Un estudio aporta claves para fomentar "de verdad" la inclusión del alumnado autista tras crecer un 445% en ocho años

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Archivo - Madre e hijo jugando. - TATSIANA VOLKAVA/ ISTOCK - Archivo
Europa Press Islas Baleares
Publicado: jueves, 16 octubre 2025 12:19

PALMA 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

El número de alumnos matriculados en los centros públicos y concertados de Baleares diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista (TEA) se ha incrementado hasta en un 445 por ciento en menos de una década, lo que ha obligado a los docentes a mejorar los procesos de aprendizaje y enseñanza "a una velocidad vertiginosa" para poder adaptarse a las nuevas realidades del aula.

Es una de las principales conclusiones del estudio 'Características educativas del alumnado con Trastorno del Espectro Autista (TEA)', incluido en el Anuario de la Educación de Baleares, presentado este jueves y que elabora el Grupo de Investigación y Formación Educativa y Social (GIFES) de la Universitat de les Illes Balears (UIB), con la Fundación Guillem Cifre de Colonya.

En el estudio, que firma David Sánchez, se insiste en la importancia de saber que el trastorno "no es una enfermedad y que no se cura, que es una condición del desarrollo neurocognitivo del alumnado para toda la vida".

El texto hace un llamamiento a fortalecer las potencialidades y peculiaridades de los alumnos autistas para fomentar "de verdad" su inclusión y atención a la diversidad "como alumnos que tienen un proceso de desarrollo neurocognitivo diferente a lo de los otros compañeros, sin ser peor ni mejor, sino diferente".

Sánchez resalta la importancia de entender que el alumno autista en la escuela es mucho más que un alumno que presenta dificultades de socialización y comunicación con ciertas formar de rigidez, y que, a partir del conocimiento de sus características y necesidades, se puede fomentar la inclusividad.

"Intentamos cambiar los falsos estereotipos que se relacionan con el alumnado autista a partir de una aproximación más humana y educativa", apunta.

EVOLUCIÓN DE LOS ALUMNOS MATRICULADOS

La investigación parte de la experiencia profesional y, con una muestra de más de 60 casos entre 2020 y 2024, analiza la evolución del número de diagnosticados en la escuela pública y concertada para determinar sus retos y describir las características educativas más importantes a tener en cuenta a la hora de desarrollar su proceso de enseñanza y aprendizaje.

En un contexto de un incremento generalizado de alumnos que presentan necesidades educativas de apoyo educativo, el número de alumnos diagnosticados en los centros públicos y concertados de Baleares ha pasado de 955 en el curso 2017-2018 a 4.256 según los últimos datos disponibles, lo que supone un aumento del 445 por ciento o, en números absolutos, sumar al sistema 3.261 alumnos en ocho años.

El estudio de David Sánchez llama la atención sobre el hecho de que la realidad escolar es que el alumnos autista presenta características que complican, por un lado, la identificación y, por otro lado, la valoración y actuación posterior. "Los docentes, en algunas ocasiones, parten de estereotipos totalmente falsos que pueden condicionar la identificación y el diagnóstico y la implementación de medidas de refuerzo", señala.

En este punto, la investigación recuerda que cada alumno neurodivergente es diferente y puede presentar otras características, por lo que hace un llamamiento a "no generalizar comportamientos, aptitudes y actitudes simplemente por el diagnístico de TEA, y a huir de los prejuicios ya que la mayoría de las características y retos del alumnado con TEA se pueden corregir o minimizar con implicación de la familia, el profesorado, y otros profesionales".

DIFICULTADES EDUCATIVAS ASOCIADAS

El estudio de David Sánchez ofrece al mismo tiempo un repaso a las dificultades asociaciadas a los alumnos autistas insistiendo en que "es mucho más que un alumno que presenta dificultades de socialización y comunicación con conductas rígidas y repetitivas".

El experto detalla, entre los principales retos que presenta el alumno autista, las alteraciones sociales y el rechazo a la interacción social, la alteración de la comunicación y el lenguaje, las alteraciones conductuales que se pueden manifestar en forma de conductas obsesivas, disruptivas o agresivas en algunos casos; las alteraciones cognitivas, las hipersinsibilidades y otros aspectos asociados al trastorno.

Ante este escenario, el estudio incluido en el Anuario de la Educación de Baleares anima a evitar querer que el alumno autista llegue a los mismos objetivos curriculares que el alumno neurotípico, ya que parte de su singularidad radica en el hecho de que su desarrollo neurocognitivo es "totalmente diferente".

En este punto, los docentes tienen que entender que la variabilidad cognitiva del TEA puede ser como la del alumnado neurotípico. Así, sigue el estudio, el hecho de que los docentes no entiendan las peculiaridades del alumnado neurodivergente ocasiona que muchos esperen consejos educativos generales que puedan extrapolar en el aula, "sin entender que no hay soluciones que se pueden desarrollar de manera genérica para todos los TEA" y que esta ayuda dependerá de la casuística personal, clínica, familiar y social de cada uno de ellos.

Destaca el informe la necesidad de saber que el alumnado autista puede tener dificultades significativas de socialización y comunicación, por lo que todo el equipo docente tiene que tener en cuenta que este alumnado puede ser rechazado, excluido o aislado de los otros compañeros y que, si no se actúa, se podría fomentar, por inacción, su desarrollo en el ámbito social y relacional, lo que impediría que pudieran aportar su manera peculiar de ver el mundo a la sociedad. "Desgraciadamente, es habitual ver a estos alumnos solos en el patio e interactuando, en muchas ocasiones, solo con pantallas", apunta.

Sánchez recuerda que los centros educativos tienen herramientas para poder desarrollar las habilidades sociales de estos jóvenes, pero muchas veces pasa que, si no hay una alteración conductual significativa del alumno y este no presenta problemas disruptivos, puede pasar inadvertido.

En relación a las alteraciones comunicativas, la investigación subraya que esta realidad no implica que no tengan intención comunicativa por lo que es necesario que el equipo docente encuentre estrategias y métodos para fomentar la comunicación y la expresión con herramientas como los pictogramas.

El estudio anima igualmente a los docentes a trabajar las dificultades que el alumno autista presenta a la hora de entender los dobles sentidos, los sentidos figurados o la inferencia de pensamientos. "De ahí la importancia de que el profesorado pueda ser tan claro como sea posible a la hora de interactuar con los alumnos autistas", apunta.

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