PALMA 26 Jul. (EUROPA PRESS) -
La manifestación contra la masificación turística, convocada por la plataforma 'Menys Turisme, Més Vida' bajo el lema 'Mallorca al límite', ha reunido la tarde de este domingo en Palma a decenas de miles de personas y más de un centenar de entidades.
La Policía Nacional, según ha informado la Delegación del Gobierno en Baleares, ha contabilizado 25.000 participantes. La Policía Local, de acuerdo con el Ayuntamiento de Palma, ha estimado entre 22.500 y 25.000 personas.
Los organizadores, por su parte, han cifrado en 70.000 los participantes en una protesta que ha reunido a una muestra transversal de la sociedad mallorquina, desde menores hasta mayores.
La manifestación ha arrancado pasadas las 19.00 horas desde la plaza de Espanya y ha recorrido las calles de la capital balear, de las que buena parte de los establecimientos han retirado sus terrazas.
"Es muy importante salir este año a la calle, es el último verano antes de las elecciones y estamos superando todos los récords, todos los límites", ha advertido uno de los portavoces de la plataforma, Dani Comas, antes de empezar la protesta.
CALLES LIBRES DE TERRAZAS
Así han discurrido por unas Ramblas, calle Unió y paseo del Born prácticamente vacíos salvo los manifestantes y los turistas que observaban la marcha desde los costados de la vía.
Lo han hecho, durante todo el recorrido, al ritmo de grupos de 'xeremiers', 'fabiolers' y 'batucadas', así como de consignas como "tourist, go home", "más mallorquín, menos alemán", "no somos sirvientes, somos residentes".
Entre las pancartas más llamativas, algunas en las que se podía leer 'No soy un extra de tu historia de Instagram', 'Hartos de que no saquen de nuestras casas', 'No es turismofobia, es derecho a vivir en nuestra casa', 'Es resistencia, no violencia' o 'Menos aviones y más melones'.
Sobre las 20.30 horas han llegado a Ses Voltes, el lugar elegido para la lectura del manifiesto y el canto de 'La Balanguera'. No obstante, y debido a la elevada afluencia de personas, en un primer momento la Policía Nacional ha impedido que buena parte de ellas pudiera acceder al espacio.
Una multitud se ha agolpado en las murallas, pero finalmente han roto el cordón policial, formado con unas barreras de plástico, y muchos de ellos han bajado hasta Ses Voltes.

'MALLORCA AL LÍMITE'
El manifiesto, cuya lectura ha corrido a cargo de los organizadores de la protesta, ha arrancado echando la vista 26 años atrás, la primera vez que se empleó el lema 'Mallorca al límite' para denunciar una situación "crítica" pese a que entonces cada año llegaban a las islas la mitad de turistas que ahora.
"Hoy denunciamos que este límite ya hace años que se ha superado. La turistificación invadió nuestras costas, después nuestros pueblos y ciudadanos y actualmente está ocupando nuestras casas. En una crisis habitacional sin precedentes, más de 105.000 viviendas se destinan a usos turísticos, sean legales o ilegales", han advertido.
Mientras a los residentes se les priva de la posibilidad de tener una vida digna y se les obliga a marcharse a otros lugares, han remarcado, Mallorca "se sigue destruyendo y comercializando como un decorado para turistas" en el que los precios suben "de manera desorbitada" y el colapso climático es "inevitable".
En ese contexto, a su juicio, el decrecimiento turístico es ya una condición "ineludible" para garantizar unos servicios públicos "dignos y ajustados a las necesidades de la población", la pervivencia de la cultura y la lengua propia, que viviendas que sean "para vivir y no para especular", mejores condiciones laborales o una protección del medio ambiente más férreo.
"En definitiva, estamos convencidos de que menos turismo es más vida. (...) Solo aceptaremos el decrecimiento como solución. En Mallorca no caben más coches, más hoteles, más alquileres turísticos, más franquicias de café, comida rápida o tartas de queso y no caben más turistas", han sentenciado.

LA "OLA REPRESIVA": SANTA MARIA Y ES TRENC
Los manifestantes se han dirigido de forma explícita al Govern, al que han recordado que si la protesta contra la saturación ha llegado a su tercera edición, y apoyada por 145 entidades de diferentes ámbitos, "es pese a sus políticas y no gracias a ellas".
"El Govern presume de sus 'políticas de contención turística' y de 'diálogo social', pero exigimos que dejen de ignorar las demandas sociales y pongan límites claros que pongan las necesidades de la ciudadanía por delante", han reclamado.
También han tenido palabras para las fuerzas y cuerpos de seguridad, a quienes han acusado de estar detrás de una "ola represiva" que persigue el objetivo de "frenar el movimiento contra la turistificación" ante la constatación de que "la paciencia de la sociedad ha llegado a su límite y quieren que nos portemos bien".
"Lo que pasa es que no podemos más. Saben perfectamente que un pueblo organizado contra el modelo económico puede ser peligroso para quien, durante años, ha decidido sobrepasar todos los límites con total impunidad", han incidido.
Han hecho referencia tanto a las pintadas en las inmobiliarias de Santa Maria por la que fueron detenidas dos activistas como a las que aparecieron en los búnkeres de Es Trenc que se asociaron con los participantes de la cadena humana.
"Una pintada se puede borrar, pero el impacto de la construcción sin límites en suelo rústico, el derroche de recursos o el sufrimiento de los trabajadores del sector turístico son mucho más difíciles de revertir", han contrapuesto.
De hecho, los organizadores han tenido un recuerdo para las dos jóvenes que fueron arrestadas en Santa Maria. "Son activista, no terroristas", ha coreado la multitud.
También han animado a los movimientos sociales de Eivissa a salir a las calles para oponerse a la ampliación del aeropuerto de la isla y han recordado la manifestación que el próximo 8 de agosto recorrerá las calles de Sóller para, de nuevo, reclamar un decrecimiento turístico que permita mejorar la calidad de vida de los residentes.