Publicado 11/09/2020 10:43:15 +02:00CET

Un estudio del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO demuestra la "eficiente" estrategia de depredación del calamar

Calamar de potera.
Calamar de potera. - MIGUEL CABANELLAS REBOREDO - IEO - Archivo

PALMA DE MALLORCA, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un estudio liderado el Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO), en colaboración con investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, ha demostrado cómo el calamar adapta "eficientemente" su depredación al escenario de caza y a las características de la presa a la que se enfrenta.

Según ha informado el instituto en un comunicado de prensa, el calamar de potera ('Loligo vulgaris') juega un papel clave en el ecosistema siendo presa de multitud de especies, a la vez que un incansable depredador de muchas otras.

Se trata de un cefalópodo que requiere de un constante aporte energético, por lo que la depredación tiene un papel crucial en la rápida e intensa vida de este animal.

De acuerdo con el estudio, el calamar opta siempre por acercarse lentamente hasta una distancia óptima para lanzar sus tentáculos y capturar las presas más grandes y rápidas, así como presas que se le presentan a una mayor distancia.

No obstante, evitan lanzar estas herramientas depredadoras si se trata de cazar presas con una menor capacidad de escape, seleccionando una estrategia en la que arrinconan a la presa para abalanzarse finalmente con los 8 brazos abiertos e inmovilizándola con ellos.

En cada una de las fases de esta depredación, el calamar adopta un patrón corporal (posición, locomoción y coloración) en función del tipo de presa que, una vez capturada, se asegura para posteriormente consumirla.

En los experimentos realizados, el calamar aniquila las grandes presas con un mordisco letal en su zona dorsal mientras son inmovilizadas con la ayuda de sus brazos y tentáculos. Esto permite a los calamares capturar peces mucho mayores que ellos y posteriormente consumirlos.

"El calamar ejecuta estrategias de depredación y adopta patrones corporales en función del grado de exigencia de las diferentes presas a las que se enfrenta, con el fin de maximizar el éxito de captura repercutiendo directamente en la supervivencia de esta especie", ha concluido el primer autor del estudio, Alejandro Carreño Castilla.

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