Publicado 15/12/2020 16:24CET

La firma vasca Gogoa Mobility Robots se incorpora al Entorno Pre Mercado de la BME como empresa de alto crecimiento

Exoesqueleto de Gogoa Mobility Robots
Exoesqueleto de Gogoa Mobility Robots - GOGOA MOBILITY ROBOTS

BILBAO, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

La firma biomédica vasca Gogoa Mobilty Robots, especializada en el diseño y fabricación de exoesqueletos para rehabilitación médica, acaba de anunciar su incorporación en el Entorno Pre Mercado (EpM), la aceleradora de pymes de Bolsas y Mercados Españoles (BME), como empresa de alto crecimiento.

En un comunicado, la compañía ha indicado que su incorporación es un reconocimiento a sus "elevadas expectativas de crecimiento" entre las 'startups' en expansión.

Este programa formativo al que se incorpora y que identifica y evalúa a empresas en crecimiento trabaja del mismo modo que las 'aceleradoras' de proyectos empresariales. En concreto, ofrece a sus integrantes acciones de formación y networking para que pymes en expansión conozcan el funcionamiento de los mercados de capitales y puedan acceder a
inversores privados e institucionales. Según ha destacado, sería como un paso previo a su posible incorporación a los mercados bursátiles.

En la última convocatoria de EpM -cuyo resultado ha sido
comunicado esta misma mañana-, además de Gogoa han sido
elegidas otras dos pymes: la andaluza Dantia Tecnología y el club alicantino de fútbol Intercity. Con estas incorporaciones, el EpM reúne en la actualidad a 17 empresas y otros 16 partners.

"La Incorporación de Gogoa en el EpM de BME es muy importante en términos de captación de inversión, tanto como muestra de capacidad de gestión, como garantía de salida para posibles fondos e inversores", según ha destacado su director, Carlos Fernández.

El directivo ha manifestado que son "muy pocas" las empresas que han sido admitidas en este selecto grupo de formación y es la primera pyme vasca elegida para participar en dicho foro.

Gogoa Mobility fue fundada en 2015 como una 'spin off' del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la localidad
guipuzcoana de Urretxu, con instalaciones que se ampliaron
posteriormente a Mallabia (Bizkaia), donde fabrica los exoesqueletos.

Su objetivo era convertirse en uno de los principales jugadores a nivel mundial en el desarrollo de sistemas robóticos e inteligencia artificial para la rehabilitación y la asistencia a la movilidad.

La primera fase de trabajo de la 'startup' vasca -con una plantilla
de 12 profesiones de alta especialización, y un volumen acumulado de
inversiones de 4 millones de euros en I+D+i- se centró en transformar los prototipos y la tecnología desarrollada a lo largo de más de 12 años por varios profesionales del Instituto Cajal en productos 'comercializables', lo que implicaba tanto la industrialización como la certificación de los diferentes productos.

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