Publicado 12/07/2019 19:06CET

Unos 40 países capitaneados por Arabia Saudí y Rusia respaldan la política china en Xinjiang

El presidente de China, Xi Jinping.
El presidente de China, Xi Jinping. - Alexander Miridonov - Archivo

GINEBRA, 12 Jul. (Reuters/EP) -

Un total de 37 países, entre ellos Arabia Saudí y Rusia, han expresado su apoyo a la política del Gobierno chino en la región semiautónoma de Xinjiang en una carta con la que responden a otra de 22 países occidentales, incluida España, que critica la persecución a los uigures.

"Ante el grave desafío del terrorismo y el extremismo, China ha llevado a cabo una serie de medidas antiterroristas y desradicalizadoras en Xinjiang, incluidos una serie de centros educativos y de entrenamiento que son vocacionales", han dicho los firmantes.

Según sostienen, gracias a ello la seguridad ha vuelto a Xinjiang y los derechos y libertades fundamentales de sus habitantes de todas las etnias y religiones vuelven a estar garantizados. A este respecto, han destacado que no ha habido ataques terroristas desde hace tres años.

La carta, a la que ha tenido acceso Reuters, está rubricada por los embajadores de Arabia Saudí y Rusia, así como Corea del Norte, Emiratos Árabes Unidos, Bielorrusia, Pakistán, Filipinas, Siria, Bahréin, Kuwait, Qatar, Omán y Cuba, además de varios países africanos.

El embajador chino en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Xu Chen, que ha hablado al cierre del periodo de sesiones de las últimas tres semanas, ha dado las gracias a estos 37 países, subrayando que el gigante asiática aprecia enormemente su respaldo.

"MOVIMIENTO SIN PRECEDENTES"

La misiva es una réplica a la que los 22 países occidentales --estados europeos como España y Australia, Canadá y Japón, aunque no Estados Unidos, que abandonó el Consejo de Derechos Humanos de la ONU hace un año-- redactaron el jueves denunciando la persecución a los uigures, una minoría étnica de fe musulmana que se concentra en Xinjiang, por parte del Gobierno chino.

Las fuentes diplomáticas consultadas por Reuters explicaron que no se trata de una declaración o resolución, tal y como reclamaban las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, por el temor de los gobiernos firmantes a la potencial respuesta política y económica de China.

Pese a ello, destacaron el valor de la carta. "Es la primera respuesta colectiva sobre Xinjiang", dijo a Reuters un diplomático occidental. "Es un paso formal porque se publicará como un documento oficial del Consejo de Derechos Humanos. Es una señal", señaló otro.

En la misma línea, Human Rights Watch (HRW) destacó que se trata de "un movimiento sin precedentes" que demuestra que "Pekín se equivoca al pensar que puede escapar al escrutinio internacional por sus abusos en Xinjiang" porque "la presión solo aumentará hasta que estos atroces abusos acaben.

DETENCIONES "A GRAN ESCALA"

Expertos de Naciones Unidas y activistas denunciaron hace un año que al menos un millón de uigures y otros musulmanes están recluidos en centros de detención en Xinjiang. HRW afirma que son detenidos sin proceso legal y sometidos a un adoctrinamiento político que incluye torturas. Pekín dice que son instalaciones educativas de ingreso voluntario donde se combate el extremismo.

En la carta, los firmantes expresaron su preocupación por la existencia de estos "centros de detención a gran escala, así como por la vigilancia y las restricciones, que afectan particularmente a los uigures y otras minorías en Xinjiang".

"Instamos a China a respetar sus obligaciones bajo sus leyes nacionales y el Derecho Internacional y a respetar los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, incluida la libertad de culto en Xinjiang y en el resto del país", dijeron.

"También instamos a China a abstenerse de realizar detenciones arbitrarias y de imponer restricciones a la libertad de movimiento de los uigures y otros musulmanes y comunidades minoritarias en Xinjiang", añadieron.

Asimismo, urgieron a China a permitir el acceso de expertos independientes a Xinjiang y los centros de detención, entre ellos la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

El embajador chino en la sede de la ONU en Ginebra, donde se encuentra el Consejo de Derechos Humanos, dijo el mes pasado que confiaba en que Bachelet pudiera visitar pronto el país. Un portavoz de la ex presidenta chilena confirmó que se estaba negociando.

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