilidad y, en consecuencia, es capaz de ofrecer mejores condiciones a sus equipos", ha subrayado, al tiempo que ha defendido la necesidad de que "la productividad y la inversión respalden cualquier incremento retributivo".
Por ello, Buces ha propuesto "vincular las mejoras salariales a una mayor competitividad, con formación, tecnología, inteligencia artificial y mejor organización del trabajo", y ha enfatizado que es necesario "compartir los frutos porque es la rentabilidad la que va a permitir mejorar las condiciones de los equipos" se ha mostrado convencido.
Asimismo, ha rechazado la idea de que Bizkaia compita "por ser los más baratos", argumentando que "lo que ganas por precio, antes o después también lo pierdes por precio" porque "siempre aparecerá alguien que pueda ofrecerlo más barato", ha razonado.
El presidente de los empresarios vizcaínos ha destacado que "junto con Madrid, Euskadi es la comunidad autónoma con los salarios promedios más altos", aunque ha cuestionado la percepción sobre el coste laboral.
En ese sentido, se ha preguntado "qué ocurriría si las empresas abonáramos el salario bruto íntegro y fueran las instituciones las que cobraran directamente a los ciudadanos, cambiaría bastante la percepción de lo que pagan las empresas", ha reflexionado.
ABSENTISMO LABORAL
Buces ha defendido en su intervención la necesidad de abordar el absentismo laboral como "un problema social que requiere responsabilidad compartida" y ha rechazado que una baja médica sea por sí misma un fraude, aunque ha insistido en que "cuando alguien puede trabajar y utiliza de manera irresponsable una baja para no hacerlo, eso sí es fraude" ha recalcado.
Tras recordar los datos que apuntan a que Euskadi y Bizkaia están a la cabeza del absentismo se ha preguntado si "somos los más enfermizos del mundo mundial o es que hay algo que no encaja".
En este sentido, ha subrayado que "el grueso del absentismo, casi el 80%, corresponde a incapacidad temporal por enfermedades y accidentes, laborales o no" y que "cada ausencia genera costes significativos tanto para las empresas como para la Seguridad Social, obligando a reorganizar el trabajo y aumentando la carga de los compañeros, lo que puede retrasar entregas o dificultar la atención a los clientes". "Un coste enorme para la Seguridad Social y para las empresas, que podría dedicarse a otras cosas", ha lamentado.
Para abordar esta situación, Buces ha propuesto medidas "coordinadas" entre Osakidetza, Seguridad Social y Mutuas, incluidas más inspección y seguimiento temprano, así como aliviar la burocracia de atención primaria.
"Aprovechar los recursos asistenciales de las mutuas para agilizar pruebas, tratamientos y rehabilitación, con autorización sanitaria, consentimiento y confidencialidad", ha indicado, argumentando que "no tiene sentido prolongar una baja durante meses de espera si podemos ayudar a esa persona a recuperarse antes".
LAS PYMES SON 'CUADRILLA'
Por último, Buces ha defendido el papel de las pymes vascas y vizcaínas en el tejido económico porque, "cuando se habla de grandes proyectos, de innovación o financiación, casi siempre aparecen los mismos nombres y parece que algunos no somos de la 'cuadrilla', en alusión al término empleado de forma habitual por el consejero de Industria, Mikel Jauregi.
En ese sentido ha dicho que es innegable que se necesita a las grandes empresas, "porque algunas veces son tractoras y generan actividad" pero, ha subrayado, "Bizkaia vive de miles de talleres, industrias y empresas familiares que abren cada mañana y muchas no pueden elegir otro territorio".
Así, ha proseguido, mientras una gran compañía tiene departamentos para gestionar ayudas, normativa y financiación, en una pyme todo eso acaba en la mesa del gerente, por lo que "exigir e incluso ofrecer lo mismo a todos no siempre significa dar las mismas oportunidades".
Por ello, ha defendido que la pyme necesita "financiación alternativa accesible, menos burocracia, herramientas de digitalización e IA adaptadas a su tamaño y apoyo para crecer e internacionalizarse o arontar el relevo generacional".
"Nos preocupa el tamaño de las empresas porque importa para conseguir financiación, invertir, exportar y atraer talento" porque, ha dicho "si queremos empresas más grandes, facilitemos que las pequeñas crezcan".
Para hacerlo, no pide "privilegios" para la pyme sino que "no tenga que competir con una mano atada a la espalda y estén en las decisiones, no solo en los discursos, porque hay exigencias cuyo cumplimiento requiere un esfuerzo similar, con independencia del tamaño empresarial".