Publicado 05/07/2022 17:29

Menos del 10% de la merluza consumida en España procede de zonas nacionales de pesca, según un estudio de la USC

   Investigadores apuntan que los grandes barcos tienen que desplazarse cada vez más lejos, lo que aumenta la contaminación asociada

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Menos del 10% de la merluza que se consume en España procede de zonas nacionales de pesca, según un estudio del profesor de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Sebastián Villasante, y otros investigadores publicado en el 'Journal of Cleaner Production'.

   La investigación señala que casi la mitad de la merluza que captura la flota española tiene que recorrer una media de 12.000 kilómetros hasta llegar a España. Esto se debe a que solo el 8% de la consumida en territorio español procede de zonas nacionales de pesca.

   Por primera vez un estudio reconstruye la huella de carbono que genera la cadena agroalimentaria de la merluza para abastecer el consumo en España y evidencia que las emisiones totales de gases de efecto invernadero (GEI) de la cadena de suministro de la merluza alcancen las 681 kilotoneladas de CO2e.

   Junto al profesor Villasante, perteneciente al Centro Interdisciplinario de Investigación en Tecnoloxías Ambientais de la USC (Cretus), también participaron en el estudio el investigador de la USC y del Cretus, Guilherme Martins Aragão; Pablo Saralegui Díez del Laboratorio de Historia de los Agroecosistemas de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla; Lucía López López y Joan Moranta del Instituto Español de Oceanografía; y Eduardo Aguilera de la Politécnica de Madrid. Todos ellos forman parte de la asociación científica Alimentta.

CADA VEZ MÁS LEJOS

   La USC señala que la globalización de la economía y el consecuente aumento del volumen del comercio internacional aumentó las distancias entre los puntos de producción y de consumo. Este fenómeno consiguió reducir la pobreza en muchas partes del mundo, pero, al tiempo, aumentó la presión sobre los ecosistemas naturales.

   "Los grandes barcos pesqueros tienen que desplazarse cada vez más lejos y a aguas más profundas para capturar pescado, lo que aumenta la contaminación asociada al consumo de determinadas especies marinas", explica el equipo investigador.

   Entre otras consecuencias ambientales, destaca el aumento de las emisiones de GEI. Algunos estudios indican que un tercio de las emisiones anteprogénicas del GEI proceden de los sistemas agroalimentarios, incluyendo la producción, el transporte, el envasado y el consumo de alimentos.

   Por tanto, la reducción de esta contaminación es hoy un objetivo primordial. En el caso de la pesca, algunos estudios calculan que el sector emite entre 112 y 179 toneladas anuales de CO2, lo que supone el 0,5% de todas las emisiones de GEI y el 4% de las procedentes de la producción de alimentos.

   En este contexto, la investigación ahora publicada evalúa, por primera vez, la huella del carbono de la cadena de la merluza para abastecer el mercado estatal prestando atención a las emisiones de GEI de los distintos procesos. Se incluyen las emisiones de los buques que capturan merluza descargada en los puertos españoles, de los buques españoles que capturan merluza descargada en puertos internacionales, y de las importaciones con destino a España (incluidas las emisiones de GEI de los buques de sus países de origen), y los medios de transporte utilizados para el trasladado a España, así como para su distribución dentro del país.

   "El informe presenta una propuesta sólida sobre cómo considerar los impactos en el ecosistema, no solo de la pesca, sino también de toda la cadena agroaliementaria que abastece un país", señalan para indicar que ello contribuiría a mejorar el enfoque de la próxima revisión del marco normativo de la Política Pesquera Común, así como otras normativas como la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina.

   La evidencia extraída de esta investigación expone la necesidad de conseguir un equilibrio entre los patrones saludables derivados del consumo de pescado y su impacto ambiental asociado, promoviendo así cuna transformación de los sistemas alimentarios hacia una visión compartida de la salud del planeta y de las personas.

   De acuerdo con el estudio, la pesca supone la mayor contribución a las emisiones de la cadena de suministro de la merluza en España. Los países que más merluza importan a España son Namibia (30% de las importaciones) y Francia (17%).

   Para garantizar el éxito y la continuidad del sector pesquero, los investigadores instan tanto a la industria como a las administraciones a adoptar soluciones innovadoras a lo largo de toda la cadena de valor, como la reducción de emisiones de GEI en las operaciones y cadenas de suministro utilizando soluciones climáticas basadas en la naturaleza; ampliar y estandarizar el etiquetado de los alimentos para incluir información sobre las implicaciones para la salud y la sostenibilidad de los productos alimentarios; así como apoyar al sector en la transición con formación y desarrollo, asistencia y reconocimiento, entre otras cuestiones.

MERCADO DE LA MERLUZA EN ESPAÑA

   España está entre los 25 mayores productores de alimentos marinos en el mundo, y cuenta con la mayor industria pesquera de la Unión Europea, con 850.000 toneladas, el 29% de todas las descargas de flota comunitaria. La merluza es uno de los pescados más consumidos en el mercado español, supone el 15% del valor total de las capturas de la flota nacional.

   Los resultados de esta investigación indican que España captura en los caladeros nacionales solo el 8% de la que se consume (12.002 toneladas). El resto procede de caladeros comunitarios o internacionales (85.470 t), o importaciones de terceros países (121.031 t).

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