Actualizado 23/02/2012 20:52 CET

Unos 500.000 afganos viven en refugios sin ayuda de las autoridades

MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

Alrededor de 500.000 personas que han tenido que abandonar sus hogares en Afganistán debido a los enfrentamientos entre las tropas de la OTAN y los grupos insurgentes viven actualmente en refugios improvisados sin ninguna ayuda del Gobierno afgano ni la comunidad internacional, según denunció la ONG Amnistía Internacional.

Según la organización, al menos 28 niños han muerto por las duras condiciones del invierno en los campamentos que rodean Kabul. El Gobierno calcula que unas 40 personas han muerto en todo el país este año por congelación.

La ONG publicó este jueves un informe en el que denuncia que medio millón de afganos viven en instalaciones precarias, a los que se unen 400 personas al día que ven como son destruidos sus hogares. Kabul alberga ya a unas 30.000 personas que viven en refugios improvisados en zonas alrededor de la capital.

"Miles de personas se enfrentan a las bajas temperaturas y a duras condiciones, hasta el punto de pasar hambre, mientras el Ejecutivo afgano no solo mira para otro lado sino que impide que les llegue ayuda", denunció Horia Mosadiq, investigadora sobre Afganistán para Amnistía.

"Las autoridades impiden la llegada de ayuda porque pretenden que esta gente se marche. Se trata de una crisis humanitaria terrible y oculta que ataca a los Derechos Humanos", aseguró Mosadiq.

La mayor parte de las personas que viven en estos refugios han huido de sus hogares ante el aumento de la violencia. Las muertes entre la población civil han aumentado desde 2007 tras el incremento de las operaciones de la insurgencia hasta llegar a las 3.000 en 2011.

Aunque la mayor parte de las muertes se producen por ataques de la insurgencia, muchos de estos desplazados explicaron que abandonaron sus hogares ante el temor a que la OTAN lanzase un bombardeo sobre su localidad y para evitarse que los guerrilleros les utilizasen como escudos humanos.

"Los estadounidenses y el Gobierno nos dijeron que abandonásemos la zona porque querían atacar Marjá. Los talibán (...) no dejaron a los civiles abandonar la localidad. También dijeron a la gente que las fuerzas extranjeras iban a violar a las mujeres y a las niñas", aseguró Zarin, una mujer de 70 años procedente de Marjá, en la provincia de Helmand.

"Los afganos tienen razones para sentirse menos seguros en este momento que en los últimos diez años", aseguró Mosadiq. "Las fuerzas internacionales y afganas deben gestionar el impacto del conflicto sobre los civiles, incluido el desplazamiento. Los talibán deben proteger a los civiles, permitiendo el acceso a las agencias humanitarias a las zonas que controlan", añadió.

SIN COMIDA NI EDUCACIÓN

Muchos afganos que huyeron de sus regiones de origen se trasladaron hasta las ciudades, por ser más seguras, pero la mayoría viven en refugios de barro, plásticos y cartones ante la imposibilidad de pagar los alquileres.

Según Mosadiq, la mayoría de los desplazados viven como en las zonas rurales, ya que no se pueden permitir los altos precios de las ciudades. Además, apenas tienen para alimentos y algunos deciden no comer para que sus hijos tengan al menos una comida al día.

En estas zonas, los menores tampoco tienen acceso a la educación, ya que la mayoría no pueden registrar a sus hijos en las escuelas por no contar con documentos oficiales y algunos niños son expulsados de los centros por llevar ropa sucia.

"No sé de cuál problema debería hablar: educación, desempleo, casa, alimentos o sanidad, a los que se unen el dinero que tengo que pagar cuando mis hijos enferman. Es todo", lamentó Fatima, una mujer de unos 20 años que vive a las afueras de Kabul.

Además, la mayor parte de estas personas se enfrentan a la expulsión y en algunos casos, apenas tienen tiempo de recoger sus pertenencias antes de que las máquinas destrocen sus refugios.

"Incluso con sus recursos limitados, el Gobierno afgano debe ayudar a estos desplazados", señaló Mosadiq. "Las autoridades deben usar la ayuda internacional disponible, prohibir las condiciones para que se pueda entregar ayuda humanitaria y cubrir las necesidades inmediatas de las familias", indicó Mosadiq, que pidió a los donantes extranjeros que se seguren de que su ayuda se destina a la asistencia humanitaria.