Equipo del Cicytex que participa en el estudio - JUNTA DE EXTREMADURA
MÉRIDA, 17 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un estudio coordinado por la investigadora de Cicytex Elena Nieto Serrano ha establecido que el cultivo del cerezo en el Jerte requiere de una estrategia de riego diferenciada en función de la altitud.
Las cerezas del Valle del Jerte se cultivan en bancales situados a diferentes altitudes y orientaciones, desde los 480 a 1.030 metros por encima del nivel del mar, factores que afectan al crecimiento vegetativo de los árboles, al calibre o tamaño del fruto, y requiere de estrategias de riego específicas en cada caso.
Esta es una de las conclusiones del estudio realizado en parcelas comerciales de la zona a diferentes altitudes, ubicadas en zonas de umbría y solana. El objetivo de este trabajo es ayudar al sector cerecero del Valle del Jerte a aprovechar de manera más eficiente los recursos para evitar el estrés hídrico en los árboles y un uso innecesario del riego.
En este estudio se concluye que la altitud influye "significativamente" en las necesidades hídricas del cultivo, el estado de los árboles y el crecimiento de los frutos.
Así, se constató que los árboles, situados a 1.030 metros, en condiciones más frescas y húmedas, tuvieron un desarrollo del fruto más prolongado y frutos de mayor tamaño (el 50% de las cerezas superaban los 28 mm).
En el caso de las parcelas ubicadas en los 480 metros, con un entorno más cálido y seco, los frutos crecieron más rápido, pero con menor tamaño y los árboles presentaron mayor tendencia a experimentar estrés hídrico con estrategias de riego similares.
Para evaluar las necesidades de riego a diferentes altitudes, se realizaron ensayos en seis parcelas comerciales durante las campañas 2023 a 2025, en todos los casos con la variedad de cereza Lapins y se compararon dos estrategias de riego: riego deficitario controlado (RDC) y la gestión del riego por parte del agricultor en su parcela.
El riego deficitario controlado (RDC) consiste en aplicar menos agua de la que el cultivo necesita en fases específicas de su ciclo que son menos sensible a la falta de agua, afectando mínimamente a la producción posterior. De este modo, se consigue una "mayor eficiencia" en la gestión de este recurso, sobre todo, en situaciones en las que hay limitaciones en la disponibilidad de agua, ha informado la Junta en nota de prensa.
Para reducir la aplicación de agua de esta estrategia (RDC) se descartaron los periodos más sensibles en el cultivo del cerezo en cuanto al consumo de agua: fase previa a la cosecha y los primeros veinte días tras la cosecha. A partir de ese momento, el riego se limitó al 25 por ciento de la evapotranspiración del cultivo (ETc).
Según confirma la investigadora de Cicytex Elena Nieto Serrano el riego deficitario controlado demostró ser un "buen aliado" para conseguir una mayor adaptabilidad a la diversidad de condiciones climáticas en las diferentes altitudes del Valle del Jerte. Esta estrategia de riego favoreció un mejor estado hídrico de los árboles y logró aumentar el tamaño de los frutos, especialmente, a altitudes más bajas.
Además, este trabajo ofrece una perspectiva de gran interés de cara al futuro. Según explica Elena Nieto Serrano, "los resultados muestran cómo responden actualmente los cerezos en las zonas más cálidas y secas del valle, una información que puede ayudar a anticipar lo que podría ocurrir progresivamente en las cotas más altas si continúan aumentando las temperaturas como consecuencia del cambio climático".
En este sentido, el estudio aporta herramientas para adaptar las estrategias de riego a un escenario climático cambiante y mejorar la resiliencia del cultivo.
(Más información en Europa Press)