Rebaño de ovejas en el cercado de una finca agrícola. - CONSELLERIA DE AGRICULTURA, PESCA Y MEDIO NATURAL
PALMA 23 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha culminado la regulación de los usos agrícolas de la lana de oveja para mezclarla con estiércol y así emplearla como abono natural del suelo.
La norma establece las condiciones sanitarias, de transporte y de trazabilidad que permiten dotar de seguridad jurídica a este aprovechamiento y representa un nuevo paso en la estrategia impulsada por el Govern para valorizar la lana generada en las explotaciones ovinas de Baleares.
En una nota de prensa, la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha indicado que la publicación de la normativa en el BOIB coincide con el inicio de la campaña de esquileo.
Se trata de un momento especialmente significativo para el sector ovino, que cada año afronta la gestión de un subproducto que ha perdido prácticamente todo su valor comercial debido a la competencia de las fibras sintéticas y a la baja cotización de las lanas gruesas propias de las razas autóctonas.
El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, ha destacado que esta resolución culmina un trabajo iniciado hace años para ofrecer a los ganaderos "alternativas reales" para gestionar la lana dentro de sus explotaciones.
"Se transforma un material que se había convertido en un problema, en un recurso útil para mejorar la fertilidad de los suelos, reducir residuos y avanzar hacia una economía circular adaptada a la realidad de Baleares", ha mantenido.
La resolución es fruto del trabajo conjunto de los servicios de Agricultura y de Producción Ganadera, ya que una de las principales dificultades para permitir este uso estaba relacionada con la aplicación del Real Decreto 1051/2022, de 27 de diciembre, por el que se establecen normas para la nutrición sostenible de los suelos agrarios. Durante su elaboración también se han analizado las resoluciones aprobadas por otras comunidades autónomas, como Castilla-La Mancha y Navarra.
La nueva regulación autoriza la mezcla de lana cruda con estiércol procedente de explotaciones ovinas de Baleares para su aplicación al suelo, siempre que se cumplan las condiciones establecidas en la resolución.
Entre otras, la lana debe proceder de animales sanos y de explotaciones sin restricciones sanitarias, el transporte debe garantizar la trazabilidad de los envíos, los operadores deben mantener los registros documentales correspondientes y las aplicaciones deben comunicarse previamente al Servicio de Producción Ganadera y quedar anotadas en el Cuaderno de explotación. Todo ello, sin perjuicio del cumplimiento de la normativa vigente en materia de fertilización sostenible y de protección de las zonas vulnerables por nitratos.
La resolución da continuidad a la línea de trabajo que la Conselleria inició en 2023 para facilitar nuevos usos agrícolas de la lana. Aquel año se elaboró una nota técnica que interpretaba la normativa vigente y aclaraba los aprovechamientos que podían llevarse a cabo en las propias explotaciones, como el compostaje, los acolchados u otros usos agrícolas.
Posteriormente, en 2024, la Conselleria, en colaboración con Mallorca Rural, publicó la Guía de aprovechamientos agrícolas de la lana generada en las explotaciones de Baleares y la Guía de buenas prácticas de manejo de la lana, con el objetivo de trasladar a los ganaderos los resultados de los estudios llevados a cabo durante los últimos años y ofrecerles herramientas para gestionar este recurso de forma segura y sostenible.
Paralelamente, el Servicio de Producción Ganadera ha desarrollado diferentes ensayos sobre la aplicación de la lana en usos agrícolas, que han confirmado su potencial como enmienda orgánica gracias a su elevado contenido en carbono, nitrógeno y azufre y a su capacidad para mejorar las propiedades del suelo.
Con la publicación de la resolución en el BOIB, la Conselleria completa el marco administrativo necesario para que este aprovechamiento pueda llevarse a cabo con "todas las garantías" y refuerza una estrategia que apuesta por convertir un subproducto de difícil gestión en un recurso útil para las explotaciones agrarias y para el desarrollo de una ganadería más sostenible.