El autor del cómic del 1-O 'Ón és l'Estella?' asegura ante el juez que no pretendía ofender a las fuerzas de seguridad

Representantes de Editorial Comanegra, la OCB y MÉS posan con ejemplares del libro 'On és l'Estella?' sobre el 1-O, el 25 de septiembre, día en el que estaba prevista un acto de conciliación por la querella de Jupol.
Representantes de Editorial Comanegra, la OCB y MÉS posan con ejemplares del libro 'On és l'Estella?' sobre el 1-O, el 25 de septiembre, día en el que estaba prevista un acto de conciliación por la querella de Jupol. - EDITORIAL COMANEGRA - Archivo
Publicado: jueves, 30 enero 2020 17:06

Galmés se ampara en la libertad de expresión para justificar el trabajo, que fue un encargo de la editorial Comanegra

PALMA DE MALLORCA, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -

El autor mallorquín Toni Galmés ha asegurado este jueves ante el juez que no pretendía ofender a las fuerzas de seguridad con las ilustraciones de policías nacionales y guardias civiles recogidas en 'Ón és l'Estella', un cómic sobre el referéndum del 1 de octubre en Cataluña al estilo de la conocida saga infantil '¿Dónde está Wally?'.

Galmés estaba citado a declarar como investigado en el Juzgado de Instrucción número 12 de Palma a raíz de la denuncia que presentaron cuatro sindicatos policiales por "insultar, vejar y humillar" a las fuerzas y cuerpos de seguridad en el libro.

Galmés ha sido interrogado durante cerca de hora y media por el juez y las partes, según han informado a Europa Press fuentes próximas al caso. El autor ha defendido que la obra está hecha en tono de ironía y ha mantenido que no tenía intención de perjudicar a nadie, por lo que ha pedido disculpas si alguien se ha sentido ofendido. También se ha amparado en su derecho a la libertad de expresión para justificar el trabajo.

El mallorquín ha explicado que el libro fue un encargo de la editorial barcelonesa Comanegra para ilustrar los acontecimientos que envolvieron el proceso separatista en Cataluña.

Según las fuentes consultadas, ha declarado que desde la empresa le dieron algunas indicaciones y propuestas, pero que otras imágenes fueron iniciativa propia. También ha matizado que la editorial iba revisando periódicamente el trabajo contratado y le daba el visto bueno.

Galmés ha manifestado también que desconoce si la editorial tenía permiso para utilizar personajes de conocidas franquicias -como Piolín o Astérix y Obélix- con derechos de autor o para imitar los libros de 'Buscando a Wally'. También ha aclarado que él no participó en la solicitud para obtener una subvención del Govern balear, sino que lo hizo la editora.

La representación de los sindicatos denunciantes ha cuestionado las disculpas, recalcando que la mayoría de imágenes que aparecen de policías y guardias civiles son "violentas, despectivas y ridículas". Los denunciantes también quieren aclarar con qué criterios se otorgó la subvención desde el Institut d'Estudis Balerics (IEB) y depurar posibles responsabilidades al respecto.

La Associació Professional d'Illustradors de Catalunya (APIC) ha expresado en redes sociales su apoyo a Galmés, socio de la entidad, resaltando que se convierte "en el primer ilustrador imputado de 2020".

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Los sindicatos que presentaron la denuncia son la Confederación Española de Policía (CEP), Unión Federal de Policía (UFP), Sindicato Profesional de Policía (SPP) y Sindicato Unificado de Policía en Baleares (SUP) en Baleares.

Las cuatro organizaciones entienden que el libro, compuesto de 28 páginas de ilustraciones y viñetas a color, "envilece la honorable profesión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en especial, la Policía Nacional".

En el escrito presentado en la Fiscalía recogían algunos ejemplos como "un grupo de policías abusando sexualmente de una mujer, a la que tocan en sus genitales"; "agentes que bailan encima de sacos de 'fariña', haciendo referencia a la cocaína"; o "un agente de la Unidad de Intervención Policial, vestido de 'karateka', que salta sobre las partes íntimas de una mujer", entre otras imágenes.

Además, los cuatro sindicatos consideraron especialmente "grave" que la edición recibiera una subvención pública. Desde el Govern defendieron que en las convocatorias como la que subvencionó el cómic "no se valora el contenido de la obra, que muchas veces no está finalizada en el momento de pedir la ayuda" y que se hace "siempre respetando la libertad de expresión".

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