Archivo - Un ejemplar de tiburón en el mar. - IMEDEA - Archivo
IBIZA 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un estudio pionero de ADN ambiental ha permitido identificar ocho especies diferentes de tiburones y rayas en aguas de Ibiza y Formentera, cuatro de ellas vulnerables o en peligro.
Según ha informado IbizaPreservation, la investigación ha sido impulsada por GEN-GOB, la Universidad de Oviedo, IbizaPreservation, WWF y Soldecocos, con el apoyo del Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia.
La investigación arrancó en diciembre de 2024 con una campaña oceanográfica. Técnicos del GEN-GOB e investigadoras de la Universidad de Oviedo recogieron muestras de agua marina en distintos puntos del litoral pitiuso que fueron filtradas in situ para su posterior análisis genético en laboratorio. En el verano de 2025, se llevó a cabo una segunda campaña con el objetivo de comparar los datos obtenidos en dos épocas del año y obtener una imagen más completa de las especies presentes.
Las técnicas de ADN ambiental han permitido detectar la presencia de especies mediante el rastro genético que dejan en el medio marino.
"Entre las especies identificadas destacan la manta raya y el cazón, dos especies emblemáticas que refuerzan el valor ecológico de nuestras aguas", ha explicado la bióloga marina y experta en genética y conservación marina de la Universidad de Oviedo, Laura Miralles.
Según los investigadores, aunque ambas especies ya habían sido avistadas en las Pitiusas, sus observaciones eran escasas. La manta raya, cuyos avistamientos eran prácticamente inexistentes hace unos años, ha comenzado a verse con mayor frecuencia en los últimos tiempos, una tendencia que este estudio confirma. Además, recuerdan que el cazón figura como 'vulnerable' en la Lista Roja de la UICN para el Mediterráneo, mientras que la manta raya está catalogada como 'en peligro'.
"El estudio ha confirmado que las Pitiusas albergan una diversidad de especies de elasmobranquios que merece ser protegida. Este conocimiento científico es clave para poder conservarlas de forma efectiva", ha destacado Sobrado.
El proyecto continuará en 2026 con una nueva fase centrada en el marcaje satelital de rayas mediante dispositivos multiparamétricos que permitirán seguir durante unos 200 días sus movimientos, profundidad, temperatura y luminosidad de los hábitats que ocupan. Esta información será clave para "comprender su movilidad, rutas migratorias y conectividad entre poblaciones dentro del archipiélago balear", han explicado desde el GEN-GOB.