Los padres de la gallega nacida tras dos vitrificaciones dicen que el proceso es duro pero "no hay que tirar la toalla"

La madre asegura que todavía se emociona al recordar el momento en el que le dijeron que estaba embarazada

Europa Press Galicia
Actualizado: miércoles, 26 noviembre 2008 16:44

VIGO, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los padres de la primera niña gallega nacida tras la vitrificación de ovocitos reconocieron hoy en Vigo que el proceso por el que han pasado en los últimos dos años ha sido "duro", aunque "no hay que tirar la toalla" porque, aunque surgieron dificultades, "se han ido superando".

Elena Gallego y César Sigüenza, de 37 y 42 años de edad, presentaron hoy en Vigo a su hija, una ourensana de 3 meses que es el primer bebé gallego gestado a partir de la vitrificación de ovocitos, un método de reproducción asistida consistente en una rápida congelación del óvulo, que aporta mayores garantías que los procesos de congelación tradicionales.

En la presentación, Elena afirmó que a lo largo del proceso "se pasa mal" porque "tienes la presión de quedarte embarazada y de que tienes que estar tranquila", aunque aseguró que no se dio por vencida porque "el no ya lo tenía". Así, tras el nacimiento de su primera hija, una niña "sana y despierta" la pareja piensa en ampliar su descendencia.

Según explicó, el proceso se inició cuando la pareja constató que tenía problemas para tener hijos y decidió ir a la Clínica del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) de la ciudad olívica, donde se sometieron, en 2006, a "dos intentos de inseminación artificial" que no dieron fruto. Por ello, pasaron a la fecundación 'in vitro', con la que, tras implantar dos embriones, se logró un embarazo que se interrumpió en las primeras semanas.

Ante esta nueva dificultad, el centro les aconsejó una "nueva técnica", denominada vitrificación, que, a diferencia de las tradicionales, no se basaba en la estimulación hormonal --que genera mayor cantidad de óvulos pero de menor calidad-- sino que, con el nuevo método, prácticamente no había estimulación y se conseguían menos ovocitos pero de mayor calidad.

EMBARAZO

Así, los óvulos se fueron acumulando y se congelaron mediante vitrificación, seis de ellos fueron fecundados. De ellos, se hizo una selección de ellos mediante diagnóstico preimplantacional, se procedió a una segunda vitrificación y se implantaron dos. Así, se dio lugar al embarazo que concluyó el pasado día 9 de agosto, con el nacimiento de su hija en el policlínico compostelano La Rosaleda.

Según explicó Elena, cuando le comunicaron que estaba esperando un bebé pensó que era "increíble". "Todavía me emociono sólo de recordarlo", añadió, y precisó que cuando tuvo total consciencia del embarazo, al ver las primeras ecografías y comenzar a sentir al feto, la alegría fue "plena".

Los padres aseguraron que todo este proceso es "duro" debido a las dificultades que fueron surgiendo, pero nunca barajaron rendirse. Así, César Sigüenza destacó que se "hay tener mucha fe y creer que vas a conseguirlo".

En este sentido, el padre de la niña aseguró que "va todo tan rápido que igual en un año no tienes solución y después sí", ya que cuando empezaron los tratamientos aún no existía el método de vitrificación que finalmente les dio resultado.

PRIMER CASO DEL MUNDO

Este caso es además el primero del mundo de un bebé nacido a partir de embriones vitrificados que, a su vez, procedían de unos óvulos que ya habían sido vitrificados y seleccionados a través de un diagnóstico preimplantacional.

El doctor Elkin Muñoz, de la clínica IVI, destacó la "perseverancia" de la pareja así como la "confianza en lo que estaban haciendo", actitudes que, según afirmó, fueron "fundamentales" a lo largo del proceso que, aunque inició con malas noticias para los afectados, estos tuvieron "fortaleza para seguir adelante".

Desde el punto de vista médico, destacó que "los avances científicos tienen sentido siempre que sean útiles para la gente que lo necesita" y siempre que "estén contrastados" para aportar seguridad.

En cuanto al proceso de vitrificación de óvulos, que cuesta en torno a los 2.500 euros, destacó que es más seguro que la congelación tradicional, que puede "lesionar" el ovocito, y explicó que se aplica en casos donde hay una baja producción de óvulos, en casos de mujeres que padezcan cáncer o para la creación de bancos de óvulos.

Al respecto de las enfermas de cáncer, estas pueden optar gratuitamente a la vitrificación en la clínica de viguesa, antes de que tratamientos para su enfermedad, como la radioterapia, puedan afectar a la producción de óvulos. Un total de 77 pacientes han vitrificado sus óvulos en la clínica IVI de Vigo desde que ésta recibió la autorización de la Xunta.

Contenido patrocinado