Archivo - Los regidores de Llibertat Llucmajor Miguel Pascual y Alexandro Gaffar. - LLIBERTAT LLUCMAJOR - Archivo
PALMA 13 Sep. (EUROPA PRESS) -
Llibertat Llucmajor ha denunciado públicamente la "vergonzosa situación" en la que se encuentra el CEIP Urbanitzacions a causa de la "gestión negligente" del Ayuntamiento de Llucmajor.
En una nota de prensa, el partido ha señalado que la comunidad educativa y la asociación de madres y padres de los alumnos del centro alertaron con antelación de su preocupación por el inicio del curso y que la alcaldesa del municipio, Xisca Lascolas, "respondió asegurando que estaría todo en plazo".
Sin embargo, han criticado desde la formación, la palabra de Lascolas "no vale", puesto que "las actuaciones de derribo fueron acometidas tarde y la comunidad escolar ha visto cómo las obras han sido gestionadas con improvisación y falta de previsión".
"Esto no es una discrepancia administrativa: es una falta de respeto hacia quienes confían en la escuela pública", han lamentado, a la vez que han subrayado que aunque el Ayuntamiento inició los trabajos de derribo semanas antes del verano, llegar "a prisa y corriendo" no "exime de responsabilidad política".
Según Llibertat Llucmajor, el derribo fue una sentencia que llevaba años sobre la mesa y la demora en ejecutarla ha causado un daño evitable a la comunidad educativa.
Por otro lado, han denunciado la acumulación de basuras en los contenedores colindantes al colegio, señalando que la falta de un servicio de recogida y una gestión adecuada de residuos convierte el acceso al centro escolar en "una imagen degradante y nada recomendable para un entorno formativo".
En este sentido, han exigido "explicaciones claras" sobre "por qué no se actuó antes y por qué no se protegió debidamente a la comunidad escolar".
"La alcaldesa de Llucmajor pasará a la historia, no por ser la primera mujer que ostenta el cargo, un hecho que deberíamos celebrar, sino por ser la más ineficiente en la defensa de los intereses de nuestros niños y de la calidad de los servicios públicos", ha dicho el portavoz del partido vecinal, Alexandro Gaffar.
Asimismo, Gaffar ha recordado que antes de la sentencia del derribo, hubo una negociación para evitarlo con el visto bueno del juez y la parte que denunció que las obras se acometieron ilegalmente.
Pese a ello, ha reprochado, la alcaldesa, que en ese momento era la teniente de alcalde Educación, "se negó a aceptar el acuerdo" que consistía en mejorar el parque infantil, la zona verde y plantar árboles para compensar el terreno público que fue perdido por la obra ilegal del centro.
"Así todos hubieran ganado: el Ayuntamiento, los vecinos de la zona, el centro y las familias, pero la cabezonería política del yo soy quién manda que tanto caracteriza a los gobernantes de Llucmajor fue el principal escollo para esta solución", han concluido.