El sistema educativo balear "hace aguas" a la hora de gestionar la diversidad de orígenes y culturas, según un estudio

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Archivo - Mujer con velo. - VIRGINIE LEFOUR / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO
Europa Press Islas Baleares
Publicado: jueves, 16 octubre 2025 12:49

PALMA 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

El sistema educativo balear "hace aguas" y es "incapaz" de gestionar la enorme diversidad de orígenes y culturas del alumnado, de motivarlo, orientarlo y ofrecerle suficientes alternativas para los estudios postobligatorios.

Es una de las principales conclusiones de un estudio que aborda, en concreto, la escolarización y el abandono escolar en la población marroquí residente en Baleares y que está incluido en el Anuario de la Educación de Baleares 2025, que elabora el Grupo de Investigación y Formación Educativa y Social (GIFES) de la Universitat de les Illes Balears (UIB), con la Fundación Guillem Cifre de Colonya, y que ha sido presentado este jueves.

El estudio es la segunda parte de uno anterior y es avance de uno más amplio que se publicará próximamente y que firman José Luis Reina, Alejandro Miquel y Mustafa Boulharrak, aborda los problemas de socialización, discriminación, reconstrucción identitaria y cultural de un colectivo migrante muy importante en Baleares y con fuerte presencia en el sistema educativo.

Según han aportado, a día de hoy en Baleares residen unos 40.000 marroquíes, lo que les convierte en el segundo colectivo extranjero por detrás del alemán. En algunas localidades, el porcentaje de marroquíes supera el 10 por ciento del total de vecinos.

"Lo que se encontró mediante la investigación fue un poco desolador, puesto que aquello que salía a la luz era un colectivo afectado de altas tasas de desocupación, bajos niveles de cualificación profesional, con barreras culturales y lingüísticas que no acababa de franquear, con falta de apoyo social a causa de su aislamiento y de su debilidad. Y también con una acusada problemática a la escolarización", recuerdan en relación a la investigación precedente.

El estudio que contiene el Anuario de este año parte, por un lado, de las cifras de escolarización y abandono educativo temprano analizadas a la luz de entrevistas a responsables de asociaciones vinculadas a las mezquitas, profesores, trabajadores sociales, alumnos y representantes de la administración pública.

En 2022, la población marroquí escolarizada en Baleares registró la cifra de 6.723 alumnos, el 23,2 por ciento del total, con un crecimiento debido a los reagrupamientos familiares, al arraigo y a la tasa de natalidad del colectivo que casi triplica la población autóctona.

En cuanto a la educación infantil y primaria, la tasa de escolarización en ambos niveles es muy alta. De hecho, la progresión es más que notable: de los 804 inscritos el 2010 en el segundo ciclo de infantil se pasa los 1.542 en 2023 (+91,79%); y de los 1.730 inscritos en primaria en 2010 se pasa a los 3.373 en 2023 (+94,97%).

Es en la ESO donde se detectan los primeros casos de abandono escolar entre el alumnado marroquí. No obstante, y de manera general, la tasa respecto al total del alumnado continúa manteniendo los valores medios, alrededor del 2,5%.

También se registran cambios de la ESO a la FP básica, principalmente por razones económicas y el deseo del alumno de entrar cuanto antes en el mercado laboral con una titulación que, aunque básica, le permita trabajar como aprendiz de un oficio o una profesión.

La caída del alumnado marroquí se registra de manera "contundente" en los estudios postobligatorios, aunque se constata una disminución. Así, en 2010 el porcentaje de alumnos marroquíes que continuo con los estudios postobligatorios era del 4%, mientras que en 2023 la tasa se acercaba al 8%.

Un dato muy significativo es la de la distribución por sexo del alumnado marroquí. En FP de grado medio, de 2010 a 2023 la media de participación femenina fue del 51,38% y la masculina del 48,62%. En FP de grado superior, la distribución fue de 55,57% - 42,43%.

El estudio constata que pocos alumnos marroquíes consiguen llegar a los niveles superiores. En concreto, según datos de la Universitat de les Illes Balears (UIB), entre 2010 y 2023 se matricularon un total de 33.263 alumnos, de los cuales solo 138 (el 0,42%) eran marroquíes. Además, sólo la mitad logra acabar un grado.

LAS ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD

A la luz de estos datos y de las entrevistas en profundidad, el estudio concluye que el problema del abandono escolar entre la población marroquí no es sólo una cuestión religiosa o cultural, sino que también es de clase.

"El inmigrante marroquí es recibido con un etiquetado social peyorativo: responde con aislamiento, refuerzo de su identidad y rechazo a la integración, circunstancia esta que se reproduce en las generaciones ya nacidas en suelo español y con la nacionalidad española adquirida y que en la escolarización obligatoria lleva al absentismo y al abandono", señalan Reina, Miquel y Boulharrak.

Los expertos apuntan que esta persistencia en el comportamiento reactivo ya no se debe tanto a la fortaleza de los primeros hábitos sino al incremento de la xenofobia y el racismo en todas sus manifestaciones, lo que entorpece lo que sería un proceso natural de entendimiento entre comunidades que comparten el mismo espacio y las mismas necesidades.

Todas las entrevistas, apuntan los investigadores, concluyen que el mismo sistema educativo "hace aguas y se muestra incapaz de gestionar la enorme diversidad de orígenes y culturas del alumnado", de motivarlo, orientarlo y ofrecerle suficientes alternativas para los estudios postobligatorios.

En concreto, llaman la atención sobre la "tendencia" de parte del profesorado de "desviar" al alumnado marroquí hacia los estudios de formación profesional, práctica asociada como signo de discriminación.

"Es muy probable que, salvo excepciones, el profesorado recomiende la continuidad de los estudios en una FP en consideración a la mayor empleabilidad que otorga un título de grado medio o superior. Lo que parece fallar es su capacidad para orientar y motivar al alumno", apuntan.

Respecto a los alumnos, los investigadores refieren que rechazan la FP, en parte, por este sentimiento de discriminación --sea cierto o no-- y también por la evidencia de que si bien puede facilitar el logro de un empleo, no otorga a la vez un estatus social más elevado.

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