PALMA 6 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Mediterráneo occidental ha cerrado el verano de este año como el más cálido desde que se iniciaron los registros en 1982, según un informe del Sistema de Observación Costero de Baleares (Socib), que constata que la temperatura superficial media del mar alcanzó los 26,87 grados, lo que supone 2,85 grados por encima del promedio del periodo de referencia 1982-2015.
El Socib ha explicado este martes en un comunicado que el periodo estival ha estado marcado por la persistencia de olas de calor marinas de elevada intensidad en todas las subregiones del Mediterráneo occidental.
En el balance acumulado de enero a septiembre de 2026, la zona registró 158 días bajo estas condiciones extremas, con picos de intensidad que rozaron los seis grados sobre los valores históricos.
Por meses, la temperatura superficial media se situó en 26,59 grados en julio (+2,99), 27,79 grados en agosto (+2,95) y 26,23 grados en septiembre (+2,59). De este modo, agosto de 2026 se consolidó como el mes más cálido de la serie histórica regional tras superar en 0,81 grados el récord previo de agosto de 2024.
En el archipiélago, la temperatura superficial media regional anotó un máximo de 29,83 grados el pasado 15 de agosto. Las estaciones costeras detectaron máximos históricos de 33,02 grados en Dragonera, 32,5ºC en el puerto de Pollença, 32,36ºC en Maó y 30,9ºC en la bahía de Palma.
Los registros superiores a los 30 grados se prolongaron durante 22 días en Dragonera, Maó y la bahía de Palma, y se extendieron hasta los 42 días consecutivos en Pollença.
La investigadora de Socib y autora principal del informe, Mélanie Juza, ha destacado que estos datos evidencian "no solo temperaturas excepcionalmente elevadas, sino también la intensidad y persistencia" de estos fenómenos tanto a escala regional como costera.
Para monitorizar la temperatura del mar, el Socib combina datos satelitales del Servicio Marino de Copernicus con observaciones in situ obtenidas mediante su red de boyas, planeadores submarinos o gliders y perfiladores. Estos últimos permiten observar el calentamiento desde la superficie hasta las capas intermedias y profundas, con un alcance de hasta 2.000 metros.
Los expertos advierten de que este calentamiento en las capas superiores dificulta la mezcla de aguas, limita los nutrientes y reduce el oxígeno profundo. Asimismo, la expansión térmica del agua contribuye a la subida del nivel del mar en el Mediterráneo occidental, que mantiene una tendencia alza media regional de 3,9 centímetros por década entre 1999 y 2025.
El informe detalla que el estrés térmico acumulado amenaza directamente a los ecosistemas y puede provocar el declive de praderas de Posidonia oceanica, mortalidades masivas de organismos y alteraciones en la reproducción y distribución de especies.
De cara al otoño, advierten de que unas aguas anormalmente cálidas aportan más calor y humedad a la atmósfera, un factor que favorece la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos como tormentas severas y precipitaciones intensas, que pueden provocar inundaciones, pérdida de playas y daños en infraestructuras.
La directora de Socib, Emma Heslop, ha recordado que el centro monitoriza el océano desde 2010 y ha defendido la necesidad de reforzar la capacidad de observación para gestionar riesgos y avanzar en la adaptación al cambio climático.