Actualizado 15/05/2007 21:06 CET

La AIEA concluye que Irán ha empezado a enriquecer uranio a mayor escala

NUEVA YORK, 15 May. (EUROPA PRESS) -

Los inspectores de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) han concluido que Irán parece haber resuelto la mayoría de los problemas técnicos y ha empezado a enriquecer uranio a una escala mayor que antes, según informaron los propios inspectores, citados por el diario neoyorquino 'The New York Times'.

Durante una inspección de la AIEA de dos horas de duración en la central nuclear iraní de Natanz, el pasado domingo en vísperas de que la misión de inspectores entregue su informe al Consejo de Seguridad de la ONU a principios de la próxima semana, los inspectores comprobaron que ingenieros iraníes ya han empezado a hacer funcionar cerca de 1.300 centrifugadoras, al tiempo que estaban produciendo la suficiente cantidad de combustible nuclear para alimentar los reactores nucleares, según fuentes diplomáticas y expertos nucleares familiarizados con la cuestión. De esta forma, la República Islámica habría conseguido superar las dificultades para hacer rotar las centrifugadoras a las altas velocidades necesarias para producir el carburante.

"Creemos que seguramente tienen el conocimiento sobre cómo enriquecer (uranio)", reconoció el director general de la AIEA, Mohamed ElBaradei, citado por el rotativo norteamericano. "A partir de ahora, la única cuestión es perfeccionar ese conocimiento", agregó, destacando que "a pesar de que a la gente no le gustará oír esto, es un hecho".

El material producido hasta la fecha por Irán requerirá nuevas transformaciones antes de ser convertible en material fisible, y para conseguir llegar a ese momento sin mayores presiones, el régimen de Teherán necesitará impedir la entrada al país de inspectores, tal y como hizo Corea del Norte hace cuatro años.

No obstante, no está claro si el régimen de los ayatolás serán capaces de obtener la tecnología necesaria para producir armas nucleares suficientemente pequeñas como para incorporarlas a sus misiles, un reto de ingeniería nada desdeñable según los expertos nucleares.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, además de presumir de que hará que la República Islámica enriquezca uranio a "escala industrial", insiste en el derecho inalienable de Teherán de acceder a la tecnología nuclear, de acuerdo con el Tratado de No Proliferación nuclear (TNP) del que Irán es signatario, con fines pacíficos, es decir, fabricar combustible nuclear y no armas atómicas.

Por su parte, el Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado sendas resoluciones exigiendo a Irán poner fin a su programa de enriquecimiento, al tiempo que ha reforzado las sanciones económicas y comerciales por no renunciar a dicho programa.

En una entrevista telefónica al diario, el subsecretario de Estado norteamericano, Nicholas Burns, reconoció no estar al tanto de los recientes hallazgos de la AIEA, aunque subrayó que éstos no afectarán a la estrategia estadounidense hacia Irán. "Vamos a proceder bajo el mismo presupuesto de que todavía hay tiempo para que la diplomacia trabaje", explicó, si bien añadió que si para la próxima cita del mes que viene del G-8 Irán no ha suspendido sus actividades nucleares, Washington "presionará para un tercer paquete de sanciones".

En este sentido, el propio ElBaradei ha trasladado su escepticismo a la UE de que Irán vaya a suspender de forma total dichas actividades nucleares. "Claramente la suspensión es un requisito del Consejo de Seguridad y espero que los iraníes escuchen a la comunidad internacional", incidió.

Sin embargo, el secretario general de la AIEA reconoció que "desde una perspectiva de la proliferación, el hecho es que uno de los motivos de la suspensión --impedirles alcanzar el conocimiento-- se ha visto anulado por los acontecimientos", por lo que estimó que el asunto central debería ser "impedirles que pasen a la producción a escala industrial" para permitir a la AIEA "hacer una inspección exhaustiva y estar seguros de que (Irán) permanece dentro del tratado (TNP)".

EL INFORME DE LA AIEA

Se espera que el informe que la AIEA remitirá al Consejo de Seguridad la próxima semana, según lo previsto, destaque que desde febrero de 2006 --cuando Irán se retiró del Protocolo Adicional del TNP que permite inspecciones por sorpresa de la AIEA--, el entendimiento por parte de la agencia internacional "del alcance y contenido" de las actividades nucleares de Irán se ha visto deteriorado.

Asimismo, los inspectores manifestarán en su informe su preocupación por el rechazo de Irán a responder a una serie de preguntas --remitidas hace más de un año por la AIEA-- relativa a la probable información recibida de Abdul Qadeer Jan, el ingeniero nuclear y padre de la bomba atómica paquistaní, sobre todo en relación a un documento que muestra cómo convertir el uranio en esferas, forma apropiada para su empleo en bomba atómicas.

Según fuentes diplomáticas cercanas al informe, además de las 1.300 centrifugadoras, otras 300 estaban siendo probadas y parecían listas para introducir en ellas carburante nuclear a finales de esta semana. Asimismo, 300 centrifugadoras adicionales están siendo construidas.

"Están en una fase a la que hacen una cascada a la semana", explicó uno de los diplomáticos. Una cascada está compuesta por 164 centrifugadoras, por lo que a este paso, según expertos nucleares, Irán podría tener en funcionamiento a la altura de junio 3.000 centrifugadoras. Además, según las fuentes diplomáticas, Teherán podría ser capaz de construir otras 5.000 hasta finales de año, sumando un total de 8.000.

Según las conclusiones de los inspectores, Irán está produciendo uranio enriquecido para conseguir una pureza de poco menos del 5 por ciento, nivel apto para fabricar combustible nuclear, pero no armas atómicas que requieren un nivel de uranio enriquecido al 90 por ciento.

Con este panorama, fuentes diplomáticas europeas, citadas por 'The New York Times', aseguraron que Washington tiene ahora dos opciones: impedir que Irán produzca cualquier material nuclear o impedir que se dote de la capacidad para construir, a corto plazo, el arma atómica, teniendo siempre en cuenta, dijo, que el bloqueo actual permite a Irán adquirir dicha capacidad.

La posibilidad de que Estados Unidos impulse --de fracasar la vía diplomática traducida en nuevas sanciones-- una acción militar contra Irán para destruir sus instalaciones nucleares suscita no poca polémica, incluso dentro de la propia Administración del presidente estadounidense, George W. Bush, y muy especialmente en el seno del Pentágono y del Departamento de Estado, ya que muchos señalan que una operación militar allí empeoraría la situación en Oriente Próximo, así como en Irak, donde Irán podría utilizar su influencia entre la comunidad chií para atentar contra las tropas estadounidenses.

Pero además, los detractores de una acción militar contra Irán esgrimen que las instalaciones nucleares de Irán están en una fase lo suficientemente incipiente (la planta de Natanz por ejemplo no se espera que esté construida totalmente hasta por lo menos septiembre) como para que tal acción perjudique el programa nuclear de Irán lo bastante. En este sentido, insisten en que una acción militar sólo tendría sentido si se destruyera por completo las principales instalaciones ya construidas.

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