Condenados a 18 y 19 años de prisión los asesinos de una mujer dominicana en A Pobra

Publicado 24/10/2018 18:56:11CET

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

   La Audiencia Provincial de A Coruña ha condenado a 18 y 19 años de prisión, respectivamente, a la pareja que en 2015 asesinó en A Pobra do Caramiñal (A Coruña) a Yulisa Altagracia, natural de la República Dominicana y quien supuestamente había contraído una pequeña deuda por compra de droga con los condenados.

   La sentencia ha sido comunicada este miércoles, casi un mes después del veredicto de culpabilidad del delito de asesinato con ensañamiento emitido por jurado popular durante el juicio celebrado en Santiago en la segunda quincena del mes de septiembre.

   Así, el hombre, Ventura L., ha sido condenado a un año más de cárcel por reincidencia, por lo que la pena de cárcel asciende a 19 años. Por su parte, a su pareja en el momento de los hechos, Melisa A., se le impone un castigo de 18 años de prisión. Ambos permanecen encarcelados desde el fin del juicio.

JUICIO

   El jurado popular declaró por unanimidad culpables a los dos acusados del asesinato de Yurissa Altagracia, una ciudadana dominicana residente en Ribeira (A Coruña) que falleció de manera "lenta y agónica" en junio de 2015 a consecuencia de una treintena de heridas producidas con un objeto punzante.

   Luego de mantener deliberaciones durante un día y medio tras un juicio celebrado a lo largo de una semana en Santiago, los miembros del jurado consideraron probado que V. y M. dieron muerte de manera conjunta a Yurissa y, a continuación, abandonaron su cadáver en una finca de A Pobra (A Coruña), localidad en la que residían los acusados, que eran pareja en el momento de los hechos. Además, también determinan que el delito de asesinato se produjo con el agravante de ensañamiento.

   Así, el jurado considera probado que M.A.C. y V.L.M. asesinaron conjuntamente a Yurissa en la mañana del 7 de junio. El fallo se basó en los datos de sus teléfonos móviles, ya que las pesquisas policiales determinaron que los terminales de los acusados y de la víctima se encontraban juntos en la franja horaria en la que sucedió el crimen.

   De este modo, quedó desmontado una de las líneas esgrimidas por la defensa de Ventura L., que en su declaración aseguró que en la época de los hechos no tenía teléfono móvil. Acorde al testimonio de un conocido del acusado, fallan que V. sí empleaba un terminal que estaba a nombre de otra persona y que empleaba para las transacciones de droga al por menor, un negocio que compartía con su pareja, la otra acusada M.A.C..

   Durante el juicio, varios testigos afirmaron que Yulisa era consumidora habitual de cocaína y que eran los procesados de su muerte quienes se la proveían. Las cámaras de un bar de Ribeira recogen como Yulisa abandona el establecimiento horas antes de su muerte en compañía de Melisa, quien minutos antes la había llamado por teléfono. Además, un amigo personal de la víctima aseguró durante el juicio que ésta le pidió que apuntase la matrícula del vehículo que vendría a recogerla "por si pasaba algo".

   El jurado cree que, a continuación, Melisa condujo a la víctima hasta A Pobra, donde les esperaba Ventura para asesinar "en un lugar indeterminado" a Yulisa, quien falleció a consecuencia de las más de 30 heridas halladas en su cuerpo, lo que le provocaron una muerte "lenta y agónica".

   Finalmente, según el veredicto, los acusados depositaron el cadáver en una finca "de difícil acceso", lo que les lleva a la conclusión de que no era posible que el transporte del cuerpo pudiese ser llevado a cabo por una única persona.

TRIANGULACIÓN DE LOS TELÉFONOS

   La triangulación de los teléfonos móviles de los presuntos autores y de la víctima junto con que el cadáver fuese depositado en una finca situada en las inmediaciones de otro terreno propiedad la acusada sumado a la falta de una coartada creíble que los sitúe en otro lugar durante la mañana de los hechos han sido la base para el veredicto de culpabilidad emitido por el jurado.

   En esta falta de pruebas "contundentes", según la versión de las defensas, se centró la estrategia de los abogados de los acusados, que se culparon mutuamente tanto del crimen como de dedicarse al tráfico de drogas -en el piso que compartían se encontraron diversos útiles para dicha actividad además de varias armas--.

   En sus conclusiones, la Fiscalía y la acusación particular indicaron que los acusados operaron con delicadeza para tratar de no ser descubiertos. El jurado comparte esta visión y falla que, tras cometer el asesinato, Ventura y Melisa se deshicieron de varios objetos que podrían incriminarlos, como los enseres personales de la víctima y la alfombrilla del maletero de su vehículo, el mismo en el que la acusada recogió a Yulisa en el bar de Ribeira durante la mañana de los hechos.

COARTADA NO CREÍBLE

   La documentación y objetos personales de la víctima fueron descubiertos tiempo después en la zona de Couso, en Ribeira, lugar al que se desplazaron los acusados en torno al mediodía del 7 de junio para encontrarse con un amigo con el ánimo de realizar una comida que nunca llegó a realizarse.

   El veredicto apunta, apoyándose en el testimonio de esta tercera persona, que los acusados improvisaron una coartada que los ubicase en otro lugar durante la franja horaria en la murió Yulisa. Así, consideran que llamaron a este amigo y que aprovecharon el desplazamiento para deshacerse de algunos objetos, ya que la tarjeta de residencia de la víctima fue encontrada en esta zona semanas después del crimen.

   Por ello, determina que la versión de los acusados no resulta creíble, por lo que los declara culpables de la muerte de Yulisa con el agravante de ensañamiento. Además, rechaza las peticiones de las defensas de indulto parcial y la suspensión de la pena privativa de la libertad.