Archivo - El Palacio de Justicia, sede del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) y la Audiencia Provincial, en la plaza Weyler de Palma. - EUROPA PRESS - Archivo
PALMA, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
Una mujer ha acusado este martes, en la Audiencia Provincial de Palma, a un antiguo amante de haberla violado en el marco de lo que había comenzado como un juego sexual entre ambos.
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma ha acogido este martes el juicio, por un presunto delito de agresión sexual. La Fiscalía pide 11 años de cárcel para el procesado.
Los hechos tuvieron lugar el 14 de junio de 2014. Ni el acusado ni la víctima discuten que se citaron para mantener relaciones sexuales y que hubo penetración anal, pero sí difieren en cuanto al consentimiento.
El hombre, residente en Portugal, asegura que ambos venían manteniendo relaciones de corte sadomasoquista, mientras que la mujer considera que eran relaciones "convencionales" aunque a ella le gustaba "la inmovilización" y sólo a él "el dolor". "A veces soportaba un poco de dolor para complacerle a él", ha explicado ella.
La denunciante ha afirmado que, el día de los hechos, habían acordado una serie de "condiciones", como que no habría penetración anal, y que él las aceptó. Sin embargo, cuando ella ya estaba atada "de brazos y piernas", el habría aprovechado para penetrarla analmente en contra de su voluntad.
"Le dije que no siguiera, que esto no era lo pactado. Le cambió la cara y yo empecé a tener miedo. Para disuadirle le dije que lo probaríamos otro día, y empecé a llorar, pero él no paró, siguió", ha contado entre sollozos la mujer.
Según la denunciante, él la inmovilizó colocándose sobre ella. "Me dijo: 'Me has cortado el rollo'; yo empecé a gritar, y él me tapó la boca y la nariz, no podía respirar, pensé que me moría, empecé a pensar en mi hija", ha continuado. La mujer ha indicado que el hombre le hizo "mucho daño" --sufrió lesiones en la zona anal-- y que "fue muy humillante".
La mujer ha continuado señalando que, después, ella le reprochó lo ocurrido y que él, aunque inicialmente se disculpó, después rechazaba que fuera una violación.
"Me dijo que meter la polla por el culo no es violar. Que en su país esto no ocurre porque en España somos muy exagerados con estas cosas. Que todos los hombres que él conoce lo han hecho, Que lo hizo porque es un hombre y tiene sangre", ha declarado. También le habría dicho "que tendría que ir a bucear con él porque así aguantaría más la respiración".
Con todo, la mujer tardó seis años en denunciar estos hechos, y en ese tiempo continuó manteniendo relaciones con él y fueron a terapia de pareja. De hecho, ella ha afirmado que fue a raíz de este episodio que decidieron fijar una palabra clave para expresar, dentro del juego sexual, cuando querían parar realmente. Sin embargo, él afirma que ese código ya estaba establecido el día de los hechos y que ella no lo utilizó.
La mujer ha justificado que no denunciara inmediatamente por la dependencia emocional que tenía respecto al acusado, pero también porque tenía miedo de que él le perjudicara difundiendo fotografías íntimas de ella en actitudes sexuales. La denunciante estaba casada con otro hombre, aunque ha asegurado que su marido sabía que mantenía relaciones con el acusado.
Otro aspecto en el que se contradicen es cómo terminó la relación. Ambos afirman ser el que les puso fin, aunque ella ha reconocido que definitivamente se acabó cuando él "se fue con otra persona". Él, por su parte, sostiene que la relación entre ambos era muy "tóxica" y atribuye la denuncia a que la mujer "perdió un juguete sexual que le satisfacía bastante" cuando él la dejó.
El acusado también se ha defendido afirmando que ella quería "que le estrangulara" y otras prácticas similares, aunque ha sostenido que él asumía en más ocasiones el papel de "esclavo" en los juegos sexuales y que por ello ha sufrido dolor "más que ella". Además, el hombre ha sostenido que el día de los hechos la mujer "podía escaparse" porque "no tenía nada que le impidiera levantarse de la cama", pero "se dejó llevar hasta el final".
Al margen de la pena de cárcel, el fiscal pide una prohibición de acercarse a la perjudicada a menos de 500 metros durante 14 años y la imposición de la medida de libertad vigilada por un tiempo de ocho años. Además, solicita que indemnice a la mujer en la cantidad de 30.000 euros por los daños morales sufridos.