SANTIAGO DE COMPOSTELA, 12 May. (EUROPA PRESS) -
El 62% de los trabajadores menores de 30 años, unos 30.000, inscritos en las oficinas de empleo carecen de formación de tipo profesional, índice que asciende al 76% con respecto al conjunto de los demandantes apuntados, según destacó hoy el conselleiro de Traballo, Ricardo Varela.
Así, el titular de Traballo apuntó, durante su intervención en la clausura del I Congreso Internacional de Formación Profesional celebrado en las tres últimas jornadas en el Palacio de Congreso de Santiago con la asistencia de más de 900 personas, que dicha carencia establece el "reto" de formar a los jóvenes desempleados que carecen de competencias necesarias para incorporarse al trabajo.
Varela comentó, además, que la participación en Formación Continua en el conjunto del Estado se reduce "solamente al 5,2% de la población", mientras que el Programa Nacional de Reformas de España fija como objetivo el 10% para 2008 y el 12,5% en el horizonte de 2010.
El conselleiro manifestó también que este congreso internacional fueron constantes las referencias a los conceptos de cualificación y competencia profesional y subrayó que la primera y "más importante" nota que define la nueva formación profesional es que está orientada a que las personas adquieran la competencia profesional que demandan las empresas en la actualidad.
En este sentido, explicó que para poder planificar una formación profesional "orientada al empleo, flexible y permanentemente actualizada" hay que detectar e investigar las características, necesidades y exigencias del mercado laboral para diseñar, posteriormente, programas de formación a la medida. Además, añadió que será también fundamental la observación del grado en que la formación ofertada responde a las necesidades del mercado.
PLANIFICAR LA OFERTA
Toda esa información, según insistió, corresponde a los Observatorios que se consideran "estratégicos" en la mayoría de los países europeos para planificar la oferta de FP. El siguiente paso, según apuntó Varela, será diseñar y desarrollar programas de formación "a la medida de lo que se demanda en el mundo de la producción y del empleo".
Para ello, destacó el papel fundamental del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales que se constituye, según manifestó Varela, como el referente común de competencias y de formación modular para los tres subsistemas de formación profesional.
CERTIFICADOS DE PROFESIONALIDAD
El titular de Traballo trasladó, además, que la consellería será pionera al convocar por primera vez, previsiblemente el próximo semestre, las pruebas para la obtención de los certificados de profesionalidad.
En esta línea, señaló que el sistema "no estaría completo" si no proporcionase a sus interesados información y orientación adecuadas en materia de formación profesional. "El nuevo Sistema Integrado de Cualificaciones y Formación Profesional supondrá nuevos retos para los actuales dispositivos de orientación de las administraciones laborales y educativas", aseveró.
Se trata de un sistema que busca responder a los requerimientos de las empresas de contar con unos recursos humanos preparados y a los de las personas de aumentar sus posibilidades de empleo y progreso en su carrera profesional.
COLABORAR PARA AFRONTAR RETOS
Por su parte, la conselleira de Educación e Ordenación Universitaria, Laura Sánchez Piñón, destacó la necesidad de colaboración entre las distintas administraciones, los interlocutores sociales y la sociedad en general para afrontar los nuevos retos que plantea la Formación Profesional.
Así, entre las acciones a realizar, Sánchez Piñón incluyó la conformación del catálogo nacional de cualificaciones profesionales; el establecimiento del procedimiento por el que se regule el reconocimiento, evaluación y acreditación de las competencias profesionales; y favorecer la movilidad que permita a los trabajadores la libre circulación por el mercado laboral europeo, permitiendo, a través del documento Europass, la identificación de sus conocimientos y experiencias.
La conselleira señaló también que, en consonancia con lo que se puso de manifiesto en el congreso, las líneas de actuación por las que deben apostar las administraciones públicas para la convergencia con Europa pasan por establecer canales de conexión entre la FP y la universidad; avanzar la conexión de la FP con el mercado de trabajo; favorecer la integración social de los colectivos más desfavorecidos; e incrementar la inversión, pública y privada en la Formación Profesional.
En este sentido, la titular de Educación destacó que "el desarrollo económico y social del país depende, en gran medida, del futuro de la Formación Profesional". Así, con el fin de elevar el grado de cualificación de los trabajadores "para ser más competitivos en el mercado laboral europeo", la responsable de la Administración educativa autonómica abogó por la potenciación de nuevos métodos de enseñanza, la progresiva incorporación de las TICs, y la innovación en la Formación Profesional.