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SAN SEBASTIÁN, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -
La exposición 'Memoria de la Deportación. Testimonios vascos de los campos nazis', impulsada por Gogora-Instituto para la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno Vasco, se inaugurará este miércoles en San Sebastián para tratar de "saldar la deuda de la sociedad vasca con las personas deportadas" a campos nazis y sus familias. La muestra se podrá visitar en el centro cultural Aiete hasta el 19 de abril.
Gogora ha explicado que el objetivo es recrear "de forma rigurosa y visual el drama de la deportación vasca a través de testimonios de supervivientes, así como de objetos y publicaciones conservados por las familias, amistades, asociaciones e instituciones empeñadas en que su memoria no se pierda".
Además, ha destacado que su colaboración ha sido "fundamental" para poder hacer realidad esta muestra, que es una adaptación de la que se pudo ver en Vitoria-Gasteiz el pasado otoño. Esta exposición, y las iniciativas llevadas a cabo durante el 2025 con motivo del 80 aniversario de la liberación de los campos, es fruto de la colaboración entre Gogora y Deportazioaren Memoriarako Euskal Koordinakundea 1940 -1945, que aglutina a las asociaciones que llevan muchos años trabajando en este ámbito.
La primera parte de la exposición trata de situar a la persona visitante en el contexto histórico de la Alemania nazi, la ubicación de los campos y la simbología para distinguir a los prisioneros, por ejemplo.
También se explica que esta realidad está ligada al exilio republicano, en el caso de la ciudadanía vasca el exilio comenzó en 1937 y se sumó después al gran éxodo de febrero de 1939, desde Cataluña a Francia, donde aún se conoce como la Retirada: la llegada masiva de personas refugiadas por la frontera española de los Pirineos Orientales.
MAUTHAUSEN
En el periodo de tiempo que va desde el momento en el que se producen las primeras deportaciones en 1940 hasta la liberación de los campos en 1945, se distinguen dos etapas. En una primera fase, entre agosto de 1940 y comienzos de 1942, deportaron a los vascos que en 1939 se habían tenido que enrolar en el ejército francés y que posteriormente fueron hechos prisioneros de guerra. Los vascos que fueron deportados en esta primera fase lo serían en exclusiva a Mauthausen, por aquel entonces, el centro de detención más severo con el que contaba el Tercer Reich.
Sin embargo, el exterminio masivo mediante la cámara de gas que tan popular se ha hecho en el imaginario colectivo, aún no se había producido, sino que llegó a partir de otoño de 1941. Por aquel entonces, la SS mataba a base de tiros o dejaba la labor más sucia en manos de los kapos, pero sobre todo se mataba mediante un extremo proceso de desgaste.
El centenar de vascos que fueron deportados en esta fase, todos varones, habían llegado a Mauthausen tras haber sido capturados durante la conquista nazi de Francia.
En cuanto a las víctimas, su ciclo se completó en tan sólo unos meses y dos de cada tres vascos que ingresaron en esta etapa fueron asesinados. Estrechamente ligado a este campo estaba el de Gusen, a escasos tres kilómetros, en teoría este campo no tenía como último fin el exterminio de la población presidiaria, pero en la práctica se le asignó la función de rematar a los moribundos que se le enviaban desde Mauthausen.
En una segunda fase, desde principios de 1942 hasta mayo de 1945, deportaron a los resistentes de todas las nacionalidades que lucharon contra la ocupación alemana de Francia, en la operación 'Noche y Niebla', que tenía como objetivo la desaparición forzada de sus enemigos políticos.
Los vascos deportados en esa etapa eran individuos que no habían sido enrolados en el ejército francés, y se trataba de personas que, tras la ocupación de Francia, actuaron en diversos tipos de resistencia, aunque también hubo quien fue detenido y deportado simplemente por ser sospechoso. En cuanto a los lugares de destino, éstos se diversificaron. A partir de entonces también se deportaría al campo de Mauthausen, pero no sólo a este: Buchenwald, Dachau, Neuengamme, Ravensbrück o Sachsenhausen adquirirían una importancia notable. En el caso de las mujeres deportadas, el campo de referencia fue Ravensbrück.
OBJETOS
Entre los objetos expuestos en la muestra hay un pijama de rayas, cedido por Association Terres de Memories et de Luttes para esta exposición, que perteneció a Julien Martiche, deportado del campo de concentración de Buchenwald, o el reloj de bolsillo de Pascual Askasibar Iriondo, natural de Elgeta (1903), cedido por el Ayuntamiento de la localidad.
Askasibar fue gudari durante la Guerra Civil y, tras huir a Francia, fue deportado en 1944 al campo de concentración de Neuengamme, y falleció a escasas dos semanas antes de que el campo fuera liberado. La familia recuperó el reloj gracias a la labor de investigación de Ana García Santamaría.
Asimismo, se expone una estilográfica que perteneció a Victor García-Serrano Retegui (Bera, 1906) deportado a Neuengamme en la segunda oleada, detenido cuando vivía en Burdeos. No se conoce cómo murió, y su pista se pierde en un campo al que fue trasladado para trabajar en Volkswagen.
Esta exposición tiene como objetivo recordar a los vascos que fueron víctimas de la deportación y concienciar sobre el sufrimiento y la injusticia vividas. Por ello, en la muestra se incluyen, a modo de reconocimiento, los nombres de las personas deportadas que hasta ahora se conocen.