SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24 Dic. (EUROPA PRESS) -
Toda una vida dedicada a la enseñanza, con los últimos años previos a una jubilación aún reciente centrados en la atención educativa de niños, la mayor parte "con enfermedades complicadas", en su domicilio. Es la historia de Elena Gómez, quien no solo no se arrepiente de haber participado en el desarrollo de esta modalidad educativa en Galicia, sino que lo ve una experiencia clave en su vida profesional y personal.
Una experiencia en la que tiene muy claro que la parte académica no es la más importante, sino atender a los niños, "que son el futuro", y a las necesidades de las familias. Por eso, a lo largo de su trayectoria, ha hecho "de psicólogo, de asistente social, de paño de lágrimas" y de lo que "surja, de lo que haga falta".
Con muchas horas de trabajo a sus espaldas en la zona de A Coruña y una vida 'ambulante' de casa en casa --"es imprescindible tener coche", bromea--, Elena Gómez tiene múltiples experiencias y cada niño con el que ha trabajado le ha dejado "huella" a su manera. Con sus dificultades y sus logros, nada le proporciona más alegría que cuando recibe un mensaje con buenas noticias de un exalumno. Alguno incluso está en la universidad.
Y es que, según ha trasladado a Europa Press, los profesores 'a domicilio' se convierten de algún modo en "mediadores" para que el niño se mantenga en contacto con su centro educativo, y si cuentan con la colaboración de las familias y del colegio "salen adelante y no se pierden nada" académicamente. "Eso es lo que más te satisface", ha remarcado.
Ha atendido a distintos menores en sus casas, cada uno con una situación distinta y, casi siempre, con enfermedades "muy duras". Casos de oncología, por ejemplo, en los que se hace necesario ensamblar la educación a domicilio y la que se imparte en el hospital. Para atenderlos, Elena Gómez considera necesario que los docentes tengan "unas características especiales". Después, toca organizarse.
"EN CONTACTO CON EL CENTRO"
"Yo tenía un área amplia (en la provincia de A Coruña) e intentaba organizar un ratito en casa de uno y otro en casa de otro; es difícil llevar una enseñanza reglada, una programación. Más bien el objetivo es que el niño se mantenga en contacto con el centro a través de ti. Así, tú vas todas las semanas al centro, ves si hay opciones de que pueda ver a su compañero, le acompañas...", ha rememorado.
Intentar "normalizar" una situación que, en sí misma, no lo es, al igual que ocurre con las clases en el hospital, se convierte en la meta diaria. Por eso, Elena Gómez relata que "la parte académica es "la menos importante". "Lo que realmente tiene importancia es que el niño esté feliz y la familia contenta. Así que haces de psicólogo, de asistente social, de paño de lágrimas y de lo que surja", resume.